Entre el campo y la ciudad, siempre historias de amor

Marcelo Mininno y Laura López Moyano

Luis Cano, gran creador de la escena alternativa, estrena Chajá, una obra inspirada en esta especie de ave que vive en pareja y cuando matan a uno, el otro llora hasta morir Alejandro Cruz SEGUIR

Chajá es una fábula de verano. "Ese verano en el que nos despedimos de algo. Ese verano cuando estuvimos a punto de abrazar a alguien que nunca volvimos a ver", escribe como presentación Luis Cano, dramaturgo, docente, director teatral de obras como Socavón, La bufera, Los murmullos o Aviones enterrados en la playa, todas obras premiadas.

En esta nueva pieza escrita y dirigida por Cano, que el miércoles se estrena en El Portón de Sánchez, hay dos personajes: Claudia, una mujer que evoca aquel pasado de cuando era joven en medio de un entorno pueblerino; y Alejandro, un hombre del lugar. Laura López Moyano será Claudia. Marcelo Mininno, Alejandro.

Con Marcelo ya había trabajado en Coquetos carnavales. Tiempo después quiso volver a montar algo con este talentoso actor. Se juntaron varias veces y en ese tránsito Marcelo le contó a Cano que Laura, una intérprete de una potencia escénica arrolladora, siempre decía que quería trabajar con él. Pero aquel proyecto entre los dos no prosperó. Pasó un tiempo y hubo un encuentro casual entre Luis Cano y Laura. Él iba en bicicleta. Ella, corriendo a pagar una deuda. Ahí mismo se propusieron hacer algo. La primera idea suya fue la de montar La cautiva, pero eso tampoco prosperó. El proyecto madre, del cual Chajá es parte de este engranaje, tuvo que ver con trabajar los conceptos de campo y ciudad. En esa búsqueda junto a López Moyano, Cano llamó a Mininno por su rol de amplio conocimiento de folclore para que resolviera una situación puntual. Claro que cuando los vio juntos se dijo: "La obra que quiero hacer es con esta gente".

En un fin de semana escribió el texto. Obvio, después se fue puliendo, incluyendo reflexiones de los dos actores. Y ahora ahí están los tres: por hacer las primeras seis funciones de este singular proyecto que tiende puentes entre lo urbano y lo rural.

Laura López Moyano da algo radicalmente urbano. "Eso es cierto -reconoce Cano en un bar de Villa Crespo-. Pero su infancia fue en el campo, lugar que detesta porque es absolutamente urbana. Por su parte, Marcelo "es" campo. De hecho, hace poco anduvo caminando mal porque lo pateó un toro, algo muy difícil de explicar para alguien urbano". En el texto, el personaje de Laura cuenta un verano en el que tuvo una infección en los ojos que le generó andar con unas vendas en pleno proceso de enamoramiento de un pibe del lugar. Por lo cual, será la mujer de 40 años y será aquella de sus 15 años, la del presente y la del pasado evocado, la urbana que vuelve al ruido de un arroyo, al silencio de una siesta que se topa con un pibe cuya aspiración de vida era vender kerosene.

En esto de los cruces, Luis Cano se reconoce como un bicho urbano aunque viva en un pasaje de Paternal que siente como si fuera un minipueblo. De hecho, mucho tiempo de su vida se le va parloteando con sus vecinos. Hay otro dato que lo constituye tanto, al parecer, como su escritura dramática: es jardinero. En La Caleta, cerca de Mar Chiquita, en pleno bosque se hizo una casa. Y cuando está allá, como sucedió este verano, no encuentra motivo, razón alguna para no andar descalzo. Pero claro, su vida también está acá, en este lugar de lo urbano, en el hacer, escribir y enseñar teatro.

Sobre el título de la obra cuenta que el chajá es un pájaro que vive en pareja. Cuando matan a uno de ellos el otra llora, hasta morir. Esa idea aparece en la obra. Al personaje lo conecta con anécdotas y comentarios de su padre en busca de su hombría. Más allá de estas lecturas, a Laura, cuenta Luis Cano, le gusta decir que todas las historias son historias de amor. "Y yo debo confesar que eso cada vez se me viene más presente. Descubro que, como público, me emociona el dolor de su personaje. Y me emociona trabajar con gente que tiene ganas de hacer algo distinto. Yo no llamo a Laura o a Marcelo para obtener de ellos lo que ya les conozco; el desafío era otro. Eso es un montón en los tiempos que corren", apunta él.

La temporada de Chajá está definida por la agenda laboral de Laura López Moyano, de permanente gira con una obra de Mariano Pensotti. Por eso mismo serán ahora solamente seis semanas, volverá en febrero y, luego, volverá a mediados de año.

-Este esquema de hacer temporadas cortas con una función semanal, ¿hasta qué punto no termina generando un tipo de estética?

-Es así y tengo graves problemas con eso. En lo económico pedimos una beca de creación para el Fondo Nacional de las Artes para hacer esta obra como otra serie de eventos alrededor de la reflexión de campo y ciudad, que me la negaron. Por suerte nos dieron un subsidio en Sagai. Son 75.000 pesos, de los cuales ya nos dieron 45.000 y gastamos todo. Una vez que estrenemos nos darán los 30.000 restantes. Deberían ser para el elenco, pero serán para la obra. De mi bolsillo estoy poniendo 10.000 pesos. Estamos trabajando pésimo, es un desastre. El sistema de producción de una obra la termina definiendo una estética, un lenguaje. Ninguno cobramos aunque seamos profesionales. Bien, estamos contentos, es cierto; pero no funciona así. No tiene sentido trabajar de esta forma. Y llegás a salas donde lo primero que te dicen es que no hay lugar para guardar escenografía, por eso no hay propuestas escenográficas de peso en la escena alternativa.

También por eso Luis Cano se aferra al proyecto en sí mismo imaginando que esa matriz conceptual despliegue sus formas también en una galería de arte o en un museo en algo que podrá tomar las formas de una instalación performática o el nombre que adquiera o se quiera. Pero para eso falta. Lo inminente es el encuentro de estos dos mundos y el encuentro en escena de dos intérpretes de enorme expresividad en ese marco evocativo, de esa historia de amor con ruido de agua de arroyo, del silencio de una siesta y de guitarras criollas.

Chajá

  • Dramaturgia y dirección de Luis Cano
  • El Portón de Sánchez, Sánchez de Bustamante 1034.

Por: Alejandro CruzFuente de la noticia

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