Desde tocar la guitarra en el set de The Handmaid's Tale a mirar el documental de Amy Winehouse en loop, la actriz explica su método para encontrar su riot grrrl interior Crédito: Gunpowder and Sky

Kory Grow SEGUIR

Aunque en los años noventa Elisabeth Moss era una adolescente, nunca le prestó mucha atención al grunge o al punk. "Simplemente no era lo suficientemente cool", dice ella con una risa. "Crecí escuchando música clásica, jazz y blues, y era bailarina de ballet. Definitivamente me interesé más por Britney Spears". En el último año, sin embargo, cuando no estaba filmando The Handmaid's Tale, se sumergió en los mundos de L7, Bikini Kill y Nirvana, mientras se preparaba para retratar a una cantante ficticia de la época llamada Becky Something en la nueva película hiperrealista de Alex Ross Perry, Her Smell. El film -que se proyecta el sábado y el domingo en el marco del Bafici – muestra la implosión de su trío de mujeres, Something She, mientras Becky se convierte en un torbellino descontrolado de drogas y ego. Moss dice que fue uno de los papeles más difíciles que le han tocado interpretar. Así fue como lo logró.

ABC del Grunge

Debido a que tenía mucho con lo que ponerse al día, buscó la mayor cantidad de música de la época que pudo. "Comencé con lo obvio, Nirvana, y luego me centré en las mujeres: Bikini Kill y ese tipo de cosas", dice ella. "Regresé a The Runaways para analizar un poco lo que Becky hubiera escuchado mientras crecía. Me interesaba la idea de que esta era una generación que se sintió abandonada y relegada por los adultos ".

Riot Grrrls en el set

Para entender las cosas que motivaron a los artistas de la vida real que hubieran sido los contemporáneos de Something She, Moss fue a los libros y vio documentales. Leyó dos veces Girls to the Front: The True Story of the Riot Grrrl Revolution de Sara Marcus. "Para el movimiento es como una especia de biblia", dice Moss.

Persiguiendo a "Amy"

A Perry se le ocurrió Her Smell después de leer el bookazine de Rolling Stone dedicado a Guns N 'Roses y se preguntó qué hacía Axl Rose durante sus años de aislamiento a finales de los años noventa. Pero cuando Moss tuvo que evocar el patetismo de un artista decadente fuera de control, tuvo que ir más allá. "Realmente no me conecté con Axl Rose, así que miré a cualquiera que estaba lidiando con un nivel extremo de fama a una edad temprana y tenía un problema de adicción", dice. "Así que estaba mirando a Amy Winehouse y Marilyn Monroe, y cualquier persona que sentí no estaba preparada para lidiar con la vida que tenía". Dice que vio Amy, el documental sobre Amy Winehouse, unas 10 veces. "Ese tipo de vulnerabilidad que tiene es muy interesante", dice ella. También subrayó que, en lo que respecta a los íconos del grunge, "es tanto Kurt Cobain como Courtney Love".

Riffs de la criada

Moss creció en una familia musical, pero ella misma nunca aprendió a tocar ningún instrumento. Así que durante unos cinco meses, tomó clases de guitarra en Toronto, donde estaba filmando The Handmaid's Tale. "Tuve la guitarra conmigo durante toda la segunda temporada", dice. "Practiqué en el auto, en mi camarín, siempre que pude. Mi objetivo nunca fue aprender a tocar la guitarra, sino lograr verme como alguien que sabe lo que está haciendo."

Scientology rock

Para tener una mejor idea de cómo era la vida de una estrella de rock de los años noventa, Moss se sentó con Beck. "Me ayudó tanto a comprender de dónde venía esa música, ¿por qué estos niños estaban tan enojados con todo el mundo? Y de repente esa música me empezó a encantar".

Déjate llevar

En la película, Moss está llena de energía maníaca, cortándose y estrangulando a sus compañeros de banda. "Ninguna locura estaba fuera de los límites", dice ella. Una de las partes más difíciles fue mantener el nivel de energía de un adicto a la cocaína. "Modular a través de los diferentes niveles de dureza, cuando está arriba, abajo, lo que las diferentes drogas la hacen sentir, fue todo un reto", dice Moss. ¿Cómo lo hizo? "Café", dice ella. "Mucha cafeína".

Por: Kory GrowFuente de la noticia (La Nacion)