Pablo Mascareño SEGUIR

Tiempo de balances para Marcela Tinayre . Tras la celebración de su último cumpleaños, se permite reflexionar acerca de un presente que la encuentra plantada, asentada en sus convicciones y con una agenda laboral que la descubre desarrollando su propio, y anhelado, proyecto televisivo. No es mujer de postergaciones. Su motor fue, es y será el hacer. Vive en modo vibración, casi como adueñándose de aquellas palabras de Italo Calvino: "Los futuros no realizados son sólo ramas del pasado: ramas secas". De gajos marchitos, la Tinayre no tiene nada. Hizo de la rebeldía un culto, todo un sello en una familia de empoderamientos femeninos. Una dinastía atravesada por matriarcados potentes.

A pesar de la afonía que casi no le permite hablar y luego de hacer un programa en vivo durante dos horas y media, la conductora no muestra signos de cansancio, al contrario. Se dispone a conversar con buen humor con LA NACION y hasta se permite bromear con el día de noche de brujas en el que nació. Frontal y sin eufemismos no elude decir lo que piensa sobre los más diversos temas. Escorpio en estado puro. "Es un signo valiente, honesto, que no te caretea nada ni es vueltero. Estamos en nuestro reinado", dice, mientras se saca los zapatos y se despatarra en el camarín ubicado a pocos metros del set desde donde se emite en vivo su programa Las Rubias + uno ( Net TV y KZO). Un jugo con proteínas será su aliado a lo largo de toda la charla.

-Como escorpiano debo reconocer que no tenemos buena prensa, ¿te sentís identificada con el signo?

-Sí, somos muy sensibles. Es el único signo que se mata a sí mismo, se clava el aguijón. Por eso cuando estoy muy enroscada, trato de poner el freno para poder tomar distancia, mirar el problema desde otro lado. Eso hace que uno tome conciencia que no es tan grave lo que sucede, entender que, salvo la muerte, todo tiene solución. Luego de una enfermedad, la gente dice: "Ahora las cosas me importan menos", pero no hay que enfermarse para que así sea. A las cosas solo hay que darles la importancia que tienen porque problemas se presentan todos los días. Si analizamos las situaciones; si hemos hecho terapia; y si conocemos nuestro signo; sabemos que podemos poner un freno.

-¿Qué te enrosca, qué te angustia?

-Los problemas de mis hijos son los míos. Tengo muy buen diálogo con los tres y con mi nieta mayor también, para poder conversar sobre todo. Mi segunda prioridad son mis amigos. Si no están bien de salud o tienen algún problema grave, me angustio.Trato de decirles que la vida siempre puede ser más agradable.

-¿Cómo se hace? A veces, el universo atenta contra eso.

-La violencia que hay en la calle es como un pinchazo. Lo que sucedió los otros días en la plaza frente al Congreso es triste. Los noticieros me angustian tanto que dejé de verlos, solo me informo por los diarios y elijo qué noticia leer, profundizo en lo que me interesa. La metralleta de malas noticias me angustia mucho, por eso creo que la prensa tiene que jugar, en el futuro de la patria, un rol muy importante: no mentir ni hablar con suposiciones, sino ir a lo concreto.

"Los noticieros me angustian tanto que dejé de verlos, solo me informo por los diarios" Fuente: LA NACION – Crédito: PATRICIO PIDAL/AFV

-Desde tu lugar, ¿cómo ves al país?

-Los escorpianos somos muy intuitivos, por eso siento que vamos a salir adelante. Es mi fe, mi esperanza. Países que cayeron en la pobreza salieron adelante. ¿Por qué nosotros no? Hay que apelar a la educación, eso es fundamental. Y también debe haber trabajo y buena salud. No me gusta que la gente no diga nada por miedo a perder el trabajo.

-El 27 de octubre de 2019 serán las próximas elecciones presidenciales, ¿qué resultado esperás en esos comicios?

-Creo que Mauricio Macri quiere un país mejor. Nadie llega a presidente para boicotear un país. Nadie quiere ser presidente para que, al salir a la calle, lo insulten. Por otra parte, considero que el período presidencial debería ser de seis años como lo es en Francia.

