En Santiago, los manifestantes volvieron a enfrentarse ayer con la policía Fuente: AFP – Crédito: Martín Bernetti

Mientras la oposición insiste en la Asamblea Constituyente como única vía, el gobierno propuso una convención plural Víctor García SEGUIR Comentar (0) Me gusta Me gusta Compartir E-mail Twitter Facebook WhatsApp Guardar 15 de noviembre de 2019

SANTIAGO, Chile.- En las calles las movilizaciones y protestas continúan sin pausas, y en sus oficinas los dirigentes políticos negocian el mecanismo con el que se reformará la Constitución. Aquella dualidad es la que se manifiesta en Chile luego de que el presidente Sebastián Piñera llamara a buscar acuerdos para establecer la nueva Carta Magna, una de las principales exigencias que levantó la ciudadanía a partir del estallido social.

La ley fundamental chilena rige desde 1980 y fue implementada en plena dictadura de Augusto Pinochet. Y aunque 15 años más tarde el gobierno de Ricardo Lagos realizó una serie de reformas (que incluso denominó como el hito que puso fin a la transición) siempre recibió cuestionamientos por profundizar la concentración económica.

Agobiado por la presión del movimiento, Piñera realizó el llamado a realizar la nueva Constitución. Sin embargo, lo hizo con un matiz importante. "Dentro del marco de nuestra institucionalidad", dijo.

Así, y con el tema constitucional instalado en la agenda tras varios años de intentos fallidos, finalmente el oficialismo y la oposición recogieron el llamado del mandatario y comenzaron a trabajar en los mecanismos para desarrollar el nuevo texto, con la participación ciudadana como principal elemento de conflicto.

El gobierno apeló a la institucionalidad existente y propuso un Congreso Constituyente, lo que en la práctica implicaba que integrantes del Poder Legislativo serían los encargados de proponer una nueva Constitución.

La idea tuvo un rechazo inmediato desde la oposición y hasta provocó que la mayoría de los partidos de izquierda y de centroizquierda se alinearan bajo el mecanismo que hace años viene proponiendo el sector: la Asamblea Constituyente, con la elección de representantes colegiados elegidos por el pueblo para que redacten la nueva ley fundamental.

"Cerrar la puerta a la participación ciudadana constituye un nuevo y grave error del presidente Piñera", indicó un documento firmado por 14 partidos políticos de oposición, incluidos los comunistas y los demócratas cristianos.

A partir de ese desencuentro, un nuevo intento surgió desde el oficialismo y desde los sectores más alineados hacia el centro político: la denominada Convención Constituyente. Esa fórmula se discutió ayer y contempla un 50% de participación ciudadana y un 50% de parlamentarios para elaborar el texto. La otra alternativa, bajo ese mismo esquema y que también emergió, es convocar a un 40% de representantes elegidos por la ciudadanía, un 40% de representantes del Congreso y un 20% de expertos. Asimismo, postula que tenga un plebiscito ratificatorio, pero no de entrada.

Advertencia

"Nosotros no aceptaremos ningún acuerdo que no sea validado por la ciudadanía chilena a través de un plebiscito de entrada", señaló a LA NACION Heraldo Muñoz, presidente del Partido por la Democracia y exministro del gobierno de Michelle Bachelet.

"Nos están imponiendo nuevamente y se está llevando al país a un precipicio. Estamos siendo unos irresponsables políticos", dijo la diputada y abogada comunista Carmen Hertz. "Es un retroceso respecto de lo que se había conversado", comentó el presidente del Partido Socialista, Álvaro Elizalde.

Desde la derecha, en tanto, defendieron su integración en la discusión. "Un cuerpo legal tan importante como la Constitución, que tiene que regir el destino de Chile, tiene que ser, como dice la izquierda, la casa de todos, y eso incluye a todos, también a partidos que tienen una visión distinta de la izquierda", dijo la senadora y presidenta de la Unión Demócrata Independiente, Jacqueline van Rysselberghe.

Hoy, ambas posiciones están en punto muerto, pero desde ambos sectores afirman que continuarán con el "diálogo". Todo eso, mientras hoy están previstas nuevas marchas en todo el país y la agenda social anunciada en el amanecer del conflicto por Piñera se ha ido dilatando.

Por: Víctor García ADEMÁS

Chile. El Congreso acordó llamar a un plebiscito para cambiar la Constitución

La falta de respuestas a la violencia debilita aún más a Sebastián Piñera

Incendios regionales, contradicciones argentinas

Por segunda vez en cinco días, atacaron la embajada argentina en Chile

Fuente de la noticia (La Nacion)