El campo muestra que va para adelante

El campo, con foco en lo que viene

Pese a las incertidumbres políticas y económicas, el campo muestra que va para adelante. La próxima campaña de granos gruesos comenzará con un gobierno y es posible que concluya con el mismo, pero también puede terminar con otro de diferente signo. Y cuando se dice diferente es muy diferente. No hay que irse muy atrás. En doce años, gran parte de los cuales tuvo precios internacionales de los granos altísimos (con picos como los de 2008 y 2012) el Estado se quedó con unos US$ 90.000 millones en concepto de derechos de exportación.

Ese monto ni siquiera volvió en obras de infraestructura, salud, educación o seguridad. Tampoco en forma de un fondo anticíclico que le permitiera al país enfrentar turbulencias externas. Y en ese período se inventaron alquimias como las "compensaciones", los ROE y las listas de precios máximos. Por el momento no se han escuchado autocríticas sobre esas políticas.

Aun con la incertidumbre electoral que comenzará a despejarse el mes próximo con las PASO, las primeras estimaciones dan cuenta de un aumento del área sembrada con maíz de 7,4% respecto de la campaña pasada, según evaluó esta semana la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). De confirmarse esa proyección y en caso de que no hubiera problemas con el tiempo, la producción para granos comercial alcanzaría los 51 millones de toneladas, un millón más que en el actual ciclo.

En la canasta de granos gruesos, el cereal tiene una ventaja sobre la soja. Solo tributa $4 por cada dólar exportado en derechos de exportación, mientras que sobre la oleaginosa pesan también retenciones por el 18 por ciento. En los últimos tiempos, cuando se celebra que en el país se cosechó más maíz que soja, dato controvertido porque se le agrega el volumen destinado a autoconsumo, se olvida la distorsión tributaria que pesa sobre la soja.

Según coinciden los especialistas, es saludable para los suelos que mejore el balance entre cereales y oleaginosas por la rotación de cultivos. Sin embargo, no se tiene en cuenta que esto se logró en buena parte por la diferencia tributaria entre el maíz y la soja. Países como Brasil o Estados Unidos, también líderes globales en la producción y el comercio de ambos cultivos, no cuentan con impuestos distorsivos como los derechos de exportación. Una agenda para 2020 debería incluir la discusión sobre las retenciones.

En el Gobierno reconocen públicamente que se trata de impuestos que dañan la competitividad. Es un avance respecto de otras administraciones. El interrogante que se abre es si la agroindustria logrará en algún momento modificar el consenso de gran parte de los economistas y políticos respecto de que es correcto aplicar derechos de exportación sobre la soja. Pese a que es el principal cultivo del país y que por su transformación en harina y aceite genera la mayor cantidad de divisas por exportaciones de bienes tiene "mala prensa" en el establishment. No es extraño: la Argentina tiene una larga historia de pegarse tiros en el pie.

Mientras tanto, no hay más alternativas que mirar hacia adelante. En ese contexto, la Secretaría de Agroindustria encabezó una misión por Bangladesh y la India para aumentar las exportaciones a esos mercados. Según informó el secretario de Gobierno de esa cartera, Luis Miguel Etchevehere, Bangladesh ya recibió un buque con harina de soja y se está buscando la firma de un protocolo sanitario para vender arroz, ajo fresco, pescado congelado y carne halal (que cumple con el Islam). La nación asiática, de más de 160 millones de habitantes, necesita de alimentos Según datos de Agroindustria, importó en 2018 por 24.000 millones de dólares en este rubro.

En la India, séptima economía del mundo, Agroindustria busca incrementar las ventas de semillas y aceite de girasol y consolidar la posición como principal destino del aceite de soja. Junto con la delegación oficial estuvo el presidente de CIARA-CEC, Gustavo Idígoras, quien informó que los funcionarios del gobierno hindú se manifestaron interesados en lograr un acuerdo de libre comercio entre la India y el Mercosur, según declaró al portal BCR News.

Con 1400 millones de habitantes sería otro mercado para diversificar las exportaciones agroindustriales. Es el principal importador de legumbres del mundo, con unas seis millones de toneladas anuales y hay proyecciones que indican que llegarán a 20 millones de toneladas en 2030. Claro, la Argentina no es el único país que podría venderle. Perú, un gran productor de legumbres, ya tiene conversaciones formales con la India para llegar a un acuerdo de libre comercio. En otras palabras: a los competidores hay que seguirlos de cerca porque no se quedan quietos. Hay que mirar hacia adelante.

Por: Cristian Mira ADEMÁS

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Fuente de la noticia (La Nacion)