Racing igualó sin goles ante River en el partido de ida de los octavos de final de la Copa Libertadores. Con un jugador más por la expulsión de Leonardo Ponzio, el equipo del Chacho Coudet no encontró el camino para quebrar el cerrojo defensivo que propuso el millonario, y las veces que logró vulnerarlo se encontró con un Franco Armani que volvió a responder.

Ni sus delanteros o volantes ofensivos fueron los mejores de la cancha para la Academia. Renzo Saravia, el lateral derecho, fue la pieza más peligrosa que tuvo el equipo de Coudet. La defensa, en general, rindió bien. Ricardo Centurión fue de mayor a menor y terminó reemplazado en el segundo tiempo y Gustavo Bou, en su vuelta al Cilindro, no logró ser ese futbolista desequilibrante del pasado.

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