Incertidumbre, la palabra que expresa la percepción en EE.UU.

Washington.- Hay una palabra que se repite en cada lugar de esta ciudad cuando se habla del futuro político de la Argentina: incertidumbre. Hasta el comienzo de la corrida cambiaria , en mayo pasado, nadie ponía en duda la continuidad de Mauricio Macri en 2019, pero cuando falta menos de un año para las elecciones ese horizonte ha comenzado a desfigurarse.

¿Le alcanzará al gobierno de Macri el tiempo para revertir el impacto negativo de la crisis económica y financiera que empujó a la Argentina a una profunda recesión antes de las elecciones? La pregunta se escucha en despachos oficiales, think tanks y en las oficinas de lobistas a los que acuden los inversores en busca de información y de percepciones sobre lo que puede ocurrir el año que viene.

"En el exterior, se ve la campaña en la Argentina con gran preocupación", dijo a LA NACION Benjamin Gedan, exdirector para América Latina del Consejo Nacional de Seguridad de Barack Obama y actual director del programa latinoamericano y del proyecto Argentina del Wilson Center. "Las políticas promercado del presidente Macri no produjeron crecimiento sostenible y en tres años no pudo abrir el mercado o reformar el sistema laboral".

"No obstante, los inversores y las empresas multinacionales consideran que el modelo de Cambiemos es lo mejor que la Argentina es capaz de desarrollar, dado el poder del peronismo, la supermovilización de los sindicatos y el rechazo popular de cualquier política de ajuste", agregó Gedan.

Uno de los mayores desafíos, señalaron otras fuentes consultadas por LA NACION que pidieron reserva de sus nombres, es poder tener frente al Gobierno una oposición seria, capaz de no repetir el mecanismo del péndulo para llevar otra vez el país al camino del populismo. Poco ayudó para despejar ese camino la visita a Washington semanas atrás del líder del Frente Renovador, Sergio Massa, que alimentó esos fantasmas con su postura de renegociar el acuerdo con el FMI y aplicar una política expansiva para enfrentar la crisis económica.

En los próximos meses, Washington será un desfile de posibles candidatos del peronismo no kirchnerista. A medida que se acercan las elecciones, crece el interés por saber si podrán tener un candidato que pueda competir por el poder o si el país volverá a revivir la grieta macrismo-kirchnerismo. Frente a la carencia de un candidato competitivo en el llamado peronismo racional, se considera aquí que las elecciones presentan solo dos visiones: una que promueve una integración comercial y diplomática con el mundo y otra que llevaría al país otra vez al aislamiento económico. Ese es un escenario que puede convenirle al Gobierno para un ballottage, insisten, pero no es el mejor para despejar las incertidumbres si la recesión económica se prolonga con sus efectos negativos sobre los sectores que han sostenido con su voto al gobierno de Macri.

La alternativa de una profundización de la crisis que desemboque en una candidatura de Cristina Kirchner con posibilidades de éxito el año próximo es la hipótesis más extrema y que menos abonan los influyentes funcionarios y ejecutivos de esta ciudad, en la que todavía resuenan los efectos del resultado electoral del martes pasado, que les otorgó a los demócratas el control de la Cámara de Representantes, pero mantuvo el Senado en las manos republicanas de Donald Trump . "El posible regreso de Cristina al poder es una pesadilla para todos los socios comerciales de la Argentina", resumió Gedan.

El acuerdo con el FMI y la aprobación del presupuesto devuelven algo de la confianza y ayudarán a capear la crisis. Pero el problema es la política, insisten. No se olvidan aquí de los errores del macrismo durante el vendaval cambiario, como fue el fallido anuncio presidencial de un acuerdo con el Fondo sin que este hubiera sido negociado previamente. Los esfuerzos del macrismo por instrumentar reformas ambiciosas en materia económica y política son muy valorados, aunque el planteo medular es que hasta que la Argentina no logre consolidar la "institucionalidad", con instituciones sólidas e independientes de manejos personales, el país continuará viviendo en la zozobra.

Para Michael Camilleri, director del programa Estado de Derecho del Interamerican Dialogue, "en términos generales sigue existiendo un consenso favorable al gobierno de Macri y un optimismo cauteloso sobre su capacidad para estabilizar la economía y ser reelegido el año entrante". Sin embargo, afirmó a LA NACION, "las presunciones sobre la continuidad en el poder de Marci y las implicancias para el modelo económico y las relaciones bilaterales entre EE.UU. y la Argentina son hoy mucho menos sólidas que hace un año".

Un grupo de diputados nacionales de Cambiemos y del Frente Renovador, que asistieron a las elecciones de medio término, invitados por la poderosa AmCham, la cámara de comercio argentino-norteamericana, pudieron comprobar en una serie de reuniones con funcionarios de la administración Trump el respaldo sin fisuras a la Casa Rosada. "Acá ya votaron", comentó en tono jocoso el diputado José de Mendiguren la noche del jueves en la embajada argentina. Para la Casa Blanca no hay otra opción que Macri, aunque sus funcionarios no lo digan públicamente.

En una charla en el Salón Oval de la embajada argentina, que presentó su dueño de casa, Fernando Oris de Roa, el diputado Luciano Laspina hizo mención a la incertidumbre política, aunque sin usar ese término. "Hay un sector de la oposición -dijo refiriéndose al kirchnerismo- que está en una postura antisistémica. Y esto preocupa a los inversores. Es muy difícil compartir valores esenciales con ese sector de la oposición", expresó, "y ahí -remató- tenemos un problema para el futuro de la Argentina".

El caso de los cuadernos de la corrupción, creen en esta ciudad, ofrece una enorme oportunidad para que la Justicia Federal pueda redimirse de su pasado y demostrar independencia con sus fallos, más allá de las conveniencias políticas. El foco está puesto en el futuro de las causas por corrupción que se siguen contra Cristina Kirchner.

La crudeza del diagnóstico lleva la mirada a Brasil: hasta que la Argentina no termine con la corrupción y tenga un Poder Judicial independiente capaz de llevar adelante procesos y resultados como los del juez Sergio Moro, será difícil reconstruir la credibilidad en el futuro, sostienen. ¿Eso significa que Cristina Kirchner debería estar presa? Significa, dicen una y otra vez, que los jueces tienen que hacer su trabajo sin especular con la política.

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