Pinedo y Pichetto, dos figuras claves que se irían en diciembre

Las aspiraciones de los senadores de seguir en la Cámara alta están sujetas a decisiones políticas Fuente: LA NACION – Crédito: Fabián Marelli

Son las caras visibles que le garantizaron a Mauricio Macri la "gobernabilidad" en un ala del Congreso durante los últimos tres años. Sin embargo, tanto para el presidente provisional del Senado, Federico Pinedo (Pro-Capital), como para el líder de la principal bancada de oposición, Miguel Pichetto (PJ-Río Negro), este podría ser su último año de permanencia en la Cámara alta.

Es así porque la Capital y Río Negro renuevan este año su representación en el Senado y la posición de ambos dirigentes en sus distritos es, cuando menos, incómoda, por no decir complicada, de cara a la posibilidad de aspirar a continuar por un nuevo mandato de seis años.

Por lo pronto, Pinedo ya tendría asegurada su continuidad en la presidencia provisional cuando, en febrero próximo, el Senado celebre su tradicional sesión preparatoria y elija sus nuevas autoridades. Continuará, así, como el segundo nombre en la línea sucesoria presidencial, detrás de la vicepresidenta Gabriela Michetti.

Sin embargo, el futuro más allá del próximo 10 de diciembre, fecha en la que concluye su mandato, es de total incertidumbre. "Pinedo está complicado" fue la opinión que un dirigente de Pro dio a LA NACION cuando se lo consultó sobre las aspiraciones del senador de seguir en la Cámara alta.

Las aspiraciones de los senadores de seguir en la Cámara alta están sujetas a decisiones políticas
Las aspiraciones de los senadores de seguir en la Cámara alta están sujetas a decisiones políticas Fuente: Archivo

Pinedo ya manifestó en privado sus deseos de renovar el escaño que ocupa desde diciembre de 2015, cuando Diego Santilli renunció a la banca y marchó a ocupar la vicejefatura de gobierno porteña. De hecho, habría aprovechado su estancia durante unos días de vacaciones en el sur para darse una vuelta por Cumelén y reunirse con Macri para hablar del tema.

No son pocos los dirigentes de Pro que quieren que Pinedo continúe en su banca más allá de 2019, y así se lo hicieron saber al jefe de Gabinete, Marcos Peña, en distintas reuniones políticas de la mesa chica del macrismo. El funcionario, por el momento, no emite opinión. Solo se limita a señalar que la decisión la tendrá el jefe del distrito, Horacio Rodríguez Larreta.

Y es aquí donde la situación de Pinedo se complica. Primero, porque no son pocos los que recuerdan el disgusto que les provocó a Larreta y a Macri que Michetti lo enfrentara en las internas en la Capital, en 2015, postulación alternativa que apoyó Pinedo. Además, cuentan en Pro, Larreta podría ofrecerle a Martín Lousteau la candidatura a primer senador por la Capital para quitarlo de la competencia en una eventual interna por la Jefatura de Gobierno porteña.

El caso de Pichetto es todavía más complejo. Enemistado con el intendente de General Roca y presidente del PJ rionegrino, Martín Soria, sus chances de encabezar la lista de senadores por el peronismo en octubre son casi nulas. Como pasa en muchos distritos, a ambos dirigentes los separa la figura de Cristina Kirchner.

No obstante, las chances de Pichetto todavía no están muertas. Si bien el jefe del Bloque Justicialista tiene sus cañones apuntados a su precandidatura presidencial por Argentina Federal, en su entorno no cierran la puerta a una postulación por la senaduría.

La hendija por la que el líder del principal bloque de oposición podría volver al Senado podría ser una candidatura por Argentina Federal, una vez resuelta la interna presidencial de ese sector. Tampoco descartan la posibilidad de competir en el sello del gobernador Alberto Weretilnek.

Pinedo y Pichetto se han convertido en actores principales del escenario legislativo que es el Senado, a tal extremo que la sanción de muchas de las leyes reclamadas por el Gobierno se forjó en sus despachos.

El papel del rionegrino fue fundamental para garantizarle a Macri esas leyes, aportando los votos de su bancada con el argumento de garantizar la gobernabilidad de una administración que cuando asumió tenía apenas 15 senadores propios.

Ese aporte fue clave para la sanción del pago de la deuda a los holdouts, de la reparación histórica y, sobre todo, el polémico paquete de leyes fiscales del verano de 2017.

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