Agro

Incertidumbres y sobresaltos

Las restricciones del BCRA a los importadores se dan en plena siembra de trigo Fuente: LA NACION – Crédito: Diego Lima

Certidumbre, seguridad y un horizonte claro que permita trabajar con tranquilidad son principios básicos para cualquier proyecto productivo. Eso es lo que no está pasando en las últimas semanas. Hay continuos sobresaltos que erosionan esos criterios.

El último fue la restricción al acceso al mercado de cambios que fijó el Banco Central mediante la comunicación "A" 7030 que establece límites a las empresas que necesiten acceder al mercado de cambios para sus importaciones. Aquellas con activos externos deben desprenderse primero de sus dólares.

En el caso de los insumos del agro, la señal de alarma se encendió primero para los fertilizantes de la campaña de trigo. En las compañías del sector dijeron que no había riesgos, que la mercadería ya estaba adquirida. Sin embargo, algunos productores advirtieron por la falta de cotización cuando quisieron comprar. Con el correr de la semana la situación se fue regularizando. Desde las compañías de agroquímicos, además, se intentó llevar un mensaje rápido de que la normativa no iba a generar inconvenientes. ¿Están tan seguros?

La incertidumbre se proyecta sobre la próxima campaña de granos gruesos. En el país, hablar de un horizonte de tres meses puede parecer una eternidad, pero para una actividad como la agropecuaria, que tiene que enfrentar riesgos mayores como el clima o la volatilidad de los mercados internacionales, 90 días equivalen a hoy.

El campo pierde cuando hay brechas o tipos de cambio múltiple. De nada sirve tener un "dólar alto" cuando al mismo tiempo hay derechos de exportación. La soja tiene un dólar de $48 mientras que el oficial ronda los $68 y es un poco menos del doble en su cotización "blue". En el medio hay un menú de precios. Como explican los especialistas, la brecha cambiaria puede deteriorar la relación insumo-producto si las importaciones dejan de regirse por el tipo de cambio oficial. Se necesitarán más kilos de producto para comprar fertilizantes, agroquímicos, gasoil, semillas y maquinaria. Las consecuencias son conocidas: caída del gasto y la inversión.

Aunque todavía no está concluida la siembra de trigo -proyectada por el Ministerio de Agricultura como récord, con siete millones de hectáreas- hay advertencias por un posible retroceso. Un informe de Juan Manuel Garzón, de la Fundación Mediterránea-Ieral dice: "Si por cuestiones climáticas (riesgo clima) y/o percepción de deterioro de la rentabilidad del negocio por cambios de reglas de juego (riesgo institucional), se dejasen de sembrar una cantidad importante de hectáreas de trigo (600.000, 9% de las que se venían proyectando) y se redujese además el paquete tecnológico aplicado (reduciendo rindes medios), el flujo de inversión del sector podría resentirse en más de US$200 millones y el costo en términos de producción exportable no generada podría exceder los US$500 millones (a precios esperados del cereal en tiempos de cosecha)".

El informe recuerda que la cadena del trigo tuvo en los últimos años un promedio de exportaciones "por US$2794 millones (trigo, harina, premezclas), el 4,5% de las exportaciones totales de bienes del país, revirtiendo una tendencia que era francamente declinante en años previos (US$1500 millones anuales entre 2013/2015)". La Bolsa de Cereales de Buenos Aires había estimado que los cultivos de la cosecha fina podían generar un ingreso de divisas por poco más de 3600 millones.

En la industria sostienen que los insumos para el trigo no están en riesgo. Sin embargo, el informe semanal de la Guía Estratégica para el Agro (GEA), de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) advirtió que "quedan 900.000 hectáreas de trigo por sembrar en el área núcleo. Falta agua y hay incertidumbre por los costos. Se estima que podría haber un recorte de un 5 a 10% de área en la zona". La escasez de agua podría revertirse en este fin de semana si se cumplen los pronósticos de precipitaciones en la región. El partido de la campaña no terminó.

Además del riesgo por el cambio de las reglas de juego hay que sumar el factor político. Un grupo de dirigentes sociales y políticos de centroizquierda que apoyan al kirchnerismo propusieron que Vicentín se transforme en una empresa pública para que sea una firma "testigo" del comercio exterior. Sería un antesala de la reconstitución de la antigua Junta Nacional de Granos.

En la Confederación de Asociaciones Rurales de Santa Fe (Carsfe) no ven con buenos ojos la propuesta. "Va a servir para que se meta la política en un negocio que no conoce", dijo un ruralista. Una empresa de ese tipo sería campo orégano para crear una nueva ventanilla del Estado para pedir favores y obtener prebendas. No ha sido así, precisamente, como la producción agropecuaria argentina pudo desarrollarse hasta la actualidad.

Por: Cristian Mira ADEMÁS

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Fuente de la noticia (La Nacion)

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