Por primera vez en los últimos 30 años, ninguno de los candidatos provenía del socialismo Fuente: LA NACION – Crédito: Marcelo Manera

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ROSARIO.- En una elección reñida y cargada de tensión, por todo lo que estaba en juego, el candidato del Frente Progresista, el radical Pablo Javkin, se adjudicó la victoria de la intendencia de Rosario frente al postulante del frente Juntos Roberto Sukerman, quien no reconoció la derrota, con una diferencia de poco más 4000 votos.

La elección estuvo marcada por una ausencia: después de 30 años no compitió ningún postulante socialista, el partido que gobernó esa ciudad desde 1989. Javkin, de origen radical y después alineado con la Coalición Cívica, pero alejado de Elisa Carrió, usó el traje del candidato del Frente Progresista en una ciudad golpeada por los problemas de seguridad y violencia.

La victoria más difícil del actual concejal fue ante la candidata socialista Verónica Irizar en la interna del 28 de abril, a la que venció por un cinco por ciento. Pero ese triunfo tuvo su carga épica porque le ganó a una dirigente joven que tuvo sobre sus espaldas todo el aparato estatal para una campaña millonaria, inédita para unas PASO.

En ese momento, Javkin dijo que David había vencido a Goliat.

Tras transformarse en el candidato del Frente Progresista, el socialismo no se comprometió en la campaña como cuando el postulante era alguien de ese partido.

Pablo Javkin salió poco después de las 22 a adjudicarse la victoria sobre base de los datos de las mesas testigos de ese espacio.

Su voz y su semblante no parecían el de un triunfador. Con el 90 por ciento de los votos escrutados, Javkin obtenía el 34,3 por ciento de los votos, mientras que su competidor del frente Juntos reunía el 33,3.

La diferencia eran poco más de seis mil sufragios.

Sukerman salió a escena y trató de irresponsable a su competidor.

"Contemos los votos. Es irresponsable declararse ganador con el testeo de mesas testigo", apuntó el concejal peronista.

La actual intendenta, Mónica Fein, del socialismo, perdió la candidatura a senadora frente al candidato peronista Marcelo Lewandowsky, quien le sacó más de diez puntos. Rosario es una ciudad que siempre le dio la espalda al peronismo desde el retorno de la democracia, cuando ganó Horacio Usandizaga.

El candidato del frente Juntos Roberto Sukerman, quien se pegó en el tramo final de la campaña a Omar Perotti, logró destrabar ese capítulo de la historia, en el que el rosarino no se veía seducido para la conducción de la ciudad de un dirigente peronista.

Sukerman buscó modernizar esa gestualidad peronista al poner en la agenda cuestiones de movilidad urbana, con el uso de bicicleta y el aprovechamiento de los espacios públicos, algo que resultó renovador.

Logró reunir una cantidad récord para esa fuerza en un contexto particular de Rosario, donde se produjo una caída estrepitosa del candidato de Cambiemos, Roy López Molina, sumergido en una crisis interna que lo dejó en tercer lugar, dos años después de haber ganado en todos los barrios de Rosario.

Ciudad Futura, un espacio de la izquierda moderna, con Juan Monteverde como candidato, quedó cerca de Cambiemos, con una campaña novedosa al poner sobre la mesa problemas vinculados al crecimiento urbano sin planificación.

Por: Germán de los Santos ADEMÁS

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Fuente de la noticia (La Nacion)