El parlamento alemán tomó la iniciativa ante el aumento de casos de sarampión. Fuente: Archivo

Comentar (0) Me gusta Me gusta Compartir E-mail Twitter Facebook WhatsApp Guardar 19 de noviembre de 2019 • 14:54

El pasado jueves, el parlamento alemán aprobó una ley para penalizar a aquellos padres que no vacunen a sus hijos contra el sarampión con una multa de 2500 euros. También se le prohibirá a los niños no inoculados el ingreso a guarderías y escuelas, y se les exigirá a los adultos que trabajen en estos establecimientos que estén vacunados.

El Ministro de Salud alemán, Jens Spahn, consideró que se trata de una ley para "proteger a los niños", ante el aumento de los casos de sarampión en el último año (solo en Europa fue de 350% de 2017 a 2018, según datos de la OMS).

Estos alarmantes números tienen su correlato en la crecida del movimiento antivacunas, un fenómeno que no es únicamente europeo. Después de meses de debate, el poder legislativo alemán tomó la iniciativa con esta ley de vacunación obligatoria.

"Se suele sobreestimar al sarampión, pero es una enfermedad altamente contagiosa y puede llevar a la muerte. Sobretodo pone en riesgo a aquellos que no pueden protegerse, nuestros niños. Por eso estamos promoviendo la protección contra el sarampión en guarderías, jardines de infantes y escuelas. Y estamos posibilitando que los servicios de salud pública ofrezcan partidas de vacunas en las escuelas", declaró Spahn.

Antes de la introducción de la vacuna contra el sarampión en 1963, las epidemias de esta enfermedad causaban un estimativo de 2,6 millones de muertes anuales en todo el mundo. Ese número fue cercano a 110.000 en 2017.

Según el diario británico The Guardian, el número de casos de sarampión en Europa pasó de 5270 en 2016 a cerca de 24.000 en el año siguiente.

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Fuente de la noticia (La Nacion)