La CGT dio su acuerdo al bono de $5000 y desactiva el paro

Daer y Acuña encabezaron la reunión del consejo directivo de la CGT Crédito: NA

Será obligatorio y se pagará en dos tramos, con los sueldos de noviembre y enero; los empresarios mantienen algunos reparos y afirman que muchos no lo van a poder pagar

Después de 48 horas de negociaciones, el Gobierno consiguió ayer el aval de la CGT para avanzar en un decreto de necesidad y urgencia, que habilite el pago de un bono de $5000 en dos tramos para todos los trabajadores registrados en relación de dependencia. La medida, que llevará la firma del presidente Mauricio Macri , abrirá además una nueva instancia obligatoria de diálogo antes de concretarse un despido. Los empresarios deberían informar las bajas con diez días de antelación.

A pesar de algunas ambigüedades en la letra chica de la iniciativa, como saber si el pago es obligatorio o no, la CGT resolvió ayer desactivar el paro general de 36 horas con el que había amenazado para el 27 o 28 de este mes, en la antesala a la cumbre de líderes del G-20 .

La medida encuentra todavía reparos en los empresarios. El presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, Gustavo Weiss, insistió ayer en que "muchas empresas no van a poder pagar el bono, ya que hay sectores con crisis muy profundas".

Los gremialistas mantuvieron sobre la mesa de negociación la amenaza de huelga. Bajo presión, lograron zanjar el debate en el punto que más tensión había generado con los empresarios: si el bono podría ser considerado como un pago a cuenta de la paritaria. Se acordó, finalmente, que sea como una suerte de bonificación excepcional, al margen de la paritaria. Es decir que el bono no invalidaría la reapertura de las discusiones salariales.

En una suerte de catarsis, varios sindicalistas admitieron que el bono es un paliativo que achica el margen de pérdida del salario real. Todos reconocen en forma reservada una derrota, ante una inflación anual que se proyecta por encima de 42 por ciento.

El pago del bono para los trabajadores del sector privado debería abonarse en dos cuotas de $2500 no remunerativos. La primera se concretaría con el sueldo de noviembre y la restante, con el de enero. Para los empleados estatales que dependen de la Nación avanza una negociación en paralelo con Andrés Rodríguez, líder de UPCN. El bono para el sector público sería de entre $3000 y $6000.

El Gobierno caería en una contradicción al habilitar las sumas no remunerativas. Desde el 1° de agosto pasado, también a partir de un decreto de Macri, se prohibieron los pagos de este tipo con el afán de recaudar más de los aportes y contribuciones de la seguridad social.

La pulseada por el bono generó un cortocircuito en la cima del poder. Dispuesto a neutralizar cualquier tipo de incidente en la semana del G-20, Macri les ordenó a Dante Sica y Jorge Triaca cerrar un trato como sea con los gremios. Incluso, hasta imagina una foto con la CGT y los empresarios para escenificar un acuerdo económico y social, como sugirió el FMI.

Pero quien no habría estado dispuesto a ceder fue el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, quien cuestionó el carácter de "obligatorio" del bono y proyectó nuevas tensiones con los empresarios.

La CGT suspendió la medida de fuerza y activará un comité que controlará las bajas laborales sector por sector. La negociación con el Gobierno abrió un inédito canal entre dos sectores antagónicos. Héctor Daer, uno de los dos jefes de la central obrera, cruzó mensajes con Hugo Moyano y Sergio Palazzo, y trazaron el 40% como referencia salarial para las paritarias.

Quedará ahora en manos de cada sindicato cómo impulsa su reclamo. Ayer, el gremio de los jerárquicos de la AFIP, cercano al Gobierno, advirtió que exigirá llevar su suba anual al 45 por ciento.

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