Fuente: Archivo

El sudafricano Kevin Anderson, actual número 8 del ranking ATP, es un deportista que suele involucrarse en distintos aspectos que otros colegas no. Tiene, por ejemplo, una gran vocación caritativa: junto con su esposa, Kelsey, suelen impulsar acciones solidarias. De hecho, el año pasado realizaron eventos en beneficio de un refugio de animales de Delray Beach, en la Florida estadounidense (allí adoptaron a un perrito que llevan a todos lados, inclusive a los torneos), y trabajaron en un programa para eliminar los plásticos de los océanos. Nacido en Johannesburgo, tampoco tiene límites para hablar del apartheid. "Venir de Sudáfrica, donde el apartheid era un gran problema y había mucha desigualdad, me ha dado forma en cuanto a cómo veo ciertos problemas. Necesitas gente que hable", declaró Anderson, finalista del US Open 2017 y Wimbledon 2018, en una entrevista del diario británico The Guardian. Anderson, que se perdió la temporada sobre polvo de ladrillo por una lesión en el codo derecho, reaparecerá esta semana en el circuito en el ATP 500 de Queen's.

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Anderson es ecologista, desde su posición lucha para tratar de garantizar que los tenistas de menor rango cuenten con ayuda psicológica, se describe como feminista y se convirtió en un aliado de la comunidad LGBTQ. A Anderson le molesta que no haya un jugador del circuito masculino abiertamente gay. "Definitivamente hay un estigma que se le atribuye", le dijo a The Guardian.

"La sociedad históricamente no ha sido muy acogedora -amplió el ganador de 6 trofeos ATP-. Los tiempos están cambiando porque la gente está hablando, lo cual es genial, pero se necesitará a alguien para romper esa tendencia. No será fácil. Tomará mucho coraje. Pero con suerte, si podemos ser más acogedores, podría hacerlo un poco más fácil (…) Una persona que lo haga podría abrir las puertas a otros. En los Estados Unidos con los deportes de equipo ha habido un par de jugadores que han salido a decirlo. Jason Collins, quien fue el primer jugador de la NBA en contarlo, dijo que uno de sus mayores desafíos era preocuparse por sus compañeros de equipo. Pero una vez que lo hizo y sus compañeros lo apoyaron, ayudó a otros".

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Very cool being back at my old school @ststithianscollege. I was so pleased to be able to speak to their tennis teams. One of my biggest passions is passing the experiences and lessons I've learned in tennis to our sport's next generation.

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Anderson, amplió: "El tenis es individual por lo que las dinámicas son diferentes (a los deportes colectivos). Mi esperanza es que los jugadores creen colectivamente un ambiente donde alguien se sienta cómodo. Se trata de tener una buena conciencia".

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Fuente de la noticia (La Nacion)