"Nunca bajé los brazos y, al final, el fútbol te recompensa": el renacer de Erik Lamela, la última joya antes de Youtube

Fuente: AFP

LONDRES.- Cuando Youtube todavía no había colonizado las inferiores de los clubes en busca de gambetas emergentes ni de goles de hemeroteca, las futuras joyas del fútbol argentino se conocían a través del boca en boca. "Hay un pibe que la gasta". Había excepciones, claro. Como fue el caso de Erik Lamela . Llegó a River con 7 años y a sus 12 todo el mundo hablaba de él. No era para menos, Barcelona andaba tras sus pasos. Se quiso quedar en el club de la banda. El problema fue que, cuando llegó al Monumental, River estaba en terapia intensiva. En 2011, después de que se consumara el descenso del equipo de J.J. López se marchó a Roma. En el cuadro de la Loba jugó 67 partidos, gritó 21 goles y dio 13 asistencias, antes de saltar a la Premier League. Siempre que las lesiones se lo permitieron, Lamela se hizo un hueco en el once del Tottenham , donde acumula 167 encuentros, 29 goles y 40 asistencias. "Nunca bajé los brazos y, al final, el fútbol te recompensa", dice, ya recuperado y con un buen presente, en diálogo con LA NACION.

-¿Era difícil ser conocido con 12 años?

-La verdad es que me daba un poco lo mismo. Era chico, no estaba pendiente de lo que pasaba en el entorno. Yo intentaba seguir de la misma manera, mi sueño era jugar en la Primera de River, no era ser conocido.

-Pero para llegar a la Primera de River, le tuviste que decir que no al Barcelona.

-Sí, cuando tenía 12 años surgió la posibilidad de que vaya a Barcelona. En River me ofrecieron un proyecto de carrera interesante y fue algo muy bueno. Yo me quería quedar en River, en mi club y cerca de mi familia.

-¿Sabía de la historia de Messi?

-Sí, pero Leo en ese entonces todavía no estaba consolidado. Creo que recién empezaba a jugar en el primer equipo. Pero en el Barcelona me habían explicado la historia de Messi. Hoy todo el mundo la conoce, pero en ese momento no la sabía nadie. Me decían que tenía un talento increíble.

-¿No te engañaban?

-No [se ríe]. No le estaban errando.

-Finalmente, pudiste jugar con Messi en la selección.

-Lo que hace en la cancha es impresionante. El fútbol de hoy en día es muy difícil, todos los rivales se preparan cada día mejor, te estudian los movimientos. Todo se volvió más táctico y físico, entonces es muy difícil hacer diferencia. Pero Leo es una cosa increíble, de lo que yo vi es el mejor sin dudas. Y es en cada partido igual, todos sabemos que es el mejor del mundo.

-Jugaste con un crack como Totti en la Roma y ahora tenés a Harry Kane.

-Con Harry me pasa algo similar a lo que me pasó con Totti. Es el líder del equipo, un jugador fantástico, pero lo que más te sorprende de él es su personalidad. Y eso, al final, es lo que hace que le tengas más aprecio. Como jugador en un fenómeno. Se puede tirar atrás y lo hace bien, pero en el área en un animal. Tiene que estar cerca del arco rival. Te sorprende, porque de la nada te hace un gol.

-¿Y vos cómo estás?

-Me siento muy bien, ya no tengo dolor. Tengo que hacer mis tratamientos, que son muchos. Es un programa intenso para prevenir lesiones. Me pasaron muchas cosas este último tiempo, pero lo único que me alejó de las canchas fue la lesión en la cadera, se me hizo muy duro.

-¿Por qué?

-Porque al principio parecía que iba a ser un mes, pero iba pasando el tiempo y yo no podía jugar. Entonces, después de cuatro o cinco meses, llegamos a la conclusión de que me tenía que operar. Sabía que iba a estar un tiempo parado y que la recuperación iba a ser larga. Pero, tras operarme la primera cadera, me dijeron que podía llegar a tener el mismo problema en la otra. No lo dudé. Ya que estaba parado, aproveché. No quería volver a pasar por lo mismo. El futbolista solo quiere jugar a la pelota. Y una vez que te recuperás, no querés parar más.

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-No es muy normal ese tipo de lesión en el fútbol.

-No, los tenistas suelen tener problemas en la cadera. Fui a ver a Ángel Ruiz-Cotorro, el médico de Rafa Nadal. Él me organizó todo, la operación con un médico de Estados Unidos y la recuperación en Barcelona. Te agarra un poco de ansiedad cuando te dicen un tiempo de recuperación y vos ves que se acerca esa fecha, pero no estás bien. Eso te genera impaciencia.

-¿Hay una fórmula para combatirla?

-No, pero en mi caso me apoyé mucho en mi familia y en el cuerpo técnico y médico del club. La verdad es que me llevaron muy bien.

-¿Cómo vivís esta vuelta a la selección?

-Sabía que primero tenía que hacer bien las cosas en el Tottenham. No me quería meter ficha. Lo importante, para mí, era disfrutar del día a día, disfrutar de jugar al fútbol que es lo más lindo que hay. Me esforcé y trabajé mucho y, al final, el fútbol te recompensa. Fue una alegría muy grande cuando me citaron. Durante mucho tiempo, por las lesiones, la había visto de lejos. Por suerte, pude volver a mi nivel y tengo esta oportunidad.

-¿A River lo estás siguiendo?

-Cada vez que puedo, veo los partidos. Lo veo bien. Incluso, cuando había empezado el torneo empatando varios partidos, te dabas cuenta de que tiene un muy buen equipo y que está bien trabajado. Y ahora, está en la final de la Copa. Gallardo tiene mucho que ver en todo lo que le pasa a River.

-¿Cómo visualizas la final con Boca?

-Va a ser un partido increíble, el primer superclásico en un final de la Libertadores. Tiene que ser un partido que se pueda disfrutar en todos los sentidos. Le tengo mucha confianza al equipo. Espero ver a River campeón.

-¿A la distancia como recordás el descenso?

-Me hubiese encantado irme de River en otra circunstancia, pero tampoco tenía muchas opciones. El club necesitaba vender, necesitaba armar un equipo nuevo.

-¿Te arrepentís?

-Su intención era venderme y nunca me plantearon otra alternativa.

-¿Te gustaría volver?

-Si hay un buen proyecto y un buen equipo, estaría encantado en volver. River significa mucho para mí.

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