Eleonora Wexler, feliz con su nuevo desafío laboral Crédito: Bárbara Crosetti

Laura Ventura SEGUIR

MADRID.- Ella viene del futuro. Ella viene de lejos. Ella tiene un nombre jamás escuchado por estas coordenadas. Ella nunca se alejó del andarivel de su carrera y rompe su propio récord. Ella fue pionera. Ella será pionera. Eleonora Wexler brinda con un té en una azotea del barrio de Chueca. Es su única tarde libre en un plan de grabación donde las jornadas pueden extenderse hasta las 3 de la mañana. La gran apuesta de la exitosa factoría española presentará en septiembre su primera serie de ciencia ficción. Para esta historia necesitaban una actriz argentina, pero no cualquier actriz. Una intérprete experimentada en el universo de las cámaras y en los ritmos de vorágine. Una excelente artista que pudiera soportar el peso de un personaje construido con montaña rusas emocionales, capaz de seducir y de destruir en dosis idénticas. La valla tiene quien se anime a saltar esos obstáculos.

"Nada parecía cerrarse para los primeros meses del año. Tenía un deseo muy fuerte que había conversado con Alejandro Vannelli, mi representante: experimentar algo nuevo que fuese más allá de la actriz. Quería encontrarme en un espacio nuevo, donde nadie me conociera, conquistar un nuevo territorio para conocer qué armas tenía para relacionarme y expresarme", resume Wexler a LA NACION. La valla, donde trabaja Ángela Molina y su hija Olivia, transcurre en 2045 en un escenario apocalíptico tras la Tercera Guerra Mundial. La serie de Antena 3, la señal de La casa de papel, prepara esta serie distópica de la mano del realizador Daniel Écija ( Estoy vivo, Los hombres de Paco, Aída, etc.), producida por Atresmedia Televisión en colaboración con Good Mood. Aún no está confirmada qué plataforma de streaming emitirá la serie en la Argentina, pero la intención es llegar a esta audiencia este año.

Hay un doble mérito en la incorporación de Wexler en este engranaje. Su rostro no era conocido en España. Si bien había recorrido el país con La hija del aire, acompañando a Blanca Portillo en una coproducción, el público teatral no es masivo como sí lo fue y lo es el de las pantallas. Además, la actriz no posee ciudadanía ni pasaporte de la comunidad europea. Sin embargo, la productora quedó cautivada con la prueba de cámara que hizo desde su casa de Buenos Aires, un video poco sofisticado pero correcto, donde desplegó todos sus recursos. Luego de ver esta filmación, los directores de casting supieron que habían encontrado a Alma, la científica de La valla, y comenzaron a gestionar su permiso de trabajo.

"Queremos que estés cómoda, que puedas actuar con tu acento", celebra Wexler uno de los primeros diálogos con el director. Interpreta a una mujer que investiga la cura de un virus que azota a la humanidad desde el lado "saludable" de la valla que invoca el título, el refugio de los poderosos. Del otro lado sobrevive como puede, entre la enfermedad y la deshidratación, la mayor parte de la población. "No abordo a ningún personaje del mismo modo. A cada uno llego de manera distinta. Si trabajase siempre con el mismo abordaje, me quedaría solamente en la técnica y quiero encontrarle la carne. De todos modos, creo que nunca terminás de encontrar el personaje, ni en teatro ni en TV", asegura la actriz. Hay detalles que Wexler cuida para no develar secretos y giros de la trama, pero destaca la atmósfera de la década del setenta que recorre la serie en la ropa, los objetos y los decorados. "No hay un sentido de progreso, sino de retroceso. Un clima como el que se vivía en la Argentina durante la dictadura y en España durante el franquismo".

Eleonora Wexler, en las calles de Madrid, su nuevo hogar mientras filma La valla
Eleonora Wexler, en las calles de Madrid, su nuevo hogar mientras filma La valla Crédito: Bárbara Crosetti

Wexler trabaja desde pequeña en la TV. Tras debutar en el musical Annie, en la producción de Pinky, Juan Carlos Mesa la convocó para interpreta a su propia hija en Mesa de noticias. Fue parte de sucesos icónicos como La banda del Golden Rocket y se incorporó a producciones en conflicto para capear la salida repentina de miembros del elenco. Además de la demencial Juana de Valientes, que le mereció el Martín Fierro a mejor actriz, en los últimos dos años protagonizó tres series: Un gallo para Esculapio (Martín Fierro de Oro), Amar después de amar y Golpe al corazón, además de una participación en Cien días para enamorarse. Un arco demasiado amplio donde recorre todas las clases sociales, profesiones y estados sentimentales. En La valla hay una complejidad con la que nunca se había topado. "Grabamos pocas escenas por día y una escena de tres páginas puede demorar cuatro horas en realizarse. Hay un director de fotografía muy presente. Estoy acostumbrada a las dos cámaras, donde tenés la réplica del otro actor constantemente. Pero en La valla se trabaja con una sola cámara, así que cuidás mucho la energía y qué le devolvés al actor que tenés en frente en la segunda toma", explica.

¿Cómo viviste el 2017con tantos premios y reconocimientos por "Un gallo para Esculapio" y "ADDA"?

04:58 <![CDATA[ .cls-1 { fill: #1ca3ff; } .cls-2 { fill: none; stroke: #fff; stroke-width: 1.2px; opacity: 0.96; } ]]> Video

"Hay un combo de factores. Esta es una industria. La TV española está en expansión porque hay dinero para poder hacer series, y a la vez hay excelentes guiones, sumado a una cuidada dirección de actores", esgrime los motivos del suceso de estas producciones.

La Argentina está tan cerca y tan lejos a la vez. Acaba de filmar otro video casero, pero este no destinado a una prueba, sino a acompañar a las actrices y otros colectivos feministas. Además de interpretar a Victoria Ocampo (Pensando en él), compuso a una criatura de Salvadora Medina (Las descentradas) y Alberto Lecchi la dirigió en un episodio de Maltratadas. "Me parte la cabeza de la violencia de género y cada vez es mayor. No puedo dejar de sentirme muy impotente, porque no sé cómo se puede parar. Simplemente quiero igualdad de condiciones. No me interesa transformarme en un hombre".

La valla no es el único proyecto que le depara 2019. En septiembre estrena Danza macabra en el teatro Regio, junto con Jorge Marrale y Guillermo Pfening, dirigida por Analía Fedra García, una obra sobre el paso del tiempo en una relación, escrita en 1900.

Del futuro al pasado, Wexler vive el presente. "Cuando uno se cuelga mucho, o para adelante o para atrás se pierde de disfrutar el momento. Cada vez me importa menos lo que vendrá. Disfruto vivir el hoy".

Por: Laura Ventura Eleonora WexlerFuente de la noticia (La Nacion)