La publicación de Sigilo plantea la hipótesis de que ya no se acude al ritual gozoso del cine, donde "a oscuras en una butaca uno se concentraba un buen rato en asuntos de otros", porque el público "se tragó el embuste" de que "una gestión estricta de uno mismo puede dar una bonanza sin baches".
Autor de ensayos, novelas y director de la revista digital Otra Parte junto a su esposa, la crítica, narradora y guionista Graciela Speranza, Marcelo Cohen (Buenos Aires, 1951) dialogó con Télam sobre esta nueva ficción.
"Quise rehacer algo de lo que se vivía en mi juventud cuando a lo largo de cuatro cuadras de la calle Corrientes había no menos de quince salas, los viernes y sábados la mayoría repletas y durante la semana uno podía salir de una película, tomar algo y meterse en otra muy diferente; o en las funciones de hasta tres películas de los cines barriales", cuenta.
Y, "como siempre me gustó contar y que me cuenten películas, pensé que escribir historias de todo tipo, cuentos con formas variadas (algunos en verso) que crearan la sensación de estar viendo cine".
Télam: El relato "Victorilo" podría ser un filme de Leonardo Favio
-Marcelo Cohen:
La base de la imaginación son la realidad y la memoria. No pensé en "Crónica de un niño solo" cuando escribí Victorilo, pero si usted vio el parecido debe estar ahí. No pensé en ninguna película en especial para ningún cuento. Son todas ideas de ficción literaria, películas a la fuerza: basadas en realidades y fantasías de directores también de fantasía.
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