El Fin del Mundo y el Diluvio Universal son dos escenarios parecidos, pero no iguales. Ambos anticipan un dramático futuro inmediato, pero mientras en el primero no hay nada que hacer, en el segundo es posible terminar zafando. Pues bien, en Argentina 2020 el escenario que todos tenemos que tener en la cabeza es el del Diluvio Universal. Cuando Dios le encargó a Noé que construyera el Arca, sus vecinos primero se burlaban y luego quisieron conseguir entradas para subir. El concepto de "entrada" es permanente, qué objeto cumple ese rol depende de las circunstancias. En otras vísperas de diluvios los argentinos salíamos corriendo a comprar dólares; en este caso las entradas al Arca de Noé consisten en no salir de casa, excepto que sea imprescindible.

El trabajo desde la casa es más factible en buena parte de los servicios, pero ninguna fábrica o comercio puede funcionar sin la presencia de algunos seres humanos. Además de médicos, enfermeras, bomberos, policías, choferes, etcétera. Lo que es imperdonable es que haya compatriotas que salen a la calle "a estirar las piernas".

Por favor, focalice su mente y su accionar. Hasta hace poco los médicos no sabían nada del coronavirus. Cada día saben más, pero no se dé manija con los pronósticos que surgen de "modelos matemáticos", la comparación con otras pestes, preguntando cuánto va a durar esto, etcétera. ¿No tiene nada que hacer? Bájese un buen libro por internet, léalo o reléalo, en el caso de los clásicos, que siempre se aprende algo.

En el mientras tanto, a pelearla. Sufrimos por problemas de demanda y de oferta. Algunos no venden casi nada, otros ni siquiera pueden abrir. La política económica afronta esto como puede. Que los informales reciban $10.000 me parece una buena idea, ojalá se pueda implementar en tiempo y forma.

Algún día dejará de llover y podremos salir del Arca, mejor dicho, de nuestras casas. Quienes dicen que esto nos va a unir, que nada será igual, hablan desde el espanto o la emoción. La historia enseña que algunas cosas se modifican luego de un shock, pero no muchas. Los argentinos no vamos a dejar de ser argentinos. Pero dejemos esto para más adelante, ya bastantes problemas tenemos con los problemas reales.

Por: Juan Carlos de Pablo ADEMÁS

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