Delfina Korn (Buenos Aires, 1988) le pone voz a distintas mujeres en una ciudad cosmopolita: sus personajes femeninos atraviesan las historias contemplando lo distinto, y en cada historia del libro "Aguas compartidas" el lector puede visitar ese mundo diferente, desde la mirada de esta joven escritora y periodista.
Gentileza: Gabi Salomone
– Télam: En sus cuentos la ausencia y "el otro" construyen esas voces femeninas que narran… ¿cómo arma en la poética de este libro la figura del inmigrante (ese nuevo otro) del siglo XXI en una Buenos Aires cosmopolita?
– Delfina Korn: En los cuentos de este libro hay varios personajes inmigrantes o atravesados de alguna manera por la experiencia o la sensación de ser de otro lugar. No es que me interese específicamente el tema de ser un inmigrante y me haya propuesto escribir sobre eso, sino que siempre me acerqué naturalmente a personas de otros lugares porque me daba curiosidad conocer sus culturas. Algunas de estas personas me marcaron, me despertaron el deseo de saber más. Y lo que fui descubriendo a través de esas amistades y búsquedas quedó plasmado en el libro.
– T: ¿Cómo inserta su literatura en el contexto actual argentino, sobre todo en el que la mujer busca la igualdad en la cultura machista? ¿Le interesa apoyar esa lucha a través de la literatura?
– D. K.: Cuando escribo, busco descubrir algo sobre mí, sobre la vida y sobre las personas que me rodean. Me mueve el deseo de quitar un poco los velos que envuelven el alma humana, acercarme al misterio infinito que es la vida. Contar una buena historia. También procesar lo dramático que tiene la vida a través del humor, hacer reír. Aprender. Cualquier lectura que se pueda hacer sobre el resultado es posterior.
– T: Los hombres en estos cuentos ocupan otro lugar ¿cómo piensa a los personajes masculinos?
– D. K.: Al crear a mis personajes, trato de mirarlos con ternura. De igual manera trato de mirar el mundo y las personas a mi alrededor. Al mismo tiempo, para contarlos, trato de hacerlo a través de sus fisuras, de sus grietas. Con esto me refiero a que las personas no somos lisas, llanas, monolíticas; estamos llenas de pliegues, arrugas, contradicciones profundas. Esto es lo que yo busco capturar cuando retrato a mis personajes. Por ejemplo, una persona puede ser muy amorosa o cariñosa, amar mucho a alguien, y sin embargo meterle los cuernos. Una persona puede ser muy tímida y mostrarse excesivamente extrovertida para ocultar esa timidez. O alguien puede ser muy miedoso y ante una situación en particular volverse temerario. Estas contradicciones profundas trato de mostrar cuando construyo mis personajes. O sea, escribo desde la perplejidad.
Fuente de la noticia (Telam)