-En la Argentina no es habitual que un presidente que deja el cargo tenga una buena imagen posterior.

-Sucede con los políticos en general. Son pocos los que pueden salir a la calle a comer, a pasear con su familia y llevar una vida normal y no ser insultados por la gente. ¿Qué está pasando con la dirigencia? De todos modos, no estoy de acuerdo con el insulto. Hay que volver a la escucha, a la palabra y, desde ya, los que les robaron a los pobres merecen toda la condena posible. Los que robaron, que devuelvan la plata. Se dejaron de hacer hospitales, escuelas, por culpa del robo. Lo de los cuadernos enseñó a que ya nadie es impune y que todos estamos atentos.

Pérdidas

"El 24 de octubre se cumplieron 24 años de la muerte de papá. Sentí el cimbronazo. Cuando él falleció, me quedé sin techo"
"El 24 de octubre se cumplieron 24 años de la muerte de papá. Sentí el cimbronazo. Cuando él falleció, me quedé sin techo" Fuente: LA NACION – Crédito: PATRICIO PIDAL/AFV

"Atravesé pérdidas muy grandes". Por un momento, la luminosidad de sus ojos se opaca. A pesar del paso del tiempo, hay heridas que parecen no cicatrizar del todo. Marcas indelebles. "El 24 de octubre se cumplieron 24 años de la muerte de papá. Sentí el cimbronazo. Cuando él falleció, me quedé sin techo. Viajábamos juntos, era un placer. Me enseñó a comer bien. Me decía que no me pusiera perfume porque anulaba el aroma de las comidas. Íbamos al cine y discutíamos sobre lo que veíamos. Una vez, en París, nos quedamos veinte minutos en la puerta de la sala, bajo de la lluvia, conversando sobre la película que habíamos visto. Hasta inventábamos finales inexistentes. Pura pasión. Discutíamos mucho. Pero éramos re unidos".

Marcela busca con la mirada como intentando encontrar algo o a alguien. Quizás la figura idílica de su padre, el director Daniel Tinayre, el hombre que atravesó el matriarcado para marcar a fuego a las mujeres de esta familia de alto perfil y estelaridad en el orillo. "No pensé que se iba a ir. Se murió de una úlcera sangrante, no por la hepatitis C que padecía. Iban a visitarlo el doctor René Favaloro, que había contraído hepatitis C, y el doctor Daniel Stamboulián. Uno le recomendaba que se pare, el otro que no se mueva de la cama. Papá me decía: "Marcelita, no sé qué hacer, uno me dice que me levante, el otro que no. Pero lo que sí sé, es que no me puedo morir porque tengo muchos proyectos". Eso me quedó siempre grabado. Su muerte fue un golpazo. Yo lo acompañé al sanatorio para que le hagan una endoscopia.

-¿Estaba consciente en su última internación?

-Sí, lo llevamos en una ambulancia y cuando se bajó dijo: "¡Qué mierda esta ambulancia, Marcelita"!

-Genio y figura.

-Se quejaba porque tenía frío en la terapia intermedia en la que estaba. Cuando lo llevaron para hacerle la endoscopía, se fue saludando. Fue muy terrible cuando me lo dijeron. No lo podía creer. Además de mi dolor, tenía que sostener a mamá. Fui buena hija y él, muy buen padre.

-La muerte de tu hermano Daniel fue la otra gran pérdida familiar.

-Cuando muere un hermano, te quedás sin memoria de la infancia. También fue muy terrible. Me quedaron miles de conversaciones truncas y temas que no pudimos hablar. Daniel, que detestaba los cumpleaños, en uno mío me escribió una nota que decía: "Marcelita, donde estés, sé feliz". Me dejó la nota con un ramo de flores. La enmarqué y la coloqué en mi escritorio. Cada tanto la miro.

-¿Cumplís con ese deseo de tu hermano?

-Sí, disfruto la vida. Como soy muy amiguera, de mujeres y hombres, a los seres que quiero me encanta hacerlos disfrutar. Si venís a desayunar a mi casa, te preparo un desayuno que no te lo olvidás más. Me encanta que todos la pasen bien. La gente se hace rollo por cosas muy tontas, no vale la pena.

