Scaloni está advertido: el técnico interino vive bajo peligro

Fuente: AFP

Lionel Scaloni no fue el culpable, pero su etapa en la selección tendría que haber finalizado con los seis amistosos de emergencia. Los interinatos extendidos, por naturaleza, son etapas frágiles, sensibles a cualquier tembladeral deportivo y fácilmente desautorizadas por los intereses de los demás. No habría que perder de vista que la selección es el punto máximo, es el sitio al que se escala por méritos, por un camino tapizado de experiencias y virtudes. "Somos gente que empieza ahora", aceptó siempre Scaloni. Sincero y temerario. Un escenario tan incómodo que, hace unos días, tuvo que ofrecer detalles sobre la validez del título como entrenador que recibió en España. La selección no es el lugar para aprender. Cuando el año pasado le preguntaban cuáles eran sus reales posibilidades de continuar en el cargo., bromeaba: "Y, quizá por decantación, ¿no? No queda más nadie". Al menos, él no se engañó.

¿Por qué siguió al frente de la selección mayor? Porque fue el impulsor de un recambio generacional imprescindible y de una idea de juego generalmente reconocible. Porque articuló un discurso interesante desde la pertenencia. Porque los jugadores del ala renovadora salieron a respaldarlo públicamente. Porque rescató buenos resultados ante rivales menores, sin perder de vista que ante el único adversario con entidad, Brasil… perdió. Todo eso es verdad. Tan cierto como que el presidente Claudio Tapia, aun sin hacer gestiones, detectó que ninguno de los ilustres -Simeone, Pochettino, Martino y Gallardo- deseaban asociarse con la AFA.

Al concluir su etapa colaboracionista, Scaloni recibió el bálsamo de la confirmación… pero hasta la Copa América de Brasil. Singular proyecto si no se atreve a ir más allá de algunos meses. Nunca un parche podrá despejar una percepción de desconfianza. ¿Se sostendrá Scaloni luego de la Copa América? Dependerá del resultado, lo que confirma que al plan le falta profundidad. El apellido Gallardo sobrevuela y son Tapia y Daniel Angelici, por ejemplo, los que se esmeran por elogiar al entrenador de River y hasta promueven futuras mesas de café.

Santiago Solari solo disfrutó de un breve viento de cola en Real Madrid. ¿Puede funcionar un remiendo? Muy ocasionalmente. Roberto Di Matteo reemplazó a André Villas-Boas y condujo a Chelsea a ganar la Champions 2012. Ole Gunnar Solskjaer es el entrenador del momento en Europa tras rescatar al moribundo Manchester United de Mourinho. Pero los ciclos interinos encierran peligro, urgencias e hipocresía. Desde luego, todos están advertidos.

Fuente de la noticia (La Nacion)