Un ingeniero industrial que a sus 37 años desarrolló unas ocho innovaciones entre los que se cuentan un velador capaz de detectar monóxido de carbono y una funda para celulares que bloquea radiaciones, aseguró que si bien "la función del inventor termina cuando se logra un prototipo" que soluciona el problema de partida, cada creación "es como un hijo que uno quiere que se desarrolle y viva".
Se trata del bonaerense Luis Maenza, integrante de la delegación Bahía Blanca de la Asociación Argentina de Inventores que acaba de ser premiado como uno de los "Diez Jóvenes Sobresalientes 2018” de Argentina por una de las mayores organizaciones juveniles del mundo, la Cámara Junior Internacional.
"Inventar es solucionar problemas que primero deben ser identificados como tales, porque muchas veces aceptamos que algo 'es así', cuando puede ser mejorado", dijo a Télam el joven inventor.
Fuente de la noticia

Comentarios