La lucha contra el cáncer se ha convertido en la principal área de negocio de las compañías farmacéuticas, que en el 2017 ingresaron más de 96.000 millones de euros con la venta de tratamientos oncológicos. Sin embargo, el aumento en los costes de la I+D para lanzar nuevos fármacos ha sido aún mayor y ha abocado a las grandes farmacéuticas a una carrera de compras y fusiones. En lo que llevamos de año, Bristol- Myers Squibb ha anunciado la compra de Celgene por 65.000 millones de euros, en la mayor compra de la historia del sector, y Eli Lilly ha comprado Loxo Oncology por 7.000 millones. “Las compras y fusiones van a continuar” advierte Silvia Ondategui-Parra, socia global de Ciencias de la Vida de la consultora EY, que señala que todas las empresas tienen departamentos enteros buscando oportunidades. Y esta semana, en la J.P. Morgan Healthcare Conference, un evento de referencia en el sector, los máximos ejecutivos de Gilead, Merck & Co y Pfizer lo reconocieron abiertamente. “Primero y ante todo estamos focalizados en fusiones y adquisiciones”, señaló Robin Washington, director financiero de Gilead, mientras que el consejero delegado de Merck, Ken Frazier, reconoció que “de hecho hemos intentado varias operaciones que no hemos logrado cerrar”.

“El gasto en medicamentos contra el cáncer crece mucho porque la población envejece y cada vez hay más cánceres. Y porque además los nuevos medicamentos funcionan de forma que el paciente no muere y la enfermedad se hace crónica”, señala Javier Cortés, director del área de cáncer de mama del hospital Ramón y Cajal e investigador clínico del Instituto de Oncología de Vall d’Hebron (VHIO). “En el cáncer, además, no hay dos tumores iguales y la investigación avanza hacia el desarrollo de fármacos personalizados, que son muy efectivos, pero en pocos pacientes, lo que hace que el coste del tratamiento de cada uno de ellos sea más alto. Y, finalmente, las autoridades sanitarias son mucho más exigentes con los ensayos clínicos: hace 15 años un fármaco se aprobaba si demostraba la eficacia en ensayos con 300 pacientes. Ahora hace falta muchísimos más pacientes, los controles y las auditorías son más estrictos y el coste de desarrollar un solo medicamento puede superar los 1.000 millones de euros”, señala.

Las ventas crecen el 13% anual: ahora son de 96.000 millones y se doblarán en el 2024

Según un estudio de la revista JAMA, desarrollar un nuevo medicamento contra el cáncer cuesta de media 7,3 años de ensayos y 560 millones de euros. Este coste, sin embargo, no tiene en cuenta la financiación de los ensayos que fracasan, que eleva el coste medio para una compañía de lanzar un nuevo fármaco a 1.900 millones de euros, según un estudio de la consultora Deloitte, el doble que en el 2010. Roger Villarino, socio de Salud y Ciencias la Vida de esta consultora, señala que “con las fusiones, los laboratorios buscan acortar los plazos de investigación de los nuevos fármacos y también los costes”. Según la consultora, el retorno previsto de la I+D farmacéutica, en todas las áreas terapéuticas, ha disminuido al 1,9% en el 2018, su nivel más bajo desde que la firma inició los estudios.

Las ventas de medicamentos contra el cáncer crecen a un ritmo anual del 13%, lo que doblará los ingresos de las compañías en el 2024, pero pone contra las cuerdas a los sistemas sanitarios que habrán de pagarlos y que tratan de bajar los precios de los fármacos o incluso de no incorporarlos. “El gran reto es garantizar el acceso a los nuevos tratamientos”, reconoce Silvia Ondategui. Según Javier Cortés, “la decisión de cuál es el mejor tratamiento para un paciente habría de ser del médico, y ahora en cambio, a menudo quien decide qué puede usarse es el director de farmacia de un hospital o una consejería”.

Un mercado para cinco grandes

Cinco grandes compañías controlan el 60% de las ventas de medicamentos contra el cáncer en todo el mundo: Roche, Celgene, Novartis, Bristol-Myers Squibb y Johnson & Johnson. “La dificultad de la I+D y su alto coste hace que las compañías, grandes y medianas, se especialicen en áreas terapéuticas”, señala Silvia Ondategui, de EY. Y eso también impulsa ahora las compras de empresas. “Cuando la cartera de productos de una compañía flojea muchas de ellas se ven obligadas a comprar empresas para recomponerla”, asegura Ondategui. Por ello, señala Roger Villarino, de Deloitte, las grandes empresas han iniciado una oleada de compras de biotecs especializadas en cáncer, que tienen ya sus productos en las fases más avanzadas de investigación, muy próximos a salir al mercado.

Fuente de la noticia (La Vanguardia)