"Cuando muere un hermano, te quedás sin memoria de la infancia. También fue muy terrible. Me quedaron miles de conversaciones truncas y temas que no pudimos hablar"
"Cuando muere un hermano, te quedás sin memoria de la infancia. También fue muy terrible. Me quedaron miles de conversaciones truncas y temas que no pudimos hablar" Fuente: LA NACION

-Tras tu cumpleaños, ¿sentís que transcurre rápido la vida?

-Cuando te querés acordar, ya no tenés la vitalidad de antes: te duele la espalda, las piernas, las rodillas.

-Se dice que la única batalla perdida es la que entablamos contra el paso del tiempo. ¿Cómo transitás ese tema?

-Estoy bárbara, pero se nota el paso del tiempo, aunque no en mi cabeza. No sé qué edad tengo. No me importa y me jode que acá se hable de la edad de las mujeres. Eso no lo permito en mi programa, salvo que sea un ejemplo referencial como Jane Fonda. Con Mirtha Legrand siempre fue una obsesión, hasta que ella lo blanqueó y ya nadie molesta con el asunto.

-Hablar de la edad de las mujeres es un rasgo machista.

-Sí, por eso bauticé al programa con el mote de las rubias.

La gente se hace rollo por cosas muy tontas, no vale la pena

-Toda una ironía ese título.

-Iba a comer con mis amigas y notaba que las mesas de al lado se callaban para escucharnos. Ahí surgió la idea del programa. Sino en la tele es todo chabacano. ¡No puede ser! Se puede hablar de cuestiones más profundas y, si nos equivocamos, decimos que somos rubias y listo. Jugamos a eso.

-Mofarse de uno mismo, es un rasgo de inteligencia.

-Por supuesto que sí y esa mirada la compartimos con mis amigas y compañeras, a las que convoqué para hacer el programa.

En Las Rubias + uno, la animadora está acompañada por Evelyn Scheild, Adriana Costantini, y, Marcela Gotlib. Tres veces por semana, se suma Celeste Montanari "una chica que tuvo que luchar mucho por su condición, que estudió y es brillante. Y muy agradecida". Gracias al programa, Marcela Tinayre ya cosechó su primer Martín Fierro en el rubro conducción femenina: "Estoy muy feliz y tomé conciencia de la repercusión de tener esta estatuilla en casa. Es una gran responsabilidad. Cuando lo gané, mamá me llamó llorando".

En el punto justo

Marcela junto "a sus rubias"
Marcela junto "a sus rubias" Fuente: LA NACION

Vivió ocho años en París y durante 17 temporadas fue la responsable de Dior en la región. "Me ocupaba de las licencias, trabajaba en la publicidad, controlaba que no hubiese falsificaciones. Dependía de Dior París directamente. Allí aprendí a trabajar duro para lograr la excelencia. Los franceses me enseñaron mucho, pero era un trabajo alienante. Creo que pasé el primer día de la madre con mis hijos cuando Nacho tenía ocho años". Mientras desarrollaba su tarea empresarial, comenzó a involucrarse en los medios desde un lugar activo. Junto a Mario Sábato y Bebe Kamín debutó en la conducción de un programa de televisión y no paró más. Aunque en los últimos 12 años se apartó para estudiar counseling y dedicarse a la crianza de Rocco, su hijo menor que ya tiene 17 años. En el colegio, era la mamá más grande, y la más consultada por su experiencia. "Me encantaba ser un poco la líder que aconsejaba a las más jóvenes. A nivel laboral, en todo ese tiempo no apareció ninguna propuesta interesante, así que decidí dedicarme a mi vida familiar y a estudiar. Por otra parte, le tenía un poco de miedo a las redes sociales y decidí alejarme. No escucho agresiones, soy de escorpio".

-Se te nota mucho más madura frente a cámara.

-Una crece. El counseling me enseñó a escuchar, a pensar cada cosa que digo, por qué la digo, y no hablar para rellenar un espacio. Eso engrandeció a mi persona, aunque soy batalladora.

-¿Sentís que sos menos comparada con Mirtha Legrand, tu madre?

-Eso estará siempre. A Liza Minnelli le siguen diciendo que es la hija de Judy Garland. ¡Y es Liza!

