La Feria el Granero, en la antigua estación, para mirar artesanías y picar algo Crédito: PATRICIO PIDAL/AFV

No lo digan con i. Porque en Carlos Keen, al noreste de la provincia de Buenos Aires y a 15 km de Luján por el acceso Oeste, se ofenden: se dice Keen, con e de Ernesto. Porque no somos ingleses por más que el apellido de Carlos que le dio el nombre al pueblo tenga ese origen. Y le dicen Ken, como recordarán los memoriosos se llamaba el novio de la muñeca Barbie allá lejos y hace tiempo.

Carlos Keen debe su nombre a un reconocido abogado, periodista, militar y legislador nacido en el barrio de Flores en 1840. Él jamás conoció su pueblo porque fue herido en la guerra de la Triple Alianza contra el Paraguay y murió de fiebre amarilla. Keen conserva su corazón de pasto verde -una gran plaza que es casi un potrero largo y extendido-, las fachadas antiguas, los perros ladrando a la luna, algunos caballos sueltos, siestas de sol y el mate largo que reconforta.

Pero no se quedó en el tiempo de las añoranzas. Como tocado por una varita mágica, este rincón que fue posta sobre el antiguo Camino Real que llegaba hasta Perú se reconvirtió con éxito al turismo y los domingos recibe cientos de visitantes. Forma parte del Corredor de Pueblos Turísticos de la provincia de Buenos Aires junto con Villa Ruiz, 8 km más adelante, y Azcuénaga, entre otros.

Menú para elegir

Para llegar al pueblo desde el Acceso Oeste, casi llegando a Luján hay que tomar el camino serpenteante de 14 km entre nuevos countries y emprendimientos como La Matera Lodge & Spa. En la semana, el pueblo posee la parsimonia de sus 700 habitantes; en cambio, los fines de semana se "pica" y llegan cientos de viajeros.

Son 25 restaurantes entre parrillas y casas de té que atienden a los comensales que se refugian aquí para recuperar la dimensión humana afuera de las ciudades y su furia. Porque todo es más lento y amable, hay que armarse de paciencia y sólo con esa espera forzosa la mente cambia el chip del modo ansioso de la tribu gótica y empieza a relajarse.

Belén Codega fue moza durante varios años en una de las reconocidas parrillas que hicieron famoso este pueblo. Hasta que junto con su hermana Julia, que estudió pastelería y cocina en el Instituto Mariano Moreno, se animaron a abrir una casa de té coqueta en una de las calles que bordean la plaza, ese pulmón verde de pasto.

De la nonna, Dominga Corino, que vino de Calabria y hoy tiene 94 años, provienen las recetas de pastas como los ravioles de verdura, una de las estrellas de la carta junto con las tortas como la de coco y dulce de leche o el crumble de manzana y los tés hechos a medida. Dice Julia que la mano y el amor por la cocina les vienen por la ascendencia italiana y las mujeres fuertes de su casa.

Las mesas en el jardín que da al campo tienen la ventaja de estar cerca de la parrilla desde la que salen pizzas riquísimas.

Pero lo más clásico de Keen son sus parrillas adonde sirven almuerzo de picada y asado completo con ensaladas y papas fritas.

En la parrilla La Ñata, Miriam Daran prepara empanadas de carne molida con casi nada de condimento. Tal vez tengan comino pero ella no lo confiesa: declara sólo sal y pimienta, y así solitas son increíbles, bien jugosas. Sirve asado o pastas caseras amasadas por ella como los agnolottis de jamón, mozzarella y albahaca o los tallarines de espinaca.

En dirección a Villa Ruiz, a pocos km asoma a la izquierda un gran predio. El nene de Keen es una casona de fines del siglo XIX reciclada con mesas afuera y suficiente campo para caminar y disfrutar. Allí ofrecen un asado excelente bajo las plantas. Aún incluye la hospitalidad de Dolores Godoy y la seguridad de Andrés Gamecho en los fuegos. Nada falta y nada queda en esa parrilla portátil que llega a las mesas cubiertas de manteles de hule. Con verduras a la parrilla de huertas de la zona, huevos de campo, chinchulines, riñones, mollejas, vacío, matambrito de cerdo, asado de tira, chorizo y morcilla. Más papas fritas y ensalada.

