Los hospitales porteños cambiaron su dinámica a partir de los primeros casos de coronavirus registrados Fuente: Archivo

Ariel Ruya

Liberación urgente de camas y reprogramación de las cirugías planificadas: el sistema de salud del país se prepara para una situación crítica en los próximos días.

El Ministerio de Salud resolvió profundizar las medidas preventivas para adecuar a los hospitales y centros de salud ante la nueva etapa de la pandemia por el coronavirus , con la liberación de internados y la suspensión de cirugías que no revisten gravedad. La decisión fue confirmada hoy por Carla Vizzotti , la secretaria de Acceso a la Salud de la Nación, en uno de sus informes diarios sobre el estado epidemiológico del coronavirus.

Del bullicio habitual, de las corridas urgentes y de los habitantes circunstanciales detrás del amparo de techo y comida, ni noticias. La tensa calma es parte de la escenografía del Hospital Pirovano, uno de los mayores centros de salud pública de la ciudad de Buenos Aires. Un par de helicópteros sobrevuelan sobre la Avenida Monroe al 3500, un grupo reducido de policías y de seguridad protege la zona. En el portón principal, cuatro enfermeras, custodiadas con barbijos y cubiertas de una protección total, toman la fiebre -con un láser, apuntan en la frente- a todos los que intentan pasar al silencio y al vacío. Eso es lo que pasa exactamente: silencio y vacío. La soledad se respira. El coronavirus amenaza. Y en los próximos días, se espera lo peor.

La guardia, al revés de otras tantas veces, no está colapsada. Cuatro personas, con barbijos, esperan ser atendidas. "Atención. Si tiene fiebre más. Dolor muscular, de cabeza o le salieron manchas en la piel o dolor de garganta, tos, dificultad para respirar y volvió de viaje. Diríjase a la guardia y dé aviso para su atención". Las guardias están divididas, desde ahora, en dos: los pacientes que tienen síntomas de coronavirus y los otros casos (cada vez más restringidos, solo los considerados "graves"). La prioridad es inequívoca.

Según Vizzoti, desde el Ministerio de Salud se comunicaron con sus pares provinciales, los funcionarios de la Seguridad Social y del sector privado para "empezar a reprogramar el funcionamiento de los servicios de salud para estar listos ante un aumento eventual del número de consultas e internaciones" como "suspender cirugías programadas, liberar camas críticas y trabajar con esa mirada para fortalecer los servicios de salud".

El Gobierno informó en su reporte matutino que se detectaron 502 casos de Covid-19. De ese total, 8 de ellos fallecieron y 117 son nuevos. Unos 3 de los nuevos registros corresponden a personas con antecedente de viaje a zonas con transmisión comunitaria, mientras que 18 son contactos estrechos de casos confirmados. Unos 22 infectados están en terapia intensiva, y 72 fueron dados de alta.

El aislamiento obligatorio, rubricado por el Gobierno Nacional, cambió drásticamente algunas costumbres habituales de los hospitales públicos y privados de la ciudad. Una tendencia que, lógicamente, se extiende a buena parte del territorio. "Hacemos lo que podemos, no damos abasto. Ahora estamos tomando la fiebre en la puerta, no sabemos qué va a pasar en un rato. Lo único que puedo decir es que estamos derivando -o directamente, sacando- a todos los pacientes que están internados que no tienen riesgo de vida. Se tienen que ir todos, en lo posible. Necesitamos las camas", cuenta una facultativa, que prefiere no dar el nombre. Hay pacientes con enfermedades severas que son enviados a sus hogares.

Literalmente: las camas hacen falta cuanto antes. No sólo hay que evitar la circulación en los pasillos y recovecos de la institución: si se puede, deben irse (casi) todos los internados. "Lo que se viene es delicado, necesitamos las camas", rubrica. "¡Atención! Visitas restringidas. Sólo permanecerán en los siguientes casos: familiares de pacientes con problema sde salud mental, casos excepcionales con indicación médica. La visita -solo una – podrá ingresar solamente en el horario de almuerzo y cena, por media hora". El mensaje -un papel pegado en una de las paredes- es claro. ¿Qué ocurría antes? No había restricciones de acompañantes -solían pedir no más que dos, pero había flexibilidad- y los horarios eran más extensos. La información se repite: en abril habría un pico de contagiados. La idea es minimizar los riesgos, más allá de que ya están previstos otros sitios de internación, como hoteles, entidades deportivas y campamentos militares.