-Sin embargo, siento que, de un tiempo a esta parte, se te despega más de la figura de Mirtha.

-¿Te parece?

-Sí, aunque es casi inevitable mencionarla.

-En cualquier nota que hago siempre está el nombre de Mirtha Legrand. Y también el de Juana Viale. Son nombres fuertes. Somos mujeres fuertes. Las mujeres de esta familia tenemos mucha gente que nos quiere y mucha otra que no. Uno desearía que todo el mundo te quiera, pero en el show business no es así.

-¿Molestó, molesta, que te comparen con Mirtha?

-No me molestan las comparaciones. Mi madre es un ejemplo de trabajo, de conducta. Eligió su vocación, pero no abandonó a los hijos. Aunque, más de una vez, dejó de hacer algo que le daba placer por el trabajo. Yo eso no lo haría jamás.

-¿Existe la competencia laboral entre Mirtha y vos?

-¡No, de ninguna manera! Hay diálogo muy fluido.

-¿Qué tal son esas charlas?

-Como las de cualquier madre e hija. No tengo otra mamá. No sé cómo sería con otra. Ahora ya son conversaciones de mujer a mujer, hay un rol diferente. Me animo a decirle cosas sobre su trabajo; y cuando yo estoy al aire, me sugiere ella a mí por teléfono. Con las chicas decimos que es la quinta rubia electrónica.

-Aún no fue de visita al programa. ¿Por qué?

-No va a ningún lado.

-Pero tratándose de vos, quizás podría hacer una excepción.

-No, la respeto en eso. En cambio, Juana vino dos veces. Cocinó al aire y fue un suceso.

Sin censura

-En medio de tus maquillajes veo un libro titulado: "S.O.S. Sexo".

-¿Qué querés que te diga sobre el sexo? ¿Querés que hablemos sobre sexo?

-Podría ser, por algo está ese libro allí.

-Soy escorpiana igual que vos. El sexo es sagrado para los escorpianos. Me gusta el sexo, me gusta hablar del sexo, me gusta participar, y creo que no hay edad para tenerlo. Ninguna mujer, porque tenga celulitis o las lolas caídas; y ningún hombre porque sea pelado o tenga panza, tiene que privarse del sexo. El sexo es una comunión, por unos minutos, en la vida con alguien. Hace bien al alma, al físico y a la piel.

-¿El sexo sin amor es una posibilidad?

-Sí, pero yo no la practico. Tengo que tener una pequeña relación. ¿Dos salidas a comer te parecen bien? ¿Te gusta?

-¡No me digas eso!

-Dos traguitos es un buen prólogo.

-¿Seguís vinculada a Marcos Gastaldi o estás separada?

-No hablo sobre eso.

-¿Cómo imaginás tu futuro?

-Ni idea. En la vida no se proyectar para nada. En lo laboral, hasta me ofrecieron una comedia.

-¿Harías teatro?

-Me moriría de miedo. Ahora tengo muchas ofertas porque me ven en la tele. Como te ven te tratan…

-¿Sos una mujer de fe?

-Soy muy agradecida. Soy católica y devota de la Virgen. Donde veo una capillita, entro, busco a la Virgen y le agradezco.

-Finalmente, ¿leíste La intimidad pública, el último libro de Beatriz Sarlo?

-No. ¿Es el que habla de mamá?

-Sí. Y hay alguna referencia a la intimidad de tu hermano Daniel. Habla sobre cómo los famosos abordan cuestiones privadas en el marco de un trabajo público.

-Me contaron algo, pero no lo leí. Sé que hubo polémica. Cuando salió estaba en Turquía.

-No es un material agresivo, pero hace referencia a cuestiones de la intimidad de tu familia.

-Me sorprende de ella. Hace poco vi una entrevista que le hicieron y la presentaban diciendo: "¿Quién es Beatriz Sarlo?" Ella contestó: "¿Quién quiere ser Beatriz Sarlo?" Yo me pregunto lo mismo: ¿quién quiere ser Beatriz Sarlo? ¿Quiere ser una señora que habla de la intimidad de las familias o quiere ser una intelectual?

Por: Pablo MascareñoFuente de la noticia

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