El flan tiene tantos huevos como el de doña Petrona y el dulce de leche viene de Cañuelas. Por la tarde, llegan las tortas fritas y un paisano trae caballos para dar una vuelta corta por el predio.

Además de las propuestas gastronómicas, hay que conocer la Iglesia de San Carlos Borromeo, con su fachada de ladrillo a la vista y su estilo neoromántico. Restaurada, fue inaugurada en 1906, con pisos de mosaicos y cielorraso de madera de pinotea policromada. Se suma la biblioteca y el showroom de la fábrica de pastas que funciona hace más de 50 años. Además de las artesanías de la feria El Granero, en el predio de la antigua estación, con más de 40 artesanos y comidas al paso.

Si le gusta la decoración, Yastay abrió hace tres años como continuación del mismo local abierto en Córdoba. Son tres hermanos que seleccionan objetos de cerámica, madera y textiles por todo el país.

La extraña cámara de flotación

Por si le faltara algo a este pueblo encantado, hace menos de un año abrió un spa en un lodge de campo cuidado prolijamente, con pileta y tres cabañas con todos los servicios: La Matera Lodge, restaurant & Spa.

Juliana Sánchez, arquitecta, montó el sitio donde brindan unos masajes espectaculares con terapias diversas, previo paso por la lluvia escocesa y, lo más extraño, una cámara de flotación.

Se preguntarán qué es eso. Pues bien, hay 9 en la Argentina y una está en Carlos Keen. Sirve para relajarse adentrándose en una suerte de jacuzzi gigante con 600 l de agua con sulfato de magnesio cerrado por arriba: en eso consiste la aislación. No se puede estar más de 40 minutos; claustrofóbicos, abstenerse. Es una cápsula, y resulta como volver a nacer.

Datos útiles

Dónde comer

En su mayoría los lugares abren solamente los fines de semana y feriados. Siempre conviene llamar para preguntar.

5 Sentidos: San Carlos 830, 011 6260-1304. Te blend con pan y mermeladas caseras, torta o sándwiches, $400. Un café con dos medialunas cuesta $140. Los ñoquis rellenos con queso o los sorrentinos de calabaza, $400.

La Casa de La Ñata: centro de Carlos Keen, s/n, (02323) 462895. Menú completo de entrada, empanadas, pastas o asado y postre, $700 con una bebida.

El nene de Keen: Camino a Villa Ruiz, Km 11,200, (02323) 155839917. Asado completísimo con vegetales a la parrilla, pastas caseras, postres y tortas fritas por la tarde, más una bebida grande cada 2 adultos, $800.

La Matera Lodge de campo: Autopista del Oeste km 72,5, camino hacia Carlos Keen km 0,5, (02323) 447081 o 1144377229, www.lamateralodge.com Day spa: $2150 por persona. Cabañas para dos y 4 personas desde $3500 la noche con desayuno. Día de campo con entrada de picada de fiambres, empanadas fritas de carne, parrillada completa y ensaladas, más papas fritas y postre por $700.

Pasear y ver

Yastay: casa de decoración. Emilio Mitre, esq. Manuel Quintana, 02323 15461685. Abre de 11.30 a 20 los sábados y domingos.

Por: Silvina Beccar Varela ADEMÁS

Google habilita un traductor de idiomas en tiempo real para que lleves en el celular en tus próximas vacaciones

5 plataformas para irse de viaje sin conocer el destino hasta el último momento

Trekking a la desconocida Ciudacita inca en Tucumán

Por aire, tierra y mar: aventuras sin fin en Ushuaia

Fuente de la noticia (La Nacion)