Boca-River y los primeros superclásicos en la Copa Libertadores: aquellos cuatro partidos en apenas 83 días

El primero de los cuatro superclásicos de 1966

No es la primera vez que Boca y River van a tener dos enfrentamientos consecutivos por la Copa Libertadores aunque, es cierto, nunca del calibre del choque que este mes decidirá la suerte del torneo continental.

Pero más de medio siglo atrás, en la primera ocasión en la que ambos tradicionales rivales se midieron en el ámbito sudamericano, los cruces se prodigaron al punto que, entre el 10 de febrero de 1966 y el 4 de mayo de aquel año, en un periodo de 83 días, Boca y River se midieron ¡en cuatro ocasiones!, dos en cada uno de los estadios; la particularidad fue que los resultados relativos favorecieron a Boca, pero el que terminó jugando la final fue River.

Aquella Copa de 1966 parecía más accesible para los equipos argentinos teniendo en cuenta que Brasil había renunciado a tomar parte del torneo; era el año del Mundial de Inglaterra y Brasil defendía su condición de bicampeón. En aquel momento, la Copa la jugaban los campeones y subcampeones de cada país, y Boca y River habían ocupado, en ese orden, los dos primeros lugares del torneo de 1965.

Se vieron favorecidos por el sorteo: compartieron el Grupo 1 de la Copa con los mejores equipos de Perú (Alianza Lima y Universitario) y de Venezuela (Lara y Deportivo Italia). El grupo preveía para cada participante la disputa de 10 partidos entre febrero y marzo de aquel año; el torneo oficial en la Argentina arrancó en marzo, y solamente se jugaba los domingos.

De manera que River y Boca debutaron con un superclásico en el Monumental, el 10 de febrero; nunca se habían cruzado en la Libertadores porque entre 1960 -el año de la creación del certamen- y 1965 solo intervino el campeón de cada país. Boca ya había jugado las Copas del '63 (cuando perdió la final con e Santos de Pelé y Coutinho) y del '65; para River era el estreno absoluto.

En ese estreno, el conjunto de la banda roja, dirigido por Renato Cesarini, sacó el mejor resultado: doblegó 2-1 a su tradicional rival. Juan Carlos Sarnari abrió el marcador para el local a los 35m, Daniel Bayo amplió a los 41m, y el Tanque Alfredo Rojas descontó en el complemento, dejando en el camino a Amadeo Carrizo y rematando al arco vacío. River jugó con Carrizo: Guzmán, Vieitez: Sainz, D. Bayo, Matosas; Cubilla, Sarnari, Prospitti (luego Zywica), Daniel Onega, Jorge Solari; Boca formó con Minoián; Silvero, Marzolini; Simeone, Sacchi, Silveira; Luna, Ángel Clemente Rojas ("Rojitas"), Alfredo Rojas, Menéndez y Zarich. Su técnico era Néstor "Pipo" Rossi, un histórico ídolo de River. El árbitro fue Roberto Goicoechea.

"River se dio el gusto", escribió Juvenal en El Gráfico. "Ganó y festejó la victoria con un júbilo desbordante, casi agresivo, poco común entre los seguidores de la banda roja. Además, se impuso con justicia. Sin margen para discutir la legitimidad de su conquista. Pero no alcanzó a redondear una gran performance ni consiguió disipar dudas en torno a su futuro dentro de la Copa y del próximo campeonato. Para sus partidos contra equipos peruanos y venezolanos y para cuando le toque visitar la Bombonera por el desquite del partido jugado el jueves [10 de febrero]". Boca lo ayudó, en gran medida, con su flaco desempeño".

También se escribía: "En los dos equipos faltó gente importante, afectada al trabajo del seleccionado e imposibilitada, por decisión de la AFA, de participar en partidos por la Copa: esas ausencias se hicieron sentir, sobre todo en Boca". El cuadro auriazul había perdido a su arquero, Antonio Roma, y a su caudillo, Antonio Rattín; en la banda roja no pudieron jugar sus delanteros Ermindo Onega, Juan Carlos Lallana y Oscar Más.

Ese primero desquite tuvo lugar el 24 de marzo de 1966. Ambos equipos ya estaban clasificados, River había ganado el grupo. Pero "jugaron su partido con todos los condimentos de su tradicional antagonismo", opinó Osvaldo Ardizzone. "Es posible que no hayamos visto fútbol pulido. Admitimos que faltó la perfección en las maniobras. Que el matiz eminentemente técnico no alcanzó mucho brillo. Pero al margen de la falta de algunos nombres 'célebres' en los dos equipos, el partido nos gustó". Tanto a la ida como a la vuelta, el trabajo preparatorio de la Selección Argentina (todavía conducida por Osvaldo Zubeldía) para el Mundial de Inglaterra, impidió a ambos equipos contar con varios de sus mejores futbolistas.

Lo ganó Boca con dos goles de Alfredo Rojas -el primero en posición dudosa, el segundo con una palomita tras un centro de Silvio Marzolini-, y luego Pedro Prospitti marró un penal para River: era la primera vez que el delantero no convertía desde los once metros. El arquero de River era Hugo Orlando Gatti.

Las dos conquistas del Tanque Rojas

Ambos rivales, más Independiente (el campeón vigente) y Guaraní de Paraguay, integraron el Grupo 1 de la segunda fase. El ganador sería uno de los finalistas. Todos los equipos argentinos en una misma zona aseguraba -como ocurrió durante décadas- que nunca hubiera dos cuadros del mismo país en la final. Esa condición aseguró para esas semifinales dos nuevos superclásicos en abril y mayo de 1966.

El 14 de abril, Boca madrugó en el Monumental: antes de los 10 minutos, el equipo de la Ribera ganaba 2-0, con goles de Madurga y el Tanque Rojas. El empate llegó después de mucho empeño, con tantos de Sarnari, a los 60m, y de Silvero, en contra, a los 76m. El 2-2 no dejó malparado a River que, hasta allí, no había perdido; Boca, en cambio, arrastraba una derrota con los Rojos de Avellaneda.

Cuando volvieron a medirse, el 4 de mayo, Boca ya no tenía chances, después de un empate sin goles en Avellaneda, de ser finalista. River podía clasificarse a la final apenas con un empate en la Bombonera. Habían pasado 83 días desde el primer enfrentamiento por la Libertadores. Un partido por mes. Y un gol del Tanque Rojas -que marcó así en los cuatro partidos- decretó el 1-0 final en la Bombonera y obligó al equipo de Núñez a jugar un desempate con Independiente para decidir el finalista.

Curiosamente, en el balance de los cuatro choques, Boca había ganado dos, River uno solo y el restante fue empate. Pero River superó 2-1 al cuadro rojo en tiempo suplementario, se ungió finalista y luego fue a dirimir el título de la Libertadores de 1966 contra Peñarol de Montevideo, una serie que necesitó un tercer partido en Santiago de Chile.

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