Tite, DT de Brasil Fuente: AFP

El juego de los técnicos para el Argentina-Brasil que se jugará desde las 14 en Riad, Arabia Saudita. De un lado, la juventud de Lionel Scaloni. Del otro, Tite y una rara confesión sobre Messi. Una vez más, estarán frente a frente.

Scaloni y la ilusión de vengarse de los ocho tipos de negro

Nunca se olvidará Lionel Scaloni del gol que le convirtió a Brasil en el Mundial Sub 20 de Malasia 1997. Desborde por la derecha y furioso derechazo para sacar del torneo al Scratch en los cuartos de final. Como entrenador, en su pequeña carrera, todavía no pudo regalarse una victoria: dos duelos jugados y dos perdidos, un amistoso y un choque oficial. El dolor de la caída hace algunos meses, íntimamente perdura. Sigue convencido de que perjudicaron a su equipo en las semifinales de la Copa América. Si el polémico clásico se jugó el 2 de julio, tres días después, a Scaloni ni le interesaba disimular su malestar: "Me pasó algo muy curioso. Después de un partido, en la primera reacción en caliente, siempre pensás que te sacaron algo, pero al otro día, más frío, te tranquilizás un poco y las cosas van cambiado. En este aspecto fue totalmente diferente: cuanto más pasa el tiempo, más nos damos cuenta que nos sacaron algo. Conseguimos que estos pibes se pongan la camiseta y compitan contra Brasil, contra 70 mil hinchas y contra cuatro u ocho tipos de negro; para nosotros eso ya es un triunfo", denunció en la antesala del partido por el tercer puesto contra Chile.

Se excedió, sin dudas. También a él le hubiese correspondido una sanción por parte de la Conmebol. Esta tarde, muy lejos del estadio Mineirao, otra vez estará cara a cara con Brasil, y más allá de antecedentes y angustias. está confiado. "No creo que siempre gana Brasil. El año pasado se nos escapó en un minuto, era un partido terminado. Fue merecido. Espero que seamos nosotros los que merezcamos ganar ahora", deslizó Scaloni en la conferencia de prensa. Naturalmente, ilusionado.

Ahora, se invertirá la carga del amistoso del año pasado, también en Arabia Saudita, cuando la Argentina no contó con Lionel Messi y Brasil sí alistó a Neymar. "Lo que generan estos jugadores es algo increíble, tanto para sus compañeros como para el rival. Neymar no está y esta vez estará Leo, sin dudas para nosotros es un plus. Aunque siempre es mejor que estén los mejores para el espectáculo. Messi es un jugador que genera en los rivales lo que todos sabemos que genera. Es el mejor del mundo. Cuando se enfrenta a un jugador así, tanto la prensa como el entrenador rival están pensando cómo contrarrestar las jugadas de Leo. Y si estuviera Neymar, pasaría lo mismo con nosotros. A mí me hubiera gustado que estuviese Neymar", completó.

Vale recordar que el volante de París Saint Germain se recupera de una lesión muscular que sufrió precisamente con el Scratch, el 13 de octubre, en la gira por Singapur. No juega desde entonces y, en la actual temporada, apenas disputó cinco encuentros con su club.

La esperanza de Scaloni, pese a las derrotas del pasado, se basa en el crecimiento colectivo de la Argentina. Para él, su equipo evolucionó. Y de ninguna manera quiere confiarse en la breve racha negra que atraviesa su rival. "Que Brasil no gane hace cuatro partidos no dice nada, no está en crisis ni mucho menos. Quizás, nosotros ahora tenemos un poco más consolidada la idea, nos hicimos más fuertes como equipo. Y nos da tranquilidad que la base sea la misma. No pensamos tanto en cómo juega Brasil sino en cómo queremos hacerle daño", detalló.

Después de describir a Messi como "una leyenda, ha marcado una época en el fútbol", avanzó sobre la probable marcha del nuevo clásico: "La idea no será distinta a la que venimos teniendo. Iremos mutando con respecto a lo que creamos conveniente durante el partido. Todo el equipo tiene que defender y atacar. Seguramente copiemos algunas cosas con respecto al último encuentro contra Brasil, pero los partidos son diferentes. Brasil siempre es peligroso. Nosotros estamos más consolidados como equipo, eso es indudable. Sabemos lo que tenemos que hacer". Scaloni sueña con una pequeña venganza. Con una victoria, la primera.

