En muchos sentidos, exportar es salir de la zona de confort. Es innovar, emprender, sofisticarse en la gestión de negocios, adaptarse a nuevas exigencias haciendo un esfuerzo extra, yendo un paso más allá que la empresa que solo decide comercializar sus productos o servicios en el mercado doméstico. Precisamente "salir de la zona de confort" es algo que las mujeres empresarias y emprendedoras conocen muy bien, más allá de cualquier actividad o iniciativa exportadora: en el mundo de los negocios, como en el resto de los órdenes sociales, lamentablemente todavía tenemos mucho trabajo por hacer para eliminar estereotipos y desigualdades.

¿Por qué tenemos un programa para mujeres exportadoras? En el camino de la evolución de los países y a lo largo de la historia, las mujeres enfrentaron barreras al voto, al poder, a todo tipo de derechos. Y si bien ganaron muchísimas batallas, la desigualdad de género sigue presente en las sociedades modernas. En Argentina la realidad no es muy distinta a otros países del mundo. Tenemos una población con un 27% de brecha salarial y 25% de brecha en la participación en la economía a favor de los hombres, sumada a una participación laboral femenina (41%) por debajo de la masculina (63%).

Si bien en estos años el gobierno ha tenido como nunca antes una estrategia integral para alcanzar la igualdad y promover la transformación cultural necesaria para construir una sociedad más justa y más igualitaria, todavía falta mucho. Tenemos por delante un desafío extraordinario para reducir las brechas de género y favorecer la autonomía física, económica y en la toma de decisiones de las mujeres. En ese camino, todos los organismos de Estado, en el margen de acción que le corresponde a cada uno, tienen que hacer su aporte y potenciar el alcance de políticas públicas para desnaturalizar la desigualdad de género. Así surgió en la Agencia hace dos años el programa de Mujeres Exportadoras, un programa sin antecedentes en la estrategia productiva del país.

Este programa contribuye con la inserción de la mujer en la actividad económica y el comercio internacional. Es parte de la iniciativa global She Trades, cuyo objetivo es conectar e integrar a 3 millones de mujeres empresarias en todo el mundo a la economía para 2021. Nuestra misión con este programa es usar al comercio como herramienta para aumentar el ingreso de las mujeres y lograr su empoderamiento económico, no solo para construir sociedades más justas, diversas y equitativas, sino para avanzar hacia una economía más sólida.

El año pasado, el programa capacitó a más de 250 mujeres en diferentes puntos del país. Para muchas empresarias y emprendedoras que participaron, estas capacitaciones sirvieron para dar un paso hacia una mejora necesaria para orientar su negocio hacia la exportación. Algunas lo aprovecharon para generar o fortalecer su red de contactos, otras para incorporar herramientas para pitchear mejor sus proyectos, otras se llevaron herramientas para hacer un plan de negocio exportador con metas y plazos a corto, mediano y largo plazo.

Como parte de este trabajo, en estos años fuimos incorporando la perspectiva de género en las distintas actividades de la Agencia. También pusimos el tema en la agenda de las agencias de promoción de exportaciones provinciales para tener alcance federal, por ejemplo con desayunos y ciclos de capacitación en el interior del país. Y este año llevamos el Foro de Mujeres Exportadoras a la Jornada Anual de Voces Vitales, donde participantes del programa brindaron testimonio y planteamos ante un auditorio de 600 empresarias y emprendedoras las herramientas disponibles para ayudar a las mujeres a convertirse en un motor que dé un impulso adicional al potencial de crecimiento y a la competitividad de nuestras exportaciones.

Alentar el empoderamiento de las mujeres no es una moda, no es lo políticamente correcto, no es cumplir con un mandato por cumplir o porque suena bien: lograr que más empresas argentinas vendan sus productos y servicios en el exterior es el camino para que la economía crezca de manera sólida y sostenida, creando nuevos puestos de trabajo de calidad. En este camino necesitamos la fuerza y el empuje de todos los actores económicos, y eso requiere que cada vez haya más iniciativas que profundicen el cambio cultural necesario para allanar el camino de las mujeres y permitirles desarrollarse en el mundo de los negocios en condiciones de igualdad de oportunidades y derechos.

El autor es Director de Comercio Internacional de la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional.

Por: Alejandro WagnerFuente de la noticia (La Nacion)