Juan Antonio Guerrero Alves fue misionero en África Crédito: Compañia de Jesús

Elisabetta Piqué SEGUIR Comentar (0) Me gusta Me gusta Compartir E-mail Twitter Facebook WhatsApp Guardar 14 de noviembre de 2019 • 09:57

ROMA.- Un jesuita español que fue misionero en África, muy calificado y hombre de confianza del Papa, será el nuevo "ministro" de Economía del Vaticano y sucesor del cardenal australiano George Pell, un cargo considerado una "papa caliente" por los escándalos que aún rodean la gestión del dinero en la administración central de la Iglesia católica, aún opaca y bajo la lupa de la propia justicia de la Santa Sede.

Para seguir haciendo limpieza y para lograr esa transparencia buscada desde que fue electo, hace más de seis años, el Papa decidió nombrar como nuevo prefecto de la Secretaría para la Economía al padre Juan Antonio Guerrero Alves, un jesuita, como él, licenciado en Economía en la Universidad Autónoma de Madrid y con gran experiencia en administración, aprobación de presupuestos, fundraising y gestión económica general.

Guerrero, de 60 años, pasará a ocupar un cargo clave, que se encontraba vacante desde hace más de dos años, cuando el cardenal George Pell se vio obligado a volver a su Australia natal, donde en diciembre pasado fue condenado en primer grado a seis años de cárcel por abusar sexualmente de dos monaguillos.

Pell fue el primer prefecto de la Secretaría para la Economía, "ministerio" creado en febrero de 2014 por el Papa en el marco de una reforma de la curia romana aún inconclusa. Como nuevo "zar" de las finanzas del Vaticano, el australiano intentó poner orden en los presupuestos y gastos de los diversos dicasterios, enfrentándose a mucha oposición y cosechando enemigos.

El Vaticano informó con un escueto comunicado de la nueva designación, que se esperaba con gran expectativa desde hace meses, ya que la Secretaría para la Economía se encontraba acéfala. La Compañía de Jesús detalló que Guerrero, que hasta ahora fue Consejero General y Delegado del Superior General para las casas y obras interprovinciales de la Compañía de Jesús en Roma, asumirá el 1° de enero.

Aunque el estatuto que rige la Secretaría para la Economía indica que el prefecto debe ser un cardenal, según pudo saber LA NACION, el padre Guerrero no se convertirá en obispo ni en cardenal. Pero tendrá autoridad porque responderá directamente al Papa, sin contar el Consejo de Economía que preside el cardenal alemán, Reinhard Marx.

El vínculo con Francisco

" Como jesuita es una alegría recibir una misión directamente del Papa. Es un modo privilegiado de realizar mi vocación", dijo el padre Guerrero a Vatican News, el portal del Vaticano. "La obediencia que profeso me ha llevado siempre por caminos inesperados, ha ido sacando de mí lo que yo nunca habría osado intentar y estoy agradecido. La obediencia es, para mí, un lugar privilegiado de encuentro con el Señor", agregó.

Según pudo saber LA NACION de fuentes jesuitas, e l Papa conoció a Guerrero Alves en 2017, durante una de sus visitas a la curia generalicia de la Compañía de Jesus, que queda al lado del Vaticano. Compartió con él un almuerzo, en el que también estuvo el superior de los jesuitas, el padre venezolano Arturo Sosa y, al parecer, fue entonces que "le puso el ojo".

Juan Antonio Guerrero Alves fue misionero en África
Juan Antonio Guerrero Alves fue misionero en África Crédito: Compañia de Jesús

Al margen de un currículum importante, al papa Francisco probablemente le gustó el hecho de que en 2014 fue enviado como misionero a Mozambique, donde estuvo casi tres años ejerciendo como ecónomo y administrador de proyectos.

Su historia

Nacido en Mérida en 1959, en el seno de un familia de cuatro hermanos, desde chico al padre Guerrero le gustaban los números, la cuentas y ayudaba a su padre en sus tiendas, contaron a este medio. Estudió durante dos años Economía en la Universidad de Madrid, pero dejó después en el tercer año porque sintió que su vocación era otra. Fue así que ingresó como novicio en la Compañía de Jesús en 1979 y fue ordenado sacerdote en 1992. Estudió luego en España, Brasil, Francia y Estados Unidos y terminó sus estudios en Economía en 1986, luego se licenció en Filosofía en 1993 y en Teología en 1994. En 2008 fue nombrado provincial de Castilla y España, cargo desde el cual debía administrar y supervisar 600 jesuitas, tres universidades, 18 escuelas, 11 parroquias, 10 iglesias en 19 ciudades y pueblos. Entonces tuvo que administrar recursos escasos con sentido evangélico y contribuir en el proceso de integración y reorganización de las provincias jesuíticas españolas.

Luego de estar casi tres años en Mozambique, en 2017 fue llamado a Roma para ser Consejero General y Delegado del Superior General para las casas y obras interprovinciales de la Compañía de Jesús en esa ciudad, un cargo muy importante, que antes que él tuvo el padre Sosa, el superior de los jesuitas.

Desde ese puesto estuvo a cargo de 360 jesuitas procedentes de 69 provincias de todo el mundo, 150 de los cuales están en formación, y 210 que desempeñan su misión en las siguientes instituciones: Pontificia Universidad Gregoriana, Pontificio Instituto Bíblico, Pontificio Instituto Oriental, Specola Vaticana, Civiltà Cattolica, Centro Aletti, Collegio Russicum, Collegio Bellarmino, Collegio del Gesù, Dicasterio para la Comunicación (Radio Vaticana) y otros dicasterios de la Santa Sede. Además, trabajó en el proyecto de integración de las tres instituciones académicas confiadas a los jesuitas por la Santa Sede en Roma (Gregoriana, Bíblico y Oriental), proceso que deja iniciado.

Más allá del cargo más que importante que tendrá ahora, el padre Guerrero llama la atención por la humildad. "Personalmente, parece que cambia todo en mi vida y en realidad no cambia casi nada. Al final siempre hacemos lo mismo: 'una cosa sola', tratar de estar con el Señor, agradeciendo tanto bien recibido y poniendo todo lo que somos y tenemos a su servicio y al de su Iglesia", dijo a Vatican News.

"Obviamente, soy una persona que viene de fuera de la curia Vaticana y que entra en un mundo nuevo. Necesitaré un tiempo de adaptación y aprendizaje, de conocer y familiarizarme con las personas, con los procedimientos, con las relaciones con otros dicasterios, etc. Y lo haré entregándome plenamente a la tarea que se me encomienda", concluyó.

Por: Elisabetta Piqué ADEMÁS

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Fuente de la noticia (La Nacion)