Estudiantes se despierta con La Gata Fernández, que amargó a River en la Superliga

La Gata Fernández fue decisivo en la victoria de Estudiantes ante River Fuente: FotoBAIRES

"Es difícil encontrar mi mejor nivel si no tengo minutos. Yo apoyo a los más chicos, pero me gustaría jugar más. Si entro poco a los partidos, cada vez me va a resultar más difícil", confesó ante los micrófonos Gastón Fernández, hace exactamente dos meses. Tras esa frase, su fastidio escaló de evidente a público.

Leandro Benítez, director técnico albirrojo y viejo conocido de la Gata (juntos, ambos como futbolistas, fueron campeones de la Copa Libertadores 2009 y del Torneo Apertura 2010), se demoró en ceder. En los siguientes tres encuentros de la Superliga, solo lo utilizó 22 minutos. Jugaba poco. A veces, ni siquiera ingresaba.

Hasta que el Chino, un entrenador que en vez de morir con la suya busca vivir con la que sea mejor para Estudiantes, le dio una oportunidad. El DT, que ya había ensayado otras variantes, como modificar dos veces el sistema táctico y darle la titularidad a Mariano Pavone, lo mandó a la cancha contra Newell's cuando restaban más de 25 minutos de juego y el 0-0 parecía inquebrantable. El atacante no defraudó. Con pases cortos a los que vestían igual que él, unió elementos; ofició de puente entre piezas que hasta su ingresó lucían inconexas. La Gata participó en la gestación de la jugada que finalizó con un centro preciso de Facundo Sánchez y un soberbio cabezazo de Mariano Pavone. El Pincha ganó 1-0.

Frente a Banfield pasó algo similar, aunque Fernández tuvo -incluso- una mayor incidencia: entró cuando promediaba el segundo tiempo (el partido también estaba 0-0) y fue él quien rompió líneas con un pase profundo. El desenlace de la jugada repitió nombres: envío de Sánchez, definición de Pavone. Un rato después el N° 10 metió un caño coqueto y cedió para Fernando Zuqui, que puso el 2-0 final.

Tras esa destacada actuación, otra vez sintió la necesidad de expresarse. Se había ganado la consideración de Benítez, pero eso no lo conformaba. La Gata quería, casi que exigía, titularidad. Había comprobado que, además de oxigenar la ofensiva en los segmentos finales, estaba en condiciones de jugar de entrada. Y lo dijo. Lo dijo sin vueltas: "El entrenador me conoce muy bien, fuimos compañeros, y no hemos tenido ningún diálogo en este tiempo. Hay formas y formas, eso es lo que puedo reclamar. Me esperaba otra cosa para este semestre. Ojalá que las cosas cambien y pueda estar desde el arranque".

#TNTSports | De carambola la Gata Fernández pone arriba al Pincha. Pateó a un palo, pero el desvío en Nacho Fernández mandó la pelota al otro y dejó a Lux sin nada que hacer. #Estudiantes [R] #River pic.twitter.com/svhN6z6r3p&- TNT Sports LA (@TNTSportsLA) 3 de noviembre de 2018

"Hubo partidos en los que no tuve la posibilidad de entrar, y eso genera fastidio y mal humor. Siento que puedo aportar y ya no me quiero ir más de este club; ya me fui demasiadas veces", agregó Fernández, quien hace dos años rechazó una propuesta de Marcelo Gallardo para volver a River. ¿Por qué lo hizo? Para no perder ni una pizca del cariño que le tienen los hinchas de Estudiantes. "¡Si se fue en varias ocasiones!", exclamará algún memorioso con razón. Sin embargo, desde que jugó para el Pincha, nunca más lo hizo con otra camiseta del fútbol argentino.

Tras ese testimonio, llegó la respuesta del técnico: " Es normal por la historia que tiene en el club. Él necesita jugar y es lógico. Nunca estuvimos peleados y ya aclaramos las cosas". Sí, en la previa al choque contra River hubo una charla. El futbolista le dijo cara a cara lo que pensaba. El DT ratificó su compromiso. Ambos salieron fortalecidos.

Finalmente, ante el Millonario, el rubio delantero fue titular y sin descollar se convirtió en uno de los puntos altos que tuvo Estudiantes. Fue, una vez más, la cuerda que enlazó las partes y fue determinante al convertir el tanto que significó el 1-0. Si bien su tiro libre se desvió claramente en Ignacio Fernández, el remate iba hacia el arco. Además el árbitro Fernando Echenique se lo adjudicó al atacante. Con ayuda, es cierto, pero fue gol de la Gata. Un grito que representó el tercer éxito en cadena.

Hoy reina la paz: "Más allá de que pudieron sonar un poco fuertes mis declaraciones, hasta en las mejores familias hay situaciones incómodas. Lo importante es solucionarlo y ya tuvimos una charla a fondo con el Chino; nos sirvió a los dos".

Hasta hace unos días, el Pincha era un conjunto (casi) sin gol. Reapareció Gastón Fernández y -con pases que oficiaron de hilos- cosió un equipo que se encontraba deshilachado. La resurrección de la Gata fue, también, el despertar de Estudiantes.

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