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A Tite ni le insomnio lo frena ante los argentinos

Habrá que poner en duda por un instante a Tite. Dice que sufre y el insomnio lo atrapa, que se desvela pensando en cómo detener a Lionel Messi, pero le ha ido bastante bien al entrenador brasileño. En realidad, contra la Argentina se siente cómodo. Desde que asumió en la Canarinha, en 2016, ganó tres veces y apenas perdió inmerecidamente un amistoso, en Melbourne, después de inclinar la cancha en el segundo tiempo, el día que se presentaba Jorge Sampaoli. Primero, había derrotado a Edgardo Bauza: lo arrolló 3-0 en realidad, durante el calvario albiceleste rumbo al Mundial de Rusia. Y estaba Messi en el estadio Mineirao. También se impuso en Yeda, el año pasado, con un cabezazo del zaguero Mirada cuando se consumía el tiempo adicionado. Y lo más reciente, el triunfo otra vez en el Mineirao, por las semifinales de la Copa América, y nuevamente con Messi en el coloso de Belo Horizonte. Parece que Tite encontró la fórmula.

"Es un jugador diferente, tiene cualidades técnicas impresionantes. Nunca neutralizamos a un jugador así, sólo disminuimos sus virtudes. No duermo lo suficiente pensando cómo neutralizarlo", confesó ayer Tite en Riad, la capital saudí, entre sonrisas. Con Tite al frente del Scratch, la Argentina recibió seis goles y apenas convirtió uno. Y no lo marcó Messi, sino Gabriel Mercado, una pieza que ya no integra el ciclo de Scaloni.

"Todavía no enfrenté a Argentina en su país. Jugamos en Australia, en Arabia Saudita y dos veces en Brasil. Por supuesto, nuestra preferencia es jugar de local para poder tener la presencia de nuestros fanáticos. Jugar de nuevo en Arabia nos trae buenos recuerdos, el último partido lo ganamos con un gol de Miranda en el final. Espero que esto se repita", rememoró y se ilusionó el entrenador, Adenor Leonardo Bacchi, más conocido como Tite, de 58 años.

La cercanía del duelo eterno motiva al director técnico del campeón de América: "Es un gran clásico. El juego de la Copa América no contó con un nivel técnico deslumbrante, ya que el aspecto emocional era muy fuerte. Conocemos el nivel de Argentina y queremos hacer un gran juego. Es un partido especial en la historia del fútbol internacional. El nombre en sí mismo dice que es un superclásico. Es un partido aparte", detalló.

Curiosamente, su equipo no gana desde la coronación en la Copa que organizó hace poco más de cuatro meses: el último éxito fue el 7 de julio, cuando venció 3 a 1 a Perú en la final del Maracaná. En la doble 'fecha FIFA' de septiembre, empató 2-2 con Colombia y cayó 1-0 con Perú; un mes después, en octubre, sumó otras dos igualdades, ambas en Singapur, ahora con Senegal y Nigeria y por el mismo marcador: 1 a 1. La Canarinha buscará cortar esta breve racha negativa justamente ante el adverdario de toda la vida.

Pero más allá de los choques entre las selecciones, definitivamente el fútbol argentino le sienta bien a Tite. Él fue el conductor de Corinthians, que en 2012 le ganó la final de la Copa Libertadores al Boca de Julio César Falcioni. Mucho antes, en 2001, entonces con Gremio, en Buenos Aires y por la etapa de grupos de la Copa Mercusor, le ganó 4-2 en el Monumental al River de Cambiasso, Ortega, D'Alessandro y Astrada; luego, en los cuartos de final, dejó en el camino a Talleres, que era dirigido por Mario Zanabria.

Y en 2008, desde el banco de Internacional de Porto Alegre, primero eliminó al Boca de Carlos Ischia en los cuartos de final de la Copa Sudamericana, y más tarde, en el juego decisivo, se quedó con el trofeo al vencer a Estudiantes. El Pincha, conducido por Leonardo Astrada, contaba con Verón, Braña, Andújar, Alayes, Enzo Pérez, Boselli y la 'Gata' Fernández, entre otros. Aquel Inter de Tite, con Pablo Guiñazú y Andrés D'Alessandro, ganó en La Plata y sostuvo un empate en el estadio gaucho de Beira-Rio para consagrarse. Vaya si Tite sabrá de qué se trata amargar a los argentinos.

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