En el radar

1 Lunes Bomba

El ritual de La Bomba de Tiempo no se toma vacaciones. Como desde hace trece temporadas, los 16 integrantes del ensamble de percusión por señas están listos para sacudir el inicio de la semana. Es lunes y hace calor. El público no deja de entrar. Desde la explosión de esta ceremonia bailable y catarsis musical, que se originó allá por 2006, el público no baja de un promedio de dos mil personas por noche. El grupo sigue colgando el cartel de localidades agotadas. Ciudadanos del mundo se mezclan en el patio del Konex a cielo abierto. La gente mira las estrellas, toma una cerveza y fuma un cigarro antes de entrar en trance durante dos horas. Los invitados de la noche -el pianista y cantante platense Alejandro Corvalán y el guitarrista Hugo Maldonado (integrante de la original agrupación La Cangola Trunca)- siempre aportan un color distinto al combo percusivo. El próximo lunes (hoy), anuncian, estará Javier Malosetti. Casi no hay respiro para los cuerpos. En esta rave orgánica todos se expresan, son libres, como la música que La Bomba de Tiempo improvisa cada semana. Ninguna noche es igual a otra. Esa es la clave.

2 Un viejo blues

La cortada de la calle Soria al 4900 luce desolada y enigmática. Un pequeño haz de luz emerge a mitad de cuadra de una puerta y atrae a los noctámbulos. El Universal tiene un patio cervecero y un largo salón rectangular que parece el hábitat ideal para un ciclo de sesiones acústicas como el Open Folk, que va por su quinta temporada. Lo que era un antiguo PH luce como el bar sureño de la escena final de Crossroads, aquella película donde dos guitarristas se batían en un duelo de blues para salvar su alma del demonio. En el fondo está el pequeño escenario con un piano y dos tablas de lavar que se usan en el jazz de Nueva Orleans. Son todos recursos para recrear una atmósfera. La Open Folk creció tanto que le salió un hermano menor llamado la Open Blues Night, todos los jueves. Brian Zditowsky abre la noche en formato totalmente desenchufado. Sentado en el medio del salón, con una barba como la de los ZZ Top, una guitarra, una voz áspera y una técnica slide, recrea el blues original de Robert Johnson. También están sus piezas propias de oscura belleza con filón del Pappo's Blues de los setenta: "Nubes vienen y son negras. La tormenta caerá. Aves vuelan a sus nidos y yo pienso ¿dónde estás? ¿Dónde estás?".

3 Quejas de bandoneón

En Café Vinilo, el ciclo Bandoneomanía propone un encuentro cercano con el fuelle en un espacio para unas cincuenta personas. Como en un cafetín de barrio, Nicolás Tognola y Rubén Slonimsky tocan en un formato acústico alternadamente. Cada uno explora distintos repertorios. Slonimsky desanda con solvencia clásicos como "Soledad" y la zamba "Maturana". Tognola traza nuevas coordenadas para un espíritu tanguero en piezas de Fito Páez, Charly García y The Beatles. El lugar y cercanía permiten apreciar el sonido del bandoneón en su estado natural, la respiración del fuelle y la sorpresa que causa en el público una versión que nace en el momento como la improvisación de Tognola sobre un popurrí de "La Yumba", "A fuego Lento", "Canaro en París" y "Loca", o el vals "Sofía" de Slonimsky, dedicado a su hija. No se trata de una noche de clasicismos, sino de recrear un "espiritango".

4 Psicodelia platense

The Weekend, Tyler The Creator y hasta Michael Jackson suenan en la previa del recital de Un Planeta, en los fogones eléctricos del bar Camping, en las terrazas de Buenos Aires Design. Los bajos del hip hop golpean en el estómago y en los pies. Una medialuna perfecta se dibuja en el cielo. Una chopera no para de descargar cerveza. "Hola, hola", dice con tono quebrado Gastón Le, el carismático cantante de Un Planeta. "Me hace acordar a Piti Álvarez en sus comienzos", dispara uno de sus fans apiñado contra otro centenar de seguidores que rodean en semicírculo a la banda. Su pop-rock suena sensual y bailable. Facu Tobogán es parte de ese pequeño grupo de fans que vinieron desde La Plata, de donde es originaria la banda. El cantante se desliza sobre ese groove rutero, mientras canta "Traigo algo", uno de sus temas emblema: "Cuando estamos cerca el fuego está ardiendo, la sangre que corre, como un río crece, llego hasta el borde". Los cuerpos se mueven en ese mantra enmarañado y psicodélico de guitarras y sintetizadores. "Al final tu voz es una trampa mortal", repite Gastón Le y sus fans se suben a las mesas y sillas. No es un camping, es un fogón eléctrico y sideral a cielo abierto.

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