La diferencia tiene nombre: Raúl Lavié

La jaula de las locas

Nuestra opinión: buena

De: Harvey Fierstein y Jerry Herman. Elenco: Raúl Lavié, Nito Artaza, Cecilia Milone, Juan Manuel Artaza, Franco Rau, Bruno Bertoli, Belén Di Giorgio, Mariela López Brown y otros. Coreografía: Ariel Pastocchi. Dirección musical: Gustavo Calabrese. Adaptación y dirección: Cecilia Milone. Sala: Mar del Plata, Luro 2335.

La obra, la película, el musical: La jaula de las locas o La cage aux folles dio mucha tela para cortar a partir de la comedia de Jean Poiret (1973), el éxito del film (1978) y el musical de Broadway (1983), versión que, en 1986, hicieron Tato Bores y Carlos Perciavalle, con dirección de Mario Morgan. Si bien hubo otras puestas de la comedia (las últimas con Miguel Ángel Rodríguez y Roberto Carnaghi, en 2013, dirigidos por Ricky Pashkus, y otra en 2015, en La Plata, dirigida por José María Muscari), el musical se realiza por segunda vez, con dirección de Cecilia Milone, encargada también de la adaptación.

Salvo para los Bolsonaros latentes, nada puede ya sorprender de esta historia en un país donde hace rato reina el matrimonio igualitario y tanta agua ha corrido sobre el tema. Una pareja gay, empresario y cantante, Georges (Nito Artaza) y Alvin o Zazá (Raúl Lavié), unida hace décadas y a cargo de un cabaret transformista, debe aparentar ser un matrimonio heterosexual frente a los ultraconservadores padres de la novia de Michel (Juan Manuel Artaza), el hijo de Georges criado por Albin desde chico. Como teme la desaprobación de sus suegros, les pide a sus padres que simulen "normalidad" por una noche. Ninguno de los equívocos resultan graciosos por sí mismos en la actualidad. En todo caso, la única razón que se mantiene inalterable es la del amor triunfante a pesar de todo.

En ese aspecto, es para destacar que Lavié y Artaza toman distancia de la macchietta y cualquier amaneramiento estereotipado para componer personajes enamorados y románticos. Artaza no puede evitar glosar de vez en cuando un guiño cómico ("no sé nada de política", "parecés un tanguero" a Alvin) ni bajar a charlar con el público. Es un buen acompañante de Lavié, que se vuelve estrella del musical y un artista capaz de emocionar con una creación propia. Su interpretación de "Soy lo que soy" es un momento mágico que hace la diferencia y justifica la entrada. Con un vestuario muy glamoroso (de Javier Peloni), la aparición de Milone en escena y su afinada voz suma brillo, al igual que la destreza circense de Franco Rau, como Jacob, el mayordomo con tacos. El resto del elenco y el ensamble defienden con entusiasmo sus personajes en esta historia algo demodé, pero con muy bellas canciones compuestas por el gran Jerry Herman.

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