No hay dudas de que China es la tierra de las oportunidades para países que, como la Argentina, ofrecen alimentos. En los últimos años la relación entre los dos países avanzó; se abrieron mercados (el 77% de las exportaciones totales de carne nacional van a China; hay 95 frigoríficos autorizados, 70 más que en 2015; también se le vende aceite y harina de soja, cerezas, limones, arándanos, uva de mesa, arvejas, miel y caballos en pie). El desafío, según los expertos, es duplicar las exportaciones en la próxima década.

Fernando Vilella, especialista en agronegocios y director del programa de Bioeconomía y del Posgrado en Bionegocios Sostenibles de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires, plantea que el mercado chino ofrece hoy a la Argentina más demanda que la oferta existente. "Se requieren inversiones; hay que pensar en las vacas vivas, no solo en Vaca Muerta", grafica y asegura que los nuevos consumidores cada vez son más sofisticados, lo que abre posibilidades para productos "boutique", con más valor agregado.

P- ¿Cómo evalúa hoy la relación comercial entre China y la Argentina?

R- En los últimos años China se perfiló como el actor más importante en términos de marcar tendencia en mercados agrioindustriales; es un jugador importante en el caso de las carnes. Creció fuerte el consumo de proteínas animales y eso empujó la demanda de alimentos balanceados en base a soja y maíz para alimentar cerdos, pollos y peces cultivados. Por eso la demanda china de esos dos constituyentes es muy fuerte; compra entre 90 y 100 millones de toneladas al año. Sus grandes proveedores son los Estados Unidos, Brasil y Argentina pero a partir de los conflictos (con los Estados Unidos), ascendió Brasil en granos y eso arrastra a la Argentina. Además, se habilitó la compra de harina argentina.

P- ¿ El consumo de más proteínas va de la mano del incremento de la clase media?

R-El último Congreso del Partido Comunista Chino se propuso como objetivo que en 2035 no habrá chinos que no sean de clase media; para que eso ocurra la tasa de transformación de población rural debe pasar de los 20 millones anuales que se registran desde la muerte de Mao a 30 millones. Hoy hay 440 millones de chinos de clase media, es el segmento más grande del mundo con un ingreso medio semejante al de Estados Unidos y quedan 500 millones de personas que son sujetos de transformación. Es decir, hacia adelante no sólo hay una continuación sino una aceleración en los cambio alimentarios; un habitante de la ciudad consume el doble de proteínas animales que uno del campo. Es una buena noticia para los que producen proteínas animales y hay que agregarle el factor de aceleración que implica la fiebre porcina africana.

P-¿Cuánto más esa enfermedad afectará los mercados?

R-Hasta 2019 la mitad de la carne porcina del mundo estaba en China; por la peste porcina se eliminó la mitad de la población de cerdos. El impacto fue y es fuerte. Este año no sólo seguirán creciendo las importaciones sino que aumentó la producción local de carne aviar. Hay una tendencia a largo plazo del incremento de las compras por la baja de la oferta local. Habrá importación récord de todas las carnes. En siete años se multiplicó por diez el consumo. China será el gran comprador de carne de cerdo, un rubro en que nosotros somos marginales pero Brasil es muy fuerte. Un dato es que en los últimos meses comenzaron a comprar a la Argentina pollos enteros; antes era garras y menudencias. Toda la proteína disponible será demandada.

P- ¿La producción propia china no crece al ritmo de su demanda?

R- No, la seguridad alimentaria china no se sostiene con producción local. Usan 60% de los granos maíz y 80% de los de soja para producir proteína animal; nuestros granos no son de consumo humano directo así que tenemos una situación especialmente apta para aprovechar. Insisto en que no sólo hay que incentivar inversiones para Vaca Muerta sino para "vaca viva".

P-¿A qué se refiere?

R- A la oportunidad de seguir creciendo en transformación local, en agregado de valor, en cómo transformar maíz y soja en proteínas. Eso implica poner un criadero, un frigorífico. Si no se instala, el Estado no cobra impuestos, pero si se establece genera trabajo y cambia para mejor el territorio. Hay US$300.000 millones de dólares argentinos fuera del sistema que tendrían una oportunidad y trillones de dólares en el mundo a tasa negativa que buscan dónde invertir. Tenemos que ser capaces de atraer ese dinero con las bioeconomías del siglo 21 sin impacto ambiental. La Argentina tiene problemas de oferta, no de demanda.

P- ¿ En las últimas semanas los frigoríficos se preocuparon por la baja de los precios de exportación de carne bovina a China, ¿se mantendrá la tendencia?

R-Los precios van a seguir firmes; hubo un crecimiento muy fuerte desde spetiembre y una parte de esa alza se retrajo pero es circunstancial. Fue porque hay sobrestock para el Año Nuevo chino, la fecha en que se dispara el consumo. No es sólo China, el mundo está buscando proteínas, todos los países del sudeste asiático son atractivos porque hay problemas con uno de sus proveedores más importantes: Australia.Hay más espacio para vender carne, pero se requiere inversión. .

Por: Gabriela Origlia ADEMÁS

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Fuente de la noticia (La Nacion)