Montserrat, en las montañas de Cataluña Crédito: Shutterstock

1 Montserrat. En honor a la virgen catalana

Al cruzar el Atlántico, el nombre de este barrio porteño tiene tendencia a perder su T intermedia. En España lo conserva, en cada uno de los lugares que lo comparten. Monserrat fue nombrado así en honor a la Moreneta, una imagen de la Virgen que se encuentra en el monasterio benedictino de Santa María de Montserrat en las montañas de Cataluña. Es así que a orillas del Plata se conserva una copia de aquella estatua de rostro negro, como en Madrid o en Roma. Montserrat también es una isla del Caribe, bautizada por Colón en 1493 (actualmente territorio de ultramar británico). Y finalmente, en la región de Valencia, al sur de Barcelona, está la ciudad de Montserrat al pie de la sierra del Castellet. En cuanto al monasterio catalán es un lugar de turismo y peregrinación muy concurrido. El paisaje es magnífico y las construcciones religiosas se integran en las montañas, en forma de tubos de roca que se elevan por encima del valle del río Llobregat. Además del santuario y del camarín de la Virgen hay un museo con una importante colección de obras de grandes maestros españoles (Dalí, Picasso, Miró, El Greco) y tesoros que provienen de Tierra Santa. El Monasterio está muy bien conectado con Barcelona, desde donde se organizan visitas guiadas o traslados en buses o en tren para quienes no quieren o no pueden ir por medios propios. La opción más original es la del ferrocarril que combina un tren de cercanía y un funicular. La iglesia porteña de la Virgen de Montserrat, por su parte, está en Belgrano 1151.

2 Palermo. El encanto de Sicilia

Palermo, capital de Sicilia y con reminiscencias árabes
Palermo, capital de Sicilia y con reminiscencias árabes Crédito: Shutterstock

Con tanta inmigración italiana, era inevitable que Buenos Aires tuviera al menos un barrio con nombre de ciudad peninsular (también Pompeya). Pero lo cierto es que Palermo al parecer deriva de Juan Domínguez Palermo, el antiguo dueño de estos terrenos (otra versión oficializada por el gobierno porteño cree que viene de un oratorio donde se veneraba a San Benito de Palermo). Domínguez Palermo heredó en parte tierras entregadas por el propio Juan de Garay, de modo que el linaje palermitano es uno de los más antiguos entre los barrios porteños. Mientras tanto, la Palermo italiana es la capital de Sicilia y una de las más fascinantes ciudades del Mediterráneo, atravesado por el cruce de culturas propio del Mare Nostrum, sobre todo árabes y normandos que dejaron una huella indeleble en la arquitectura, enriquecida además por el Barroco y el Neoclásico. Como destino brinda tanto cercanía con las playas sicilianas como una notable riqueza cultural: además, el Palermo árabe-normando forma parte del Patrimonio Mundial de la Unesco. Una visita requiere conocer por lo menos el Palazzo dei Normanni, la Cappella Palatina, la Catedral y la Iglesia de la Martorana, pero el encanto palermitano se derrama mucho más allá de los grandes monumentos y atraviesa las callecitas intrincadas de los barrios.? La visita a Palermo es una auténtica inmersión en la cultura siciliana: gastronomía (con los famosos arancini, croquetas de arroz rellenas con ragú, o los no menos famosos cannoli para el postre) y teatro, gracias a los pupi siciliani, marionetas que reflejan las luchas entre moros y cristianos.

3 Liniers en el Poitou. Por el oeste francés

Liniers en el Poitou
Liniers en el Poitou

Sin duda el barrio porteño de Liniers no fue nombrado en referencia a un oscuro pueblito de la región de Poitiers, en el oeste de Francia. Pero Santiago de Liniers sí tenía una lejana relación con el caserío que legó el nombre a su familia. Además el héroe de la Reconquista durante las Invasiones Inglesas había nacido en Niort -siempre en la misma región francesa- en 1753. Los Liniers eran oriundos del Poitou y formaban parte de la pequeña nobleza de espada local desde el tiempo de los caballeros medievales. Hay menos de 20 kilómetros de Liniers a Poitiers y apenas cien hasta Niort. Los 565 actuales linarois (el gentilicio local) ignoran en su aplastante mayoría que a 11.000 kilómetros de distancia, del otro lado de los mares, un barrio porteño comparte el nombre de su pueblo gracias a un militar local que se convirtió en virrey en las Indias españolas. El mayor atractivo del Liniers francés es una pequeña iglesia de estilo románico que conserva restos de la construcción original del siglo XI. También hay un dolmen que demuestra que el sitio fue habitado en tiempos prehistóricos. Un gran bosque cercano forma un pulmón verde al este de Poitiers, sobre miles de hectáreas. Es un refugio para jabalíes, ciervos y liebres y un destino de fines de semana para caminar y pasear en bicicleta o a caballo.? Desde Poitiers se llega por la ruta departamental 6. Un centro hípico propone cabalgatas en el bosque. Además de Poitiers y su centro histórico, el principal atractivo es el parque Le Futuroscope, dedicado a las tecnologías del futuro y el cine 4 y 5D.

