Pepe y Ruso Heguy compartieron 31 Palermo; ahora, se enfrentan como entrenadores Fuente: LA NACION – Crédito: Mauro Alfieri

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Desde hace años, los mejores equipos de la elite del polo pulen detalles para acercarse al objetivo. Como se dice, "dar la milla extra" . Los directores técnicos pasaron a tomar cada vez más un rol más preponderante. Por ejemplo, Milo Fernández Araujo, que convenció a La Dolfina de ir por la Triple Corona -y la logró por triplicado-. Pero así como antes solo los mejores lo tenían, hoy todos los conjuntos de la serie Tortugas-Hurlingham-Palermo cuentan con uno y, en algunos casos, más de uno.

"El polo ha evolucionado, los jugadores son más profesionales y las organizaciones, también; desde tener personal trainers hasta directores técnicos. El DT es como un quinto jugador afuera que va guiando, que ve cosas que en la cancha uno no puede ver, y que aconseja", sostiene Eduardo Heguy, el entrenador de Las Monjitas, que hoy se enfrentará, por el segundo lugar en la final del Argentino Abierto, con Ellerstina (ver aparte), al que orienta su hermano Alberto, "Pepe".

Los coaches siguen los partidos desde el balcón del piso superior del búnker del equipo, cerca de los palenques. Allí, a unos tres metros de altura, se aprecia mejor lo que sucede en la cancha. Y en los descansos se reúnen con los cuatro polistas y comentan su opinión y dan instrucciones. No siempre fue así; solamente desde este año la Asociación Argentina de Polo se encarga del armado de esa estructura.

"El DT sirve para la comunicación entre los compañeros, para mantener un sistema, tener una idea, y para el trabajo de toda la semana", aporta Guillermo Caset, el Nº 3 de Las Monjitas. Sucede que el entrenador se involucra, por ejemplo, en la confección de las listas de caballos para los entrenamientos y los partidos.

"Voy a todas las prácticas. A principio de temporada hice de referí e ellas; está bueno, porque puedo hablarles todo el tiempo y hasta frenar algunas jugadas", cuenta Mariano González, a cargo de de La Aguada. El Ruso Heguy es otro que aprovecha los entrenamientos para seguir el juego desde cerca como juez.

¿Cuánto se puede decir en los minutos de descanso entre chukkers? "Durante el partido traté de tranquilizarlos para que no se enloquecieran ni se desordenaran. Ajustamos un poco las marcas y cambiamos algunas posiciones en los throw-ins y los saques, pero lo más importante fue que no se desesperaran, porque los partidos son larguísimos", explicó Pepe Heguy después del ajustado triunfo de Ellerstina sobre La Albertina, en un encuentro en el que su equipo llegó a estar 5 goles abajo.

Como en todos los deportes, el coach debe adaptarse a la dotación de la que dispone. "Cambia todo. El equipo, los caballos. Con La Dolfina tengo muchas más variantes, más individualidades. Con La Irenita, en cambio, hay que tener orden; eso es lo más importante", manifiesta Matías Mac Donough, que conduce desde fuera a La Dolfina y a La Irenita, un conjunto proveniente de la clasificación.

En la misma situación duplicada está Pepe Heguy, que además de a Ellerstina dirige a Cría Yatay: "Son equipos y organizaciones de caballos distintos. Yatay aspira a estar lo más arriba posible sabiendo que los jugadores se llevaron afuera casi todas las yeguas buenas y es muy difícil competir contra los tres equipos grandes; dan mucha ventaja en caballos. En el fondo, saben que no tienen posibilidades de estar en semis", explica el exdelantero de Indios Chapaleufú II.

Casualmente, los dos equipos de Mac Donough y los dos de Heguy se cruzaron entre sí en el Abierto, pero la situación no fue problemática. Mactías siguió La Dolfina vs. La Irenita desde el búnker del campeón sin dar indicaciones y después se fue al de La Irenita. Pepe, en cambio, pasó por el búnker de Yatay antes del partido y se fue al de Ellerstina.

"Magoo Laprida y Joaco Pittaluga son íntimos amigos de Facundo Pieres. Un día Facu me pidió que le hiciera de DT a Ellerstina pero que no abandonara a sus amigos; esa fue una condición suya", contó Pepe sobre su llegada a La Z, que llamó la atención dado que los Pieres y los Heguy fueron grandes rivales durante años.

Los entrenadores del polo apelan a la tecnología. "Miramos videos por los drones que aporta la televisión. Y hay una aplicación que tiene todos los saques, throw-ins, saques de los contrarios, goles", enumera Mariano González, hijo de Daniel, que además de multicampeón como jugador condujo a Indios Chapaleufú II desde 1996 hasta 2006. La Aguada sumó un coach motivacional, que participa de las prácticas y los análisis de video, y contribuye a mejorar las relaciones personales y aumentar la armonía del equipo.

Bartolomé Castagnola no se considera entrenador de La Natividad, la revelación de este Abierto, en la que actúan dos hijos de Lolo. "Más que coach soy padre, y trato de ayudarlos desde afuera. A futuro quizás tenga que poner uno porque como padre es más difícil y prefiero que entre alguien. A mí me hubiera gustado tener uno, porque ayuda muchas veces ante errores básicos", dice Lolo.

Así como muchos de los jugadores profesionales extienden sus carreras durante años en el exterior, otros se dedican más a la cría y algunos incursionan en la televisión como comentaristas, la función de director técnico se consolidó como un espacio auspicioso para los que más saben de polo y les permite ser parte, de otra manera, de los que siguen buscando la gloria.

Por: Gonzalo Capozzolo ADEMÁS

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