Cómo River, Boca y el Papa Francisco buscan bajarle la tensión al superclásico

Ondas de amor y paz para un Superclásico que tiene la tensión alta, demasiado alta, desde hace días. Al Boca-River que se lanza este sábado y definirá el nombre del campeón de América le sucedieron ya cosas más allá de lo imaginable. Para evitar que la situación se desboque, diferentes poderes entraron en acción: los propios clubes, el gobierno de la Nación, el gobierno de la ciudad, un banco estatal, un trabajador social de renombre y, aunque es aún un proyecto embrionario, el mismísimo Papa Francisco.

"La Copa Libertadores se queda en Argentina. Festejemos", dice el afiche en el que se ve a dos nenes de espaldas y abrazados. Uno lleva la camiseta de Boca, el otro la de River. Los escudos de ambos clubes completan el mensaje, que ambos clubes pretenden viralizar desde esta noche. La idea surgió de Enrique Albistur, publicista especializado en campañas políticas que trabaja desde hace años con el peronismo. Hoy es hombre de confianza de Rodolfo D'Onofrio, el presidente de River.

"Como esto arrancó con el presidente Mauricio Macri complicando las cosas con la idea de llevar visitantes a los estadios de la final, se intentará poner algo de calma y mirar lo más importante, que es que la Copa Libertadores se quedará en la Argentina", dijo Albistur a LA NACION. D'Onofrio confirmó la campaña: "Le mandé la copia del afiche a a Angelici y me dijo que estaba de acuerdo, que le gusta la idea". Fuentes de Boca aseguraron a LA NACION que la campaña es producto de una idea en conjunto.

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Somos rivales no enemigos, disfrutemos de esta histórica final sin violencia. [R][R][R] @leoparedes20

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El presidente de River está empeñado en quitarle dramatismo a la final a doble partido. "Tenemos que trabajar todos en mostrar que esto es un juego. Ganar o perder no le va a cambiar la vida a nadie", dijo LA NACION. "A los hinchas les digo que sepan disfrutar del momento que se está viviendo, que no se dejen llevar por el día después. Acá no va a vida de nadie. Uno gana y otro pierde, nada más".

River y Boca son sólo dos de los actores lanzados al operativo "enfriemos el Superclásico". En el gobierno nacional, más allá de los exabruptos de recalcitrante hincha de Boca del presidente Macri, circula la idea de juntar a representantes de los dos planteles, o quizás a los equipos completos. El gobierno de la ciudad busca una "pedagogía del entendimiento" y Juan Carr, líder de "Red Solidaria", aprovechará la popularidad de ambos equipos para garantizar que en el verano al Hospital Garrahan no le falten donaciones para nutrir sus bancos de sangre.

"Si tenés sangre riverplatense, donala. Si tenés sangre xeneize, donala", reza la campaña de Carr. Otra acción para bajar la temperatura es la de mañana, en el Café Tortoni, donde el Banco Ciudad reunirá a Ubaldo "Pato" Fillol, Carlos Navarro Montoya, Leonardo Astrada, Antonio "Chipi" Barijho, Nestor Gorosito y Mauricio "Chicho" Serna. Todos apuntan a reducir la tensión y difundir un mensaje positivo.

¿Y el Papa? Así como en agosto de este año representantes de Boca y Barcelona plantaron un olivo en la explanada del Camp Nou, Francisco impulsa la posibilidad de que D'Onofrio y Angelici planten un olivo en la Plaza Vaticano, junto al Teatro Colón, antes de que llegue el primer partido de la final en la Bombonera. Las próximas horas dirán si la idea se concreta.

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