El operativo de seguridad de los superclásicos, un gigantesco entrenamiento para el G-20

El operativo de seguridad para los superclásicos contará con 5000 efectivos

El 30 del actual la ciudad de Buenos Aires será escenario del mayor despliegue histórico de seguridad. Los principales líderes del mundo se reunirán aquí en la cumbre del G-20. Ese despliegue de seguridad se empezó a diseñar hace un año e incluirá medidas de protección incluso para los ataques más descabellados. Todo estaba preparado para blindar el paso del norteamericano Donald Trump, el ruso Vladimir Putin, el chino, Xi Jinping, la alemana Angela Merkel o la británica Theresa May, pero nadie pudo anticipar que el fútbol se metería sin aviso en la agenda con la definición más importante de todos los tiempos. Y con la posibilidad del público visitante habilitada por el presidente Mauricio Macri. Los preparativos para el G-20 empezaron a adaptarse y el operativo de seguridad que tendrá el superclásico será un gigantesco entrenamiento para la posterior vigilancia del encuentro de presidentes.

Macri pasó la responsabilidad a los clubes de aceptar o no la presencia de visitantes. Dentro del Gobierno se desarrollaba en tanto el plan de contingencia para finales con dos hinchadas en las calles. Y en eso no habrá demasiadas alteraciones aunque River y Boca mantengan cerradas sus puertas a los contrarios. Buena parte del megaoperativo de seguridad se concretará de todas maneras.

La ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, se reunió en la mañana de ayer con su par porteño, Martín Ocampo. También participó el secretario de Seguridad, Eugenio Burzaco. La primera preocupación de la Ciudad era contar con la colaboración de las fuerzas federales. De otra forma ni siquiera pensarían en la posibilidad de permitir la presencia de hinchas visitantes. El jefe del gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, había anticipado eso a Macri. La directiva presidencial tuvo en Bullrich el brazo ejecutor. Destacamentos móviles de la Gendarmería y unidades tácticas de la Policía Federal y la Prefectura -los mismos que estarán en los anillos de protección del G-20- estarán disponibles para un operativo que no tiene comparación en el fútbol local: más de 3000 agentes federales estarán disponibles en las dos fechas de partidos. La Ciudad dispondrá de al menos 2000 efectivos focalizados directamente en esas finales de la Copa Libertadores, por lo que se piensa en el mayor despliegue policial en la historia del fútbol local.

El Gobierno busca mostrar que puede controlar las reacciones de un partido en la ciudad que prometió dar seguridad a los principales jefes de Estado. Mientras aquí se discutía ayer sobre la presencia o no de hinchadas visitantes, en el mundo se confirmaba una reunión privada de Trump y Putin en Buenos Aires…

Por eso las autoridades nacionales y porteñas de seguridad empezaron a diseñar un operativo que contará con al menos 5000 agentes, varios anillos de seguridad alrededor de los estadios, "pasillos" para el movimiento de aficionados que serán controlados por sistemas móviles de cámaras con capacidad de identificar personas por sus rasgos biométricos, un globo de vigilancia que puede detectar una patente a una distancia de ocho kilómetros y una veintena de unidades tácticas desplegadas en forma preventiva en varios barrios porteños, según señalaron fuentes que están al tanto de las reuniones de coordinación de la seguridad en el fútbol. Y en el G-20. Una de las decisiones que se tomó es no escoltar a las barras de los clubes. Antes se realizaban caravanas de los violentos, acompañados por la pasividad de fuerzas policiales que solo despejaban el tránsito para el paso de las hinchadas. Esas "cápsulas" de seguridad serán para los presidentes durante el G-20, en cambio en el doble superclásico las hinchadas no serán escoltadas, sino que en caso de algún disturbio se arrestará a los revoltosos.

Las autoridades también confían en evitar el ingreso de los cabecillas de las barras mediante el sistema Tribunas Seguras, cuya base de datos tiene a muchos violentos de Boca y de River con el ingreso prohibido en los estadios. La semana próxima, el Ministerio de Seguridad de la Nación agregará un listado de otros dos mil hinchas a la lista negra. Varios serán de los finalistas de la Copa Libertadores.

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