4 Almagro en Castilla. La ciudad del teatro

Almagro, en Castilla
Almagro, en Castilla Crédito: Shutterstock

Seguramente no hay ni hubo arcilla rojiza en el subsuelo del barrio porteño de Almagro. De ahí sin embargo viene su nombre, derivado del árabe al magra (aunque algunos especialistas opinan que Almagro procede en realidad de un castillo que se encontraba al oeste -al magrib- de una ruta durante la dominación musulmana de Castilla La Mancha). Los conquistadores Diego de Almagro padre e hijo (y varios lugares en América latina y hasta en las Filipinas) comparten el nombre de esa pequeña ciudad, cerca de Ciudad Real, entre Córdoba y Toledo. Ni el terremoto de Lisboa de 1755 ni una batalla decisiva con las tropas napoleónicas unas décadas más tarde lograron quitarle la monumentalidad de su centro histórico -donde se conservan varios palacios como el de los Condes de Valparaíso- y su Plaza Mayor. Es donde se conserva el único Corral de Comedias español del siglo XVII, un teatro donde hay registro de representaciones desde 1629. Es un monumento nacional construido en torno de un patio que sirve de platea. Sobre un costado está el escenario, bajo techo, al igual que los palcos, repartidos sobre dos pisos sostenidos por maderas pintadas con enduidos de color almagra. El principal evento anual de Almagro es el Festival Internacional del Teatro Clásico. Nació en 1978 para poner en valor el Corral de Comedias y el Teatro Municipal y abarca en la actualidad una veintena de escenarios en toda la ciudad. Con el tiempo se convirtió en uno de los mayores del mundo y la ciudad cuenta con un museo dedicado al teatro español, con muchos documentos y partituras musicales.

5 Versalles. De la realeza francesa

El complejo de Versalles fue la residencia de la realiza francesa hasta 1789
El complejo de Versalles fue la residencia de la realiza francesa hasta 1789 Crédito: Shutterstock

En este recorrido por lugares del mundo que comparten nombres con barrios porteños, el más importante y menos esperado es sin duda el palacio absoluto de la monarquía francesa del Gran Siglo. Durante más de cien años Versailles fue la residencia de la realeza francesa hasta la Revolución de 1789. Pero no tiene ninguna relación con Buenos Aires, sino que su nombre llegó hasta el costado de la General Paz por medio de un médico de la compañía de los Ferrocarriles del Oeste que había estudiado en Francia y visitado Versailles. El palacio -o mejor dicho los palacios- de Versailles y sus parques son uno de los sitios más visitados de Francia: es un complejo inmenso que abarca 800 hectáreas de jardines, piezas de agua y bosques parquizados, además por supuesto del palacio con sus cientos de aposentos y galerías. El público se concentra por lo general en un recorrido acotado que se puede realizar en un solo día y permite conocer la capilla real, la Galería de los Espejos, el dormitorio de Luis XIV, el de la Reina, la Aldea de Maria Antonieta en el Petit Trianon, la Fuente de Neptuno o la Sala del Juego de Pelota, donde se inició el movimiento revolucionario de 1789.? El complejo de Versailles abre todos los días de 8 a 18 pero no se puede ingresar en el palacio antes de las 9 ni luego de las 17.30. El Trianon abre por la tarde de 12 a 17.30. Se hacen modificaciones en ciertas fechas especiales. Como el sitio recibe millones de turistas al año, se recomienda llegar temprano o luego de las 15 para evitar la mayor afluencia. También es conveniente comprar el ticket con antelación. Es válido para los edificios porque el acceso a los jardines es gratuito.

Por: Pierre Dumas ADEMÁS

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Fuente de la noticia (La Nacion)