Los Lemme, Bragarnik y el éxito del antiproyecto

Sebastián Beccacece, artífice del Defensa y Justicia que le pelea el campeonato a Racing Fuente: FotoBAIRES

La idea que instrumentó Defensa y Justicia fue revolucionaria, contracultural, en un mundo en el que la mayoría alza la voz en favor de un proyecto. Pero, a decir verdad, ¿quién puede asegurarse la verdad de un proyecto? Nadie. Otra cuestión: ¿cuál es la exacta definición de un proyecto?

Vamos a los hechos. ¿Defensa y Justicia tiene un plantel estable? No. En cada mercado de pases, nombres más o menos, recurre a los descartes de los otros clubes para conformar un grupo que, en un nivel medio, responda a la idea del técnico de turno. Van y vienen alrededor de 15 futbolistas. Salvo excepciones, no compra, contrata a préstamo y paga sueldo. Algo así como un inquilinato. Vale, en ese sentido, la aguda mirada de los que, por ejemplo, recomendaron al arquero Ezequiel Unsain y al zaguero Lisandro Martínez, que en Newell's casi ni figuraban. Ni que decir con el paraguayo Matías Rojas, que Jorge Almirón apenas tenía en cuenta en Lanús para la Copa Argentina. Bien por ellos.

¿Defensa y Justicia sostiene a un DT durante varias temporadas? No. El club de Florencio Varela se nutre de jóvenes entrenadores que buscan hacerse un nombre en un circuito en el que, generalmente, siempre dirigen los mismos (valgan los ejemplos de rotaciones en los clubes de primera). El trampolín ya incluyó a Jorge Almirón, Diego Cocca, Nelson Vivas, Juan Pablo Vojvoda y hasta el mismo Sebastián Beccacece, que cayó en desgracia de la mano de Jorge Sampaoli en el seleccionado argentino y que consiguió reposicionarse en su segunda etapa en Florencio Varela.

¿Defensa y Justicia es un semillero? No. Todo lo contrario. En los últimos tiempos apenas si aparecieron de sus inferiores uno o dos jugadores con proyección. Ignacio Aliseda, por ejemplo, es un delantero con buen futuro, pero que en los últimos encuentros estuvo marginado por una lesión. Es cierto que en los últimos tiempos el club reforzó esa idea y contrató a Adrián Domenech, exArgentinos para potenciar el trabajo amateur. Habrá que esperar para ver los frutos.

Defensa y Justicia es un éxito de los tiempos modernos en el que una familia de dirigentes, los Lemme, José y Diego, padre e hijo, supieron adaptarse y aliarse con un ajedrecista de los mercados, como el representante de jugadores, entrenadores y hasta gerenciador de clubes, como Christian Bragarnik, asesor virtual del club de Florencio Varela. En todos ellos radica un éxito contra la corriente de los buenos modales del fútbol.

Fuente de la noticia (La Nacion)