Lo que sintió Adolfo Cambiaso en otro día inolvidable de su vida: jugó con su hijo en un torneo de alto handicap

Listos para saltar a la cancha: Adolfito Cambiaso está feliz por poder jugar con su hijo Adolfo Fuente: LA NACION – Crédito: Ricardo Pristupluk

Adolfo Cambiaso , en su condición de mejor jugador del mundo, se dio el gusto ganar múltiples e importantes trofeos, ya sea en la Argentina como en el exterior, pero sin dudas que el placer que sintió en la semifinal del Abierto del Jockey Club tendrá un lugar muy especial entre sus recuerdos. Sí, porque jugó ni más ni menos con Poroto Cambiaso, quien con 12 años y total naturalidad pasó a la historia como el jugador más joven en debutar en un torneo de alto handicap, superando a Nicolás Pieres, que en 2006 lo hizo con 15 años jugando para Ellerstina en este mismo certamen.

El doble hecho histórico para Cambiaso y para el polo en general se dio en un contexto amigable, es verdad, pero en un ambiente muy competitivo, ya que La Dolfina Brava I, que tuvo a Cambiaso padre e hijo, más Cristian Laprida (h) y Diego Cavanagh, enfrentaba a La Dolfina Valiente, integrada por David Stirling , Juan Martín Nero , Pablo Mac Donough y Rob Jornayvaz. Fue 10-5 para La Dolfina Brava I y clasificación a la final del próximo fin de semana ante el ganador del duelo de este domingo entre Las Monjitas y Pilará Etiqueta Negra, aunque, claro está, los Cambiaso ya estaban hechos con pisar juntos la cancha 1 del predio que la Asociación Argentina de Polo posee en Pilar.

Adolfito y Poroto traían el cercano antecedente de ya haber jugado juntos en el exterior: lograron, también con Mía Cambiaso, la Copa Sterling, un torneo de 20 goles de handicap en Palm Beach, Estados Unidos, y la Royal Windsor Cup, en Inglaterra, en la que Poroto recibió el premio de manos de la Reina Isabel II. Pero no habían tenido esa chance en el país, algo que finalmente se concretó en una semana que se presentó larga y con alteraciones. Primero porque el martes el debut frente a Chapaleufú se suspendió por mal estado del campo de juego en San Isidro, y en segunda instancia porque el jueves, día para el que fue reprogramado ese cotejo, el menor llegó a tener 39 grados de fiebre y no jugó.

Poroto Cambiaso al ataque, seguido por Juan Martín Nero, el mejor back del mundo
Poroto Cambiaso al ataque, seguido por Juan Martín Nero, el mejor back del mundo Fuente: LA NACION – Crédito: Ricardo Pristupluk

Aún no del todo recuperado, pero ya sin el estado febril, Poroto Cambiaso tuvo finalmente su debut en la elite del polo mundial y lo disfrutó en plenitud. "Era un sueño jugar con un equipo así como La Brava con Magoo Laprida y Diego Cavanagh, que nos hicieron la gamba. No estaba tan nervioso, estaba más pensando en que no me subiera la fiebre para poder jugar", comentó a LA NACION, dando la pauta de que todavía no estaba óptimo de salud pero sí con muchas ganas de salir a la cancha. "El viernes en la práctica tenía poca fuerza para taquear y hoy quería probar cómo me sentía. Por suerte me sentí bastante mejor, aunque me faltó taqueo en el partido", reconoció.

Para Adolfito, quien soñaba desde hacía mucho tiempo con lo que se concretó este sábado en Pilar, no fueron fáciles las gestiones, ya que debió convencer a su esposa, María Vázquez, de que no era una idea tan alocada hacer jugar a su hijo entre grandes a pesar de tener 12 años. "Si no la convencía a María no hubiésemos estado acá". ¿Qué argumentos le ofreció a su esposa para disuadirla? "El argumento que tengo es que no lo estoy arriesgando porque sé que juega muy bien. Tiene muy buena ubicación más allá de que por la edad le falta fuerza. Y además tuvo muy buenos caballos para jugar en este nivel. No le vi riesgo, esa es la realidad".

Dentro de la cancha, lo trató como uno más para que pudiera experimentar lo que es el polo de elite y sacar sus propias conclusiones: "Hoy hicimos un buen partido porque él hizo cosas buenas, era uno más y no se notaba que faltaba alguien". Y al hecho de tratarlo como uno más lo demostró no ofreciéndole la chance de ejecutar un penal muy accesible de convertir apenas comenzado el partido: "Que haga los goles por sus méritos. Igual, meter goles no es necesariamente jugar bien. Y él jugó bien, hizo buenos bloqueos en el medio y funcionamos acertadamente".

Ya que lo trataban como uno más, Poroto se tomó el atrevimiento de darle alguna que otra indicación a su padre, como cuando le dijo "tranquilo" en varios pasajes del juego: "´Sí, le dije eso en una jugada que papá estaba medio caliente". Adolfito, consultado por esa curiosidad, sonrió y respondió: "Me decía tranquilo para que no me apurara. Él es muy relajado y muy caradura en ese sentido".

La verdad que es muy divertido jugar con papá y con un equipo así. No me dio muchas indicaciones, porque deja que me dé cuenta solo de lo que está pasando Poroto Cambiaso

"La verdad que es muy divertido jugar con papá y con un equipo así. No me dio muchas indicaciones, porque deja que me dé cuenta solo de lo que está pasando", retomó Poroto, para quien no es necesario aclarar que admira mucho a su padre y es por ello que recibe siempre de buena manera todo tipo de consejos, aunque no suelen ser muy frecuentes, tal como contó Adolfito: "El analiza todo solo. Si no pregunta yo no le digo nada. Y siempre fue así, si él me pregunta, yo le digo".

Padre e hijo, con el casco distintivo de Cambiaso: un día inolvidable para la familia y con victoria incluida
Padre e hijo, con el casco distintivo de Cambiaso: un día inolvidable para la familia y con victoria incluida Fuente: LA NACION – Crédito: Ricardo Pristupluk

"Jugar una final del Abierto con él ya es una cosa increíble. Hoy podíamos haber perdido, pero ya el solo hecho de jugar era un programón", advirtió Cambiaso, quien ha aprovechado el certamen del Jockey Club para protagonizar, en las últimas ediciones, situaciones pintorescas como jugar con Lía Salvo o su patrón Bob Jornayvaz.

Porque aun la competencia más trascendente (la Triple Corona, que integran los Abiertos de Tortugas, Hurlingham y Palermo) aún no comenzó, Adolfito aprovechó el momento para disfrutar del polo con una de las personas que más quiere en su vida: "Fue un mimo a mí mismo, porque jugar con Poroto es más por mí que por él".

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