Miles de iraníes protestan contra la reinstalación de las sanciones de EE.UU.

El Gobierno iraní convocó a una manifestación frente al edificio donde funcionó la embajada estadounidense en 1979 con el fin de conmemorar la irrupción en esa sede y el secuestro de los 52 diplomáticos norteamericanos, a los que se mantuvo como rehenes durante 444 días, tras la Revolución Islámica.

En el 39º aniversario de la toma de la embajada estadounidense en Teherán, decenas de miles de iraníes salieron este domingo a las calles, convocados por el gobierno, a conmemorar ese ataque y a protestar contra las sanciones comerciales y financieras que Estados Unidos volverá a imponer mañana al país como consecuencia de su salida del acuerdo nuclear multilateral firmado en 2015.
Niños, jóvenes y adultos corearon los tradicionales eslóganes de "Muerte a Estados Unidos", prendieron fuego banderas de ese país e Israel y muñecos del presidente norteamericano, Donald Trump, mientras el resto de la multitud portaba carteles que rezaban: "Nosotros pisoteamos a EEUU" y "No habrá una guerra y no negociaremos", según la agencia de noticias EFE.
Además, este año el aniversario también estuvo marcado por el retorno de las sanciones económicas más duras de Estados Unidos.
"Los 40 años de historia de la Revolución Islámica muestran los sucesivos fracasos de Estados Unidos en la región", advirtió el jefe de los Guardianes de la Revolución de Irán, el general Mohamnad Ali Jafari, cuando le tocó hablar ante la multitud y vincular los dos hitos, la toma de rehenes en 1979 y la salida unilateral de Estados Unidos del acuerdo nuclear y la reactivación de sanciones.

Luego, Jafari se dirigió directamente contra Trump: "Nunca amenaces a Irán".
En mayo pasado y pese a los ruegos públicos de sus socios europeos y del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), el ente de la ONU que audita el acuerdo, Trump anunció que su país abandonaba el pacto nuclear que había firmado su antecesor, Barack Obama, junto con China, Rusia, Francia, Reino Unido, Alemania, la Unión Europea e Irán.
Según el acuerdo, que buscó terminar con la posibilidad de un Irán con armas nucleares, la comunidad internacional levantó las sanciones políticas, comerciales y financieras multilaterales que habían sido impuestas a la República Islámica y, a cambio, Teherán congeló su programa nuclear, abrió todas sus instalaciones vinculadas a periódicas inspecciones de la OIEA y aceptó entregar la mayoría de su uranio enriquecido.
Todas las partes del acuerdo cumplieron su parte del acuerdo, según la OIEA; sin embargo, Trump, apoyado por su aliado, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, denunció supuestas violaciones de Irán y justificó su salida del pacto y la reinstalación de las sanciones.
En agosto pasado, Washington reactivó la primera serie de sanciones y mañana lunes sumará el segundo paquete, el que directamente afecta a la producción petrolera.
Según los estimados estadounidenses, el sector energético iraní supone el 80% de los ingresos nacionales por exportaciones.
Las sanciones que volverá a introducir Estados Unidos también incluyen las operaciones de los puertos, la industria del trasporte marítimo, las transacciones financieras y los servicios de seguros. Todos, sectores muy vinculados al comercio de energía.
Desde que no lograron frenar la salida de Estados Unidos, las potencias europeas y los aliados políticos de Washington en el resto del mundo intentan negociar con la Casa Blanca opciones para mantener sus relaciones comerciales con Irán sin entrar en conflicto con las sanciones.
El viernes pasado, el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, anunció que ocho países quedaron exceptuados de las futuras sanciones. Aunque el funcionario no identificó a los beneficiados, la prensa estadounidense aseguró que la lista incluye a India, Corea del Sur y Turquía.
Pese a que varios funcionarios iraníes declararon en estos últimos días que no temen el efecto de las sanciones, muchos en la sociedad tienen miedo que se profundice la crisis económica actual, especialmente dado que las mejorías prometidas por el presidente Hasan Rohani tras la firma del acuerdo nunca se terminaron de sentir entre los ciudadanos. Fuente de la noticia

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