Fútbol-ficción: el día en que River aplaudió una vuelta olímpica de Boca en el Monumental

Fuente: LA NACION

Parece increíble, pero en realidad sucedió: Boca se consagró campeón en el estadio Monumental y los plateístas de River aplaudieron la vuelta olímpica de los jugadores rivales. Ocurrió hace casi medio siglo, en 1969: las costumbres han cambiado y mucho de ese respeto se ha perdido. Pero aquel momento perdura en la memoria de muchos y en homenaje al fair play.

Aquel campeonato Nacional de 1969 era el tercero que volvía a reunir equipos directamente afiliados a la AFA con conjuntos del interior; venía a cerrar una temporada aciaga, en la que la Selección Argentina había quedado eliminada del Mundial México 1970, Estudiantes había perdido de manera escandalosa la Intercontinental ante el Milan y el fútbol local no se recuperaba de la confusión que rigió durante prácticamente toda esa década.

El modesto Chacarita Juniors había conquistado el título del Metropolitano, en una final en la que goleó 4-1 a River en el estadio de Racing; y el conjunto de Núñez, que había dejado a Boca fuera de combate en la semifinal de ese Metropolitano pero que ya llevaba doce años largos sin celebrar un título, intentó tomarse revancha en el último certamen del año. Aquel Nacional incluía a cinco equipos del interior, aunque ninguno formalizó una gran campaña, y el fixture, de 17 fechas, programó el superclásico para la jornada de cierre.

A ese choque Boca llegó puntero con 28 puntos, producto de trece triunfos y dos empates (por entonces, la victoria todavía valía dos puntos); River era su escolta, con 26 (11 triunfos, cuatro empates). El partido tenía que jugarse en el Monumental y el equipo local, al que conducía nada menos que Ángel Amadeo Labruna, debía vencer a Boca para consagrarse campeón; la visita, en cambio, se consagraba con un empate.

Ese equipo de Boca tenía una característica muy especial: su entrenador era nada menos que Alfredo Di Stéfano, una gloria de River, que hacía practicar un fútbol fluido con jugadores de gran manejo, como Norberto Madurga -que reemplazaba al histórico Antonio Rattín-, Orlando Medina y quien fuera el gran ídolo boquense hasta los días de Diego Maradona: Ángel Clemente Rojas.

"Alfredo dejó una profunda huella en el equipo", escribe Ian Hawkey en su reciente biografía del astro. "El Boca de ese torneo se recuerda como atractivo e innovador, gracias a que la Saeta Rubia modificó algunas de las tácticas ortodoxas para priorizar la creatividad desde el mediocampo y alentar al centrodelantero a que se moviera por las puntas".

River era un conjunto sin tantas figuras, en el que asomaba un jovencísimo Reinaldo Merlo, pero que tenía experiencia en Roberto Ferreiro, destreza en el ascendente Víctor Marchetti y potencia en Oscar Más.

Aquel 14 de diciembre de 1969, dos goles del Muñeco Madurga, uno a los 12m y otro a los 35m, pusieron muy rápidamente a Boca al alcance del título. "A pesar de no tener tanto la pelota, Boca fue superior", analizó luego Di Stéfano. River produjo la hazaña de la igualdad, primero con un tanto de Más antes que acabara el primer tiempo, y otro de Marchetti en el complemento. No le alcanzó para cortar la mala racha. Pero en un clima de tolerancia que hoy parece fútbol-ficción, unos cuantos plateístas de River aplaudieron con hidalguía la vuelta olímpica de los futbolistas de Boca.

Los jugadores completaron un giro al campo de juego, pero cuando intentaron replicar la celebración, algunos pícaros quisieron evitarlo abriendo los grifos que regaban el campo. "De los aplausos me enteré después, porque nosotros mirábamos a la hinchada de Boca y fuimos a agradecerle el apoyo", contó hace unos años Rubén Suñé.

" Carnaval, carnaval, carnaval, carnaval, dimos la vuelta en el estadio Monumental", celebraron luego los jugadores en el vestuario. El plantel completo se trasladó luego a la Bombonera para dar otra vuelta, delante de una multitud, lo que pudo hacer recién pasadas las 22 y en ropa de calle.

"Se había armado un buen equipo en Boca", contó Di Stéfano en su autobiografía. "Hacíamos cosas como en el [Real] Madrid mío. A nosotros no nos interesaba el adversario, nosotros queríamos que el equipo adversario viniera al juego que queríamos nosotros. Sabíamos los jugadores que tenían los rivales por los diarios, las revistas. Y a veces veíamos el partido en televisión".

Labruna fue, finalmente, quien cortó la racha sin títulos de River, con un bicampeonato de 1975. Pero su ciclo en Núñez se cortó en 1981, cuando los dirigentes trajeron un tapado para reemplazarlo: el propio Di Stéfano. Con él, River fue campeón del Nacional de 1981. Fue el único técnico en la historia del fútbol argentino en ganar títulos con ambos clubes.

La síntesis

  • 2 River Plate: José Alberto Pérez; Roberto Oscar Ferreiro, Miguel Ángel López, Jorge Recio, Abel Omar Vieytez; Carlos Manuel Rodríguez, Reinaldo Carlos Merlo, Víctor Rodolfo Marchetti; Ricardo Omar Montivero, Juan Carlos Trebucq, Oscar Más. DT: Ángel Amadeo Labruna
  • 2 Boca Juniors: Rubén Omar Sánchez; Rubén José Suñé, Julio Guillermo Meléndez, Roberto Domingo Rogel, Silvio Marzolini; Norberto Rubén Madurga, Orlando José Medina; Ramón Héctor Ponce, Ángel Clemente Rojas, Raúl Armando Savoy, Ignacio Ramón Peña. DT: Alfredo Di Stéfano
  • Estadio: Monumental
  • Árbitro: Oscar Veiró
  • Goles: 12m y 35m, Madurga (B); 38m, Más (R); 67m, Marchetti (R)

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