De Lazzari

María José Lucesole SEGUIR

LA PLATA.- María Eugenia Vidal desafió a uno de los hombres con más poder en la provincia de Buenos Aires: Eduardo De Lazzari no sólo es el actual presidente de la Suprema Corte bonaerense. Es, además, el actual presidente de la Junta Electoral, el organismo a cargo de juzgar la validez de las elecciones.

Por caso, si se presenta una impugnación sobre el domicilio de Axel Kicillof, principal candidato opositor al Gobierno, la Junta Electoral que preside De Lazzari sería la encargada de resolver la controversia.

Además, la Junta tiene a su cargo el control electoral de las nóminas de consejeros escolares, concejales, legisladores provinciales. Y es el instituto que proclamará y diplomará al aspirante que resulte gobernador electo en los comicios generales de octubre.

En medio del proceso electoral, De Lazzari aseguró que en la provincia hay causas armadas.

Vidal le demostró en público que no le tiene miedo. "Si cree que hay causas armadas y hay persecuciones lo tiene que denunciar. Está obligado a denunciarlo", le recordó.

La gobernadora no lo dirá, pero el origen de la disputa que, ayer salió a la luz, fue la negativa de De Lázzari a tomar juramento a Sergio Torres, ministro propuesto por Vidal para ocupar una vacante en el máximo Tribunal bonaerense.

El Presidente de la Corte cuestionó la legitimidad del domicilio de Torres y dijo "no estar dispuesto a mirar hacia otro lado y hacer oídos sordos e ignorar circunstancias graves". Pretendió dilatar el arribo a la Corte del ministro propuesto por Vidal, pero quedó en minoría y debió presidir la jura del exjuez de Comodo Py. El viernes deslizó que las malas prácticas que se registraron en el orden federal -en Comodoro Py- ahora muestran síntomas en el ámbito de la Provincia de Buenos Aires.

"Estoy hablando de causas armadas artificialmente, estoy hablando de abusos de testigos de identidad reservada, de arrepentidos, de factores de presión que inducen, fomentados y fogoneados por ciertos medios de prensa, a dictar condenas mediáticas y que llevan a un panorama sinceramente deplorable, en donde influyentes de todo tipo, espías, traficantes de escuchas telefónicas, con ciertas complicidades de algunos magistrados y miembros del Ministerio Público, terminan por generar un panorama que es absolutamente preocupante", advirtió De Lázzari, ante la Red de Jueces penales.

No dio nombre. Ni apellidos. Pero se refería, según se pudo reconstruir más tarde, al caso que involucra al suspendido fiscal del Mercedes Juan Ignacio Bidone -acusado de haber facilitado datos oficiales a Marcelo D'Alessio sobre causas tramitadas su fiscalía-. También a la causa contra el juez de Lomas de Zamora, Gabriel Vitale cuestionado por su accionar ante supuestos delitos en La Salada; y a un tercer funcionario judicial, Oscar Acevedo, que enfrenta un trámite ante el jurado de Enjuiciamiento de Magistrados.

De Lázzari llegó a la Suprema Corte de Justicia de la provincia de Buenos Aires durante el gobierno de Eduardo Duhalde. Entre noviembre de 1994 y noviembre de 1996 fue Procurador General. En 1997 llegó a ocupar una vacante en el máximo Tribunal provincial.

Antes había sido juez federal de la Cámara de Apelaciones de La Plata y presidente de la Cámara Segunda en lo Civil y Comercial de este departamento judicial.

Pero además integró el Poder Ejecutivo durante el gobierno peronista de Eduardo Duhalde: fue secretario de Seguridad. En la Suprema Corte votó junto a Eduardo Pettigiani, también exsecretario de Seguridad de Duhalde, en rechazo al arribo de Torres.

Lleva más de veinte años en el máximo Tribunal de la provincia. La presidencia allí es rotativa. Y este año ejercer ese cargo, que coincide con el de Presidente de la Junta Electoral de la Provincia.

Por: María José LucesoleFuente de la noticia (La Nacion)