Debutante en 2018, Cavigliasso persigue la huella de los Patronelli

Cavigliasso, en una postal del desierto peruano Fuente: AP – Crédito: Ricardo Mazalan

El día de descanso le sirvió para energizarse. El inicio de la segunda parte del Dakar, "los cinco días más difíciles de terminar", como definieron el último segmento de competencia los pilotos en el vivouac de Arequipa, lo encontró a Nicolás Cavigliasso concentrado, sin salirse del plan, ese que trazó para ilusionarse con la victoria. El cordobés ganó la sexta etapa, entre Arequipa y San Juan de Marcona, y estiró un poco más la ventaja sobre su escolta, el también argentino Jeremías González Ferioli. Ahora, la diferencia es de 1h6m49s, la más generosa entre el puntero y el primer perseguidor si se contabilizan las cinco categorías en las que se divide el Dakar; el piloto, de 27 años, acrecienta sus logros parciales: cinco triunfos sobre las seis etapas desarrolladas.

"El año pasado me había entrenado muchísimo, y haber terminado segundo, detrás del chileno Ignacio Casale, me motivó a entrenarme más duro y volver a pedirle la revancha este año. Pero justo él cambió de categoría…", le contesta Cavigliasso a la nacion, con una risa cómplice. Líder en cuatriciclos del Dakar 2019, el cordobés pretende ser el tercer argentino en vencer en los quads, después de los cinco éxitos que se repartieron los hermanos Alejandro y Marcos Patronelli.

Nacido en General Cabrera, en 2018 llegó a Perú junto con su padre Walter y su mecánico; debutó en esta carrera y lejos de conformarse con el buen resultado elevó la vara. "Fue un mundo totalmente distinto al que estaba acostumbrado. Todo era nuevo, estaba como perdido al principio, si bien me había entrenado mucho", describe y añade: "El Dakar es una carrera distinta a todo. Para este año me entrené mucho y vine dispuesto a ser competitivo después de la experiencia del año pasado. Hay corredores que tienen cuatro o cinco carreras encima, y eso juega en su favor. Con lo poco que viví pude aprovechar lo del año pasado y le estoy sacando jugo."

-¿Cuál fue la etapa que más disfrutaste?

-La etapa más linda fue la primera, porque es la que más importa. Haber venido de atrás, meter un buen ritmo, largar bien y llegar primero la convierten en un gran escenario y me posicionó bien. Las etapas siguientes fueron los verdaderos días del Dakar: largos, al rayo del sol.

-¿En algún momento se complicó el recorrido?

-Con la hoja de ruta tuve un problema el tercer día. Me perdí como 20 minutos buscando un vuelco que es difícil de encontrar, porque había dos notas en la hoja que no tenían nada que ver con lo que habíamos leído nosotros en la pista. No fui el único que se perdió en esa parte.

Los buenos resultados se centran en tres aspectos: el cambio de cuatriciclo (pasó de un Yamaha 450 a un Yamaha Raptor 700), que le da mayor intensidad; el entrenamiento realizado (cantidad de carreras preparatorias y participación en competencias realizadas sobre el mismo terreno del Dakar), y la estrategia planteada, a la que se le suma una cabeza positiva y altamente competitiva.

Lejos de relajarse, es consciente del trabajo realizado, pero sabe que falta y que ahora la presión va a ir en aumento. "Hasta ahora vengo metiendo un buen ritmo, tratando de atacar en lugares donde no estaba muy difícil y de levantar un poco donde la hoja de ruta marcaba peligro, prestando más atención para no golpear el cuatri y no golpearme", relata. Y advierte cómo encarará la segunda parte del recorrido: "Voy a tratar de conseguir un buen ritmo, no arriesgar mucho, tal como lo venía haciendo, y en las partes donde se pueda acelerar, apretar para seguir manteniendo la diferencia. Porque todos los días alguna cosita te puede pasar, y tener un margen de tiempo a favor es muy importante. Ahora los que tienen que atacar son los que vienen atrás", explica.

¿Quiénes son los que deberían atacar? Detrás suyo hay otros tres pilotos argentinos entre los primeros cinco del clasificador general: Jeremías González Ferioli, Gustavo Gallego (3°) y Manuel Andujar (5°). "Con ellos nos conocemos del circuito, corrimos juntos muchas veces. Tanto Jeremías como Gustavo tienen buen ritmo y son muy buenos. Tuve la suerte de meter presión en algunas etapas que estaban complicadas y marcar un poco el ritmo. Perder dos o tres minutos no viene mal tampoco con tal de terminar todas las etapas, porque no es que el que más etapa gana, gana el Dakar, sino el que llega con mejor tiempo a Lima", explica confiado, quien no deja de imponer las condiciones con sus registros en los cronómetros.

Cuando apoye su cabeza para dormitar, Cavigliasso sentirá que la meta está más cerca, como también que no podrá desparramarse en la cama y descansar ocho horas -después de tomar un baño y afeitarse- como lo hizo en el hotel, anteayer, durante la jornada sin actividad. Pero esa incomodidad momentánea es la que lo mantiene alerta para desandar el desafiante tramo final del Dakar y cumplir un sueño.ß

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