Alfredo Arias: "Yo trabajo en Buenos Aires por mis actores"

Fuente: LA NACION

Del mítico grupo TSE, que fundó en París en 1968, a su actualidad junto a intérpretes que comparten una "ironía en estado de ebullición en ganas, en deseo"

La familia de artistas de Alfredo Arias fue mutando con el paso del tiempo. La admiración hacia cada uno de ellos parece que no. Entre aquel grupo que fundó en 1968, el TSE, del cual Marilú Marini fue su gran aliada, desde hace más de una década Alejandra Radano, Marcos Montes y Carlos Casella son sus aliados actuales, sus extensiones, sus piezas creativas que toman movimiento en escena.

"En la primera versión que hicimos de Divino amore, que hicimos en París, actuaban Marilú Marini, Alejandra Radano, Sandra Guida y Antonio Interlandi [brasileño que vive en Francia]. Dos artistas fabulosas, como Marilú y Sandra, luego fueron siguiendo sus propios caminos. Sin que nadie lo pidiera ni lo haya pensado se creó otro equipo de trabajo que sucedió al primero. Si lo pienso, me fui de Buenos Aires con una compañía y es otra la que me trae de vuelta. Yo trabajo acá por ellos, es así de sencillo", apunta este estupendo creador.

A varios de ellos suele llevar a escenarios europeos. De hecho, Radano y Montes vienen de actuar en Elle, obra basada en un texto de Jean Genet. Para Divino amore sumó a María Merlino. "Son todas personas que comparten una visión del mundo y una ironía en estado de ebullición en ganas, en deseo. Marcos es una persona de una cultura increíble, un estudioso de la lengua. Alejandra y Carlos son grandes investigadores, artistas extremadamente curiosos. Y María me parece como la sublimación barroca de Niní Marshall. Es una artesana de lo cursi, de lo frágil. Son todos gente de una enorme riqueza", se entusiasma.

Los evoca y se refiere a ellos como una paleta de colores tan complementaria como opuesta. "Para mí -apunta- son muy importantes las siluetas. Radicalmente cambio mi óptica cuando vi al New York City Ballet de Balanchine con esos cuerpos de las bailarinas como si todas fueran modelos de la revista Vogue y bailarines que eran más unos muchachones que un típico cuerpo de baile. Soy muy sensible a cómo el artista se planta en el escenario. Por eso en escena están ellos cuatro".

El año pasado, en su búsqueda en territorios porteños Arias montó Cinelandia en el mismo Teatro de la Ribera. Fue un éxito. En el Teatro Alvear, otra sala del Complejo Teatral de Buenos Aires, montó Incrustaciones, con Marilú Marini, y Tatuaje, con parte de esta otra troup. La fachada del Alvear se incendió el mismo día en que Arias se encontró con la nacion. "Para mí el Alvear es afecto, es lo que amé cuando de niño venía a la ciudad -reflexiona-. Metafóricamente que el Alvear esté quemado quiere decir, de alguna manera, que estamos todos quemados. Si voy por la positiva solamente espero que la foto de la sala incendiada se transforme en una señal de alarma para que la reconstruyan lo antes posible. La gente va a un teatro para salir dignificada. Nosotros trabajamos para que el público reciba algo extraordinario, aunque no siempre lo logremos. Por eso el abandono de un teatro es algo tremendamente doloroso".

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