Lo que faltó en Rusia y puede brillar en Qatar: Palacios, ese proyecto de volante moderno que la selección reclama

Palacios a la par de Quintero, su compañero de River, en el duelo Argentina-Colombia del martes Fuente: AP

La última Copa del Mundo en Rusia mostró, además del descalabro absoluto de la selección argentina, algunas cuántas certezas. La pelota parada como vedette absoluta, el cambio de mentalidad de ciertos equipos dejando su rol de actores de reparto para consagrarse en papeles protagónicos y la confirmación de algunos nombres propios, nuevos dueños de la escena que lentamente comienzan a marcar un cambio de mando.

Sin embargo, el detalle más importante en el análisis del juego vino a confirmar lo que ya se sabía pero con absoluta crudeza dejó al fútbol argentino a la intemperie: la velocidad en el manejo de la pelota en la mitad de la cancha es indispensable en el fútbol actual. Las transiciones lentas y espesas, aun garantizando la tenencia, hacen de cualquier equipo un colectivo previsible. Las transiciones rápidas, dinámicas y verticales son las que marcan la pauta en el fútbol de elite.

Un equipo de fútbol debe ser una expresión coral. Si uno de sus integrantes adquiere un protagonismo inusitado es síntoma de la ausencia de otro componente. Ni siquiera el talento de un crack es capaz de resolver todo cuando se sobrecarga el juego sobre su espalda. Messi es el mejor ejemplo y esa frustración y ausencia de variantes define al comportamiento del seleccionado dese hace mucho tiempo. Liberar la bola sin fluidez en la mitad del campo, ralentizar el traslado y demorar la progresión facilita la tarea defensiva para pasar la línea de la pelota. La pausa siempre será bienvenida para aclarar el panorama, pero una cosa es "tocar para jugar" y otra muy distinta "jugar para tocar". Con la primera se lastima y se encuentran los mejores caminos, con la otra se duerme y se exhiben serios defectos.

En ese movimiento del juego que define los partidos son fundamentales los mediocampistas interiores que recuperan, juegan y llegan tanto al área propia para auxiliar en defensa, como a la rival para apoyar en ataque. Los Pogba, Modric, Rakitic, De Bruyne, Kroos, Paulinho, Verrati o Vidal son indispensables y por eso tan valorados. Mascherano, Biglia, Banega o Enzo Pérez son todos buenos futbolistas pero ninguno completa el formulario del "interior" premium.

El tiempo post Mundial Rusia 2018 aún sin nombre de DT, ya que resulta imposible hablar de proyecto en la medida en que Scaloni siga siendo considerado entrenador interino, al menos trajo renovación en ese lugar del campo y por ende en esa faceta del juego. Quedó claro que Lo Celso debió tener minutos, que entre Paredes, Ascacibar y Battaglia puede haber alternativas interesantes con diferentes características del mediocentro más posicional pero con juego y que hay un jugador por el cual vale la pena trabajar para terminar de construir en los próximos cuatro años.

La pausa siempre será bienvenida para aclarar el panorama, pero una cosa es "tocar para jugar" y otra muy distinta "jugar para tocar".

Exequiel Palacios empezó a sumar millas en River cuando Marcelo Gallardo detectó que su dinámica, sumada a su buen pase y llegada al vacío podía resolver, ya sea desde del arranque o como revulsivo, algunas de las carencias del juego de su equipo. Esas virtudes quedaron nuevamente expresadas en los dos compromisos del equipo argentino. Lejos de caer en el elogio fácil y exagerado muy de moda en estos tiempos, máxime teniendo en cuenta la jerarquía de los rivales (Guatemala no califica y Colombia también está comenzando su era post Pekerman), Palacios es una realidad interesante pero sobre todo una aspiración, un objetivo a largo plazo.

Desde sus adolescentes 19 años, todavía es más plastilina que piedra, con margen para delinear un perfil de jugador que incorpore conceptos para seguir creciendo. Con un techo lógico en el fútbol local, su evolución marcará al fútbol europeo como un destino inexorable y será allí en donde terminará de construirse como jugador. Su madurez mental, su umbral de tolerancia ante la frustración que en algún momento seguro llegará y el crecimiento personal serán tan o más importante que su progreso como jugador. Todo ayuda y todo suma.

Palacios y su primera vez en la selección mayor
Palacios y su primera vez en la selección mayor Crédito: Prensa AFA

Desde el juego, el potencial está a la vista tanto como la realidad. Hay en Palacios un jugador de gran técnica, mixtura para no escapar ni del roce ni de las responsabilidades defensivas y dinámica, panorama, buena pegada y llegada al vacío para exhibir su compromiso con el ataque.

Desde Maxi Rodriguez en sus inicios en Newell's, Lucho González o Simeone en sus primeros pasos, el fútbol argentino sufre por la ausencia de medios-recuperadores- llegadores- técnicos- con repliegue.

El nuevo proyecto debe incluir también esta clase de desafíos. Hay mucho camino por delante hasta Qatar 2022 para formar varios "Palacios". River tiene uno pero es insuficiente. Hacen falta más. Quedó demostrado que con su sola presencia no alcanza, pero sin ellos es imposible ganar.

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