Algunas de las medidas dispuestas

  • Está prohibido el ingreso y permanencia en los hospitales después de las 20 y hasta las 6 del público en general.
  • Se debe solicitar barbijo sólo a los pacientes si presentan síntomas compatibles con el coronavirus.
  • La presencia de los menores de 12 años sólo es posible con previa consulta médica.
  • Los turnos médicos habituales están siendo trasladados con un mes de demora.
  • No puede haber público presente sin un motivo específico. Por la noche, se restringe la circulación a un mínimo indispensable.
El hospital Thompson, en el partido de San Martín
El hospital Thompson, en el partido de San Martín Fuente: LA NACION – Crédito: Santiago Filipuzzi

Anticiparse a la mutiplicación de casos

Enfrente, una farmacia está abierta, rodeada de algunos comercios pequeños también sin clausuras, pero atendidos a distancia. Las puertas están bloqueadas. La pregunta y la respuesta son recurrentes: no hay alcohol, no hay alcohol en gel. "Dicen que van a llegar mañana. Pero apenas llegan, los vendemos", arriesga el empleado.

El hospital Argerich, en el barrio de La Boca, y una constante: se toman previsiones por la pandemia
El hospital Argerich, en el barrio de La Boca, y una constante: se toman previsiones por la pandemia Fuente: LA NACION – Crédito: Alejandro Di Ciocchis

Desde otro ángulo, Luis Japas, secretario general adjunto de la Asociación de Médicos de la Actividad Privada, amplía y rubrica los conceptos para LA NACION .

"En el marco de la cuarentena, el trabajo en las distintas clínicas y sanatorios privados es disímil, dependiendo de la infraestructura y del recurso humano disponible. En general, en las clínicas y sanatorios de mayor envergadura se trabaja intensamente para dar cumplimiento a las normas de bioseguridad que la pandemia impone. Y para ello, los servicios de Infectología y los departamentos de control de infecciones trabajan instruyendo en las normativas y asesorando a todo el personal de las instituciones, profesionales o no, desde la recepción hasta la terapia intensiva. Se han suspendido todas las actividades programadas: cirugías no urgentes, para disminuir la ocupación de camas, y los turnos de consultorios externos de especialidades para evitar la circulación de pacientes y tener el recurso humano a disposición de la emergencia" detalla el directivo.

"En el caso de los internados con gripe por coronavirus o con sintomatología sospechosa aún sin confirmación de laboratorio, el aislamiento es total en sectores destinados exclusivamente a los pacientes con esta patología epidémica. Las guardias funcionan normalmente, pero se ha implementado un sistema de triàge en la entrada de las instituciones hecho por un médico clínico, quien ante la presencia de un cuadro compatible con infección por coronavirus, acompaña al paciente a un sector aislado de la guardia de emergencia preparado especialmente para ellos", amplía.

Hay instalaciones extras para el cuidado ambulatorio de los hospitales; se están colocando módulos de consultorios vinculados a las guardias. Son 16 módulos febriles con cinco consultorios más salas de espera en cada uno de los hospitales de agudos. Ya están disponibles 2000 camas para pacientes en cuidado comunitario en aislamiento social. Se agregaron 400 camas suplementarias de internación general. Además, se sumaron 150 camas de terapia intensiva, que duplica la capacidad que tenía el conjunto del sistema público de salud de la Ciudad. Y tomaron 600 enfermeros, 70 médicos para la atención exclusiva de las camas suplementarias y 50 kinesiólogos respiratorios, para fortalecer la capacidad del cuidado de las personas bajo respiración mecánica.

La liberación de camas y la reprogramación de las cirugías previstas son una muestra inequívoca. La epidemia avanza a cada hora. Y las medidas se regularizan en la misma dirección.

Por: Ariel Ruya ADEMÁS

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Fuente de la noticia (La Nacion)