Tiene 60 y lleva el apellido de su padre, luego de que diera positivo un estudio de ADN

Ana María Llamas de Madariaga es la hija oculta del periodista Enrique Llamas de Madariaga. Llegó de Villa del Rosario, Córdoba, donde vive actualmente, para buscar a su padre, a quien no ve desde hace más de ocho años y con quien tuvo poco contacto en sus 60 años de vida. Muy emocionada, Ana María se sentó en el living de Pamela a la tarde, el ciclo que Pameda David conduce por América, y contó su historia.

"Mi mamá biológica tenía 16 años cuando quedó embarazada, y mi papá, 18. Estaban estudiando, pero mi mamá se vino de Formosa a Buenos Aires, me tuvo y me abandonó en la casa de mi tía, que me crió y que es mi mamá del corazón. Nunca volví a ver a la señora que me tuvo y sé que tengo medio hermanos, pero tampoco los conozco".

¿Cuándo conoció a su papá? "Lo conocí cuando tenía 8 o 9 años; me tomé el colectivo y me fui a canal 11, donde trabajaba. Sabía que era él porque todos los años veía a un señor muy elegante, alto, que me llevaba una muñeca. Ese día, en canal 11, lo encontré en un pasillo y le pregunté si era mi papá. Se sorprendió y me dijo que no. Yo me puse a llorar porque sabía que me mentía y, cuando me estaba yendo, me corrió y me dijo que sí, que era mi papá. Quería saber mi identidad", dijo, sin poder contener las lágrimas.

Ana María es una mujer sencilla que, está a las claras, tuvo una vida difícil. Cursó la escuela primaria a la noche, debió dejar el secundario a la mitad, y es chef. "Estudié con el Gato Dumas y trabajo en ventas, en una distribuidora de quesos muy importante", dice con orgullo. Y justifica a su papá: "era otra época. Sé que, de vez en cuando, él llamaba para saber cómo estaba yo. A los 17 años nos encontramos en una confitería; él quería que entrara a trabajar en el Ministerio del Interior, y me dijo que iba a darme su apellido. Pero no lo pude lograr hasta algunos años después, porque sus hijos no quisieron, especialmente su hijo Enrique. Mi medio hermano nunca me aceptó y todo quedó en la nada. Insistí y me hice un ADN que dio positivo. Puse un abogado y me dio su apellido".En la continuidad de su relato, Ana María contó que Enrique Llamas de Madariaga sólo una vez la ayudó económicamente. "En ese momento, y también con mi sacrificio, me compré mi departamento. Trabajaba vendiendo autos importados y ganaba en dólares. Yo sólo quería cariño, nada más, porque tenía mi casa. Me he cansado de llamarlo y no tengo respuesta, por eso vengo a los medios. La última vez que lo vi fue hace ocho años, más o menos. Me dijo que estaba contento, que me iba a ir a visitar a Córdoba. Y una vez lo llamé y me atendió su mujer, (la periodista Denise Pesana) que me dijo que no lo molestara más, que él no quería saber nada de mí. Y me trató muy mal, me denigró. No entiendo qué pasó. Porque hablábamos de vez en cuando y me dijo que siempre íbamos a estar comunicados. Para mí es Denise quien lo separó de mi. Nunca pude contarle que estoy enferma. Una vez fui a Punta del Este, al Hotel Conrad, desde donde salía con la radio, pero Denise me echó. Yo sólo quiero un abrazo, tener una relación con mi papá, charlar".

A Ana María se le ilumina la cara cuando habla de su papá. Sin poder controlar las lágrimas que resbalaban por sus mejillas, Ana María contó que está muy enferma. "Tengo cáncer de colon, diabetes, soy hiper tensa. Tengo que operarme de una hernia. Lo único que quiero es saber qué pasó, si yo tuve la culpa. Quiero saber de él, porque no sé si mañana voy a estar; tengo complicaciones de salud. Tu chiquita te va a estar esperando- dijo mirando a la cámara-. Tenes mi número para que podamos charlar como adultos", finalizó. Y recordó que pudo abrazarlo solamente en algunas oportunidades, en la esquina de América, cuando ella era muy joven e iba a visitarlo a su lugar de trabajo.

Fuente de la noticia (La Nacion)