El recomendado: para que los bebes salgan sonrientes

Flotante | Camarín de las musas. Una hilera fina de luces en el escenario a ras del suelo delimita el territorio. Dentro flotan globos a diversa altura. Los globos se desplazan por el espacio como burbujas ascendentes, estamos en aguas profundas. Enfrente, los pequeños espectadores siguen cada detalle sonriendo. En algún momento atravesarán la orilla para sumergirse en la acción. Tomar en sus manos alguno de los globos-burbuja los incluye en la acción, los convierte en actores de una performance colectiva. Azul Borenstein y Natalia Chami denominan su espectáculo como "instalación sensorial". Pero, contra los prejuicios que ponen en duda la existencia de un teatro para bebes, logran establecer una dramaturgia con pautas autorales e interpretativas claramente delineadas. Chami lleva el hilo de la acción, lo suelta y lo retoma entre la miríada de navegantes que surcan con ella las aguas lúdicas. Parece existir un acuerdo con los chicos sobre el rumbo. Ellos lo perciben y se suman con aportes propios. La actriz propone nuevas escenas de juego sin imponerlas prematuramente. Ningún chico sale del escenario delimitado por la línea de luces, todos asumen la convención lúdico-teatral y disfrutan de ella. A las 16 y a las 17, los domingos.

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