Los empresarios dudan por la obligatoriedad y piden que sea un anticipo

Empresarios, funcionarios y sindicalistas en la reunión de anteayer en la que se acordó el bono Crédito: Ministerio de Producción y Trabajo

Reclaman que el plus se segmente por sector y que varíe según las diferentes paritarias

Obligatorio para todo el sector privado, pero con letra chica. Ese potencial matiz -un espacio de flexibilidad en el pago del bono compensatorio de hasta $5000 en supuestos dos tramos- es el centro de los tironeos entre gremios y empresas tras la convocatoria al diálogo que encabezó el Gobierno anteayer.

La cuestión no es menor y puede terminar con empresarios levantándose de la mesa de negociación o con sindicatos rehabilitando un hasta hoy postergado paro.

"Es obligatorio para todo el sector privado", ratificó ayer por la mañana el ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, en declaraciones a Radio Continental que levantaron polvareda entre los empresarios. Horas después, los equipos técnicos de Producción comenzaban reuniones con sus pares de la CGT y las cámaras empresarias sin horarios establecidos para acordar un probable borrador del decreto que espera publicar el Gobierno. "No sabemos si termina hoy [por ayer] y se cierra mañana [por hoy]", anticipaban cerca de Sica para bajar la ansiedad.

Mientras tanto, los empresarios buscaban instalar sus reclamos, como la diferenciación por sectores de la economía. En una situación de recesión, caída del consumo, elevada inflación y tasas de interés astronómicas, que implican rupturas en las cadenas de pago, muchas empresas no podrían afrontar el compromiso. "Habrá empresas que puedan pagar y posiblemente algunas podrán pagar más. Pero hay un segmento de la economía que no va a poder afrontar este bono", dijo el presidente de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), Gerardo Díaz Beltrán, hombre de perfil bajo. "Inyectar plata de consumo en un momento viene bien, pero no lo podemos analizar tan linealmente; los que estamos soportando este desequilibrio de la macroeconomía es la pequeña y mediana empresa. No podemos exigir a una pequeña organización que tenga un desembolso de esta magnitud", dijo a Radio Mitre.

"No vemos con mucho optimismo que haya un gran cambio de aquí a diciembre; las tasas son absolutamente desproporcionadas", señaló el empresario y abrió las puertas para otro de los temas que generaron fuerte rechazo entre los sindicalistas: "Tendrá que ser a cuenta de paritarias, indudablemente".

No fue un pedido nuevo para CAME. Ya aparecía en el comunicado enviado anteayer a la prensa. "Desde CAME planteamos seguir dialogando con el gremio para analizar si se aumentan los planes de pago en más cuotas segmentando el tipo de empresa, que sea no remunerativo y como adelanto de futuras paritarias", había señalado la cámara más representativa de las pymes.

"Esto tiene que ser a cuenta de paritarias", dijo a LA NACION Daniel Funes de Rioja, vicepresidente de la Unión Industrial Argentina (UIA). "Este bono tiene que ser claramente absorbible o compensable", afirmó el abogado y presidente de la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (Copal).

Antes, en declaraciones a Radio La Red, Funes de Rioja había alertado que más del 60% de las empresas no podrá hacer frente al pago de un bono de fin de año y había señalado que era necesario buscar una manera de financiarlo. Sica por la mañana había comentado que podrían comenzar conversaciones con el sector financiero para ayudar a las empresas que no lo pudieran pagar.

El bono sería para "el caso de los convenios que han quedado desactualizados, porque firmaron el 15% o 20%. Hay convenios de estos últimos tiempos que ya tienen en cuenta una inflación más alta", dijo Funes con relación a los aumentos de 40% que cerraron los camioneros, los judiciales y los bancarios.

"Si no se puede pagar en dos cuotas y se puede pagar en tres o en cuatro se podría acordar en un marco de negociaciones entre trabajadores y empresarios", explicó sobre el nivel de flexibilidad esperado y agregó: "Es bueno sentarse y hablar sobre alternativas que compatibilicen esta realidad inflacionaria que deteriora el poder adquisitivo, que erosiona la capacidad de consumo. Cualquier intento tiene como limitante cómo financiarlo. La mayoría del empleo en la Argentina es pyme y el acceso al financiamiento está limitado por la tasa de interés".

"Si hubiera un financiamiento blando no para subsidiar a la empresa, sino para atenuar el impacto financiero de lo que son unas tasas de interés realmente inabordables, eso sería realmente una mejora", dijo el abogado, y cerró: "Acá no es uno contra otro, sino tratar entre todos de trabajar esta situación".

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