FBI: Dick Wolf regresa con la fórmula de siempre y menos entusiasmo que nunca

Explosiones, muertes y caos, una constante en la nueva serie del creador de La ley y el orden

Paula Vázquez Prieto SEGUIR

FBI (Estados Unidos, 2018). Creadores: Dick Wolf y Craig Turk. Elenco: Missy Peregrym, Zeeko Zaki, Ebonee Noel, Jeremy Sisto, Sela Ward, Aynsleigh Dann. Emisiones: los martes, a las 22, por Universal. Nuestra opinión: regular.

Lo primero que uno se pregunta cuando se dispone a ver la nueva serie de Dick Wolf es qué historia va a contar una ficción que se presenta con el título FBI. ¿Toda la historia del FBI desde su nacimiento hasta el presente? ¿Su rol simbólico en la persecución del delito en un país de las dimensiones y el poder de los Estados Unidos? No, nada de eso. Como una perfecta sinécdoque, el funcionamiento de una oficina del FBI en Nueva York se convierte en el retrato de los desafíos del organismo hoy en día, en tiempos del fantasma del terrorismo, las tensiones raciales, el bullying adolescente y el volátil humor ciudadano. Ya en su popular creación La ley y el orden, Wolf demostró que la ley podía condensarse en la dinámica de jueces y fiscales y volver entretenido algo que, a priori, parecía tan abstracto. Sin embargo, los tiempos sociales y televisivos han cambiados y esa lógica de repetición a ultranza, de juego de arquetipos, de casos que ejemplifican y discursos que explican, se ha vuelto irremediablemente anacrónica.

Trailer "FBI" – Fuente: YouTube

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FBI no despega nunca del mismo procedimiento, de hecho cada inicio de episodio parece repetirse: explosiones, muertes, caos y la llegada de un auto con el farol en primer plano hasta que varios pies descienden presurosos hacia la escena del crimen. Algo de ello parecía prometedor: los encuadres recuerdan a esos policiales secos de los tardíos 60, con Frank Sinatra vestido de azul marino, recorriendo las calles con el sombrero ladeado a la pesca de algún indicio revelador. Sin embargo, ese destello se disipa en los recursos habituales: las charlas casi a cámara exponiendo los prontuarios criminales, los interrogatorios que alternan la seducción y la amenaza, las persecuciones por montaje.

El mérito de La ley y el orden estaba en el desarrollo de las tensiones internas al sistema legal, en la reflexión sobre un código que siempre se revelaba limitado e insuficiente frente al mundo real. Aquí, Wolf y su coequiper Craig Turk se confinan a la permanente afirmación de lo establecido, incluso la jefa que en el primer episodio (interpretada por Connie Nielsen) parece distante y de modales áridos, en el segundo (interpretada por Sela Ward) se convierte en una señora amorosa que en lugar de órdenes ofrece amables sugerencias.

FBI no ahorra efectismo -en los dos primeros minutos hay dos explosiones y la muerte de un niño-, ni ofrece ambigüedad alguna en esa línea que separa los malvados villanos de los sacrificados héroes. Pero todo eso podía haber estado contenido en un relato vibrante y no en una fórmula desgastada. Algo de pericia y oficio quedan, pero la vitalidad del género se ha perdido en el camino.

Por: Paula Vázquez PrietoFuente de la noticia

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