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Es una comunión, un instante único y emocionante en Anfield. Los hinchas, con sus bufandas extendidas y en alto en la tribuna sur, la denominada The Kop, entona el himno "You'll Never Walk Alone" (Nunca caminarás solo), mientras el plantel, jugadores y cuerpo técnico, en un abrazo eterno, acompaña las estrofas de la canción. Es una imagen que quedará grabada en la historia del fútbol, porque Liverpool terminó de registrar un 4-0 sobre Barcelona y se clasificó a la final de la Champions League, aunque la escena no es nueva. Anfield es más que un estadio de fútbol y The Kop representa una manera de entender y sentir el fútbol.

La remodelación de Anfield le quitó número a esa grada: era para 20 mil espectadores -durante casi un siglo las mujeres no podían ingresar a ese espacio- y se redujo a 12.390. La leyenda señala que de pie llegaron a ingresaran hasta 37 mil hinchas. Menos voces no significa menos empuje, carisma o que el grito de guerra no intimide a los rivales. The Kop empuja, emociona a todos aquellos que vistieron la camiseta de Liverpool.

Los jugadores del #Liverpool cantando con su gente el #YNWA al finalizar el partido pic.twitter.com/dxGE4loMHY&- Diego F (@Diegof892) 7 de mayo de 2019

The Kop tiene vida, porque en 1987 se descubrió un pozo en los cimientos, que resultó ser una cloaca victoriana de 1860. El bautismo fue en 1906 y recuerda a la colina Spion, en Sudáfrica, donde se desarrolló una sangrienta batalla entre un batallón de fusileros de Lancashire y los Boers; el batallón resultó aniquilado y 3 mil soldados valientes de Liverpool no regresaron al condado de Merseyde, el que tiene a Liverpool como su capital. En el idioma afrikaamer, colina es Kop y en honor a los hijos de Liverpool que tiñeron de sangre el campo de batalla, Ernest Edwards -editor del Liverpool Echo, que se interiorizó por la reconstrucción de esa tribuna en 1987- llamó a la tribuna The Spion Kop.

Luis Suárez fue goleador, ídolo y hasta capitán de Liverpool; el uruguayo se llenó los oídos de ovaciones de The Kop. Antes del juego reflejó con palabras lo que significaba la visita: "Hay que tener mucho respeto hacia el plantel y hacia un estadio con tanta historia como Anfield. La hinchada aprieta, se juega con uno más". El gesto de abatimiento de Messi, después del 4-0 que marcó Divock Origi, hizo que se trazara una línea que condujo a la imagen de incredulidad que enseñó su rostro cuando en el Camp Nou habilitó a Dembelé, que definió con displicencia a las manos de Allison. Barcelona se imponía 3-0 y Leo había creado la acción para desmoralizar a Liverpool y a The Kop.

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Futbolistas que dejaron su sello en Liverpool siempre se relacionaron con The Kop. Steve Gerrard fue un asistente antes de ser capitán, emblema, un ícono que en Inglaterra solo se vistió con la camiseta de Liverpool. John Aldridge también fue aficionado antes que futbolista Reds. Ian Rush es el máximo artillero de la historia de Liverpool, a quien le marcó con la camiseta de Juventus; "Que lo fiche, que lo fichen", entonó esa tarde The Kop y el deseo del galés, desde ese día, fue regresar a Liverpool, lo que sucedió en 1988 y se extendió hasta 1996.

The Kop, la tribuna más emblemática del estadio y una de las más representativas del mundo, vivió una nueva y celebrada fiesta. También, con los jugadores todavía en la cancha, se encargó de entonar Imagine (The Beatles), porque después de todo soñar con otro milagro es siempre una aventura para los habitantes de The Kop, una ilusión que envuelve a todo Anfield.

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Por: Alberto CantoreFuente de la noticia (La Nacion)