Se abre un nuevo panorama en la campaña electoral brasileña

Fernando Haddad, excalcalde de la ciudad de San Pablo que actualmente es candidato a vice y reemplazaría a Lula como aspirante a presidente Fuente: Reuters

RIO DE JANEIRO.- Ahora sí comienza de verdad la campaña electoral en Brasil, ya sin el espejismo de la candidatura de Luiz Inacio Lula da Silva que intentó implantar hasta último momento el Partido de los Trabajadores (PT), a pesar de la legislación electoral y del encarcelamiento por corrupción del popular expresidente. Se abre así un nuevo panorama y el resultado de los comicios del 7 de octubre queda más incierto que nunca.

¿Conseguirá Lula transferir la mayor parte de su gran caudal electoral al designado candidato presidencial alternativo, el exalcalde paulistano Fernando Haddad? ¿Cómo impactará la decisión del Tribunal Superior Electoral (TSE) en los otros candidatos? ¿Se mantendrá el diputado ultradechista Jair Bolsonaro al frente de las encuestas? Son todos interrogantes que se resolverán en las próximas semanas.

"Lo cierto es que con la impugnación de Lula, el PT sufrió una derrota muy fuerte, de la que tal vez no pueda recuperarse", advirtió a LA NACION el analista político Ricardo Caldas, de la Universidad de Brasilia, para quien el exmandatario quedó cada vez más arrinconado y con su futuro político en duda.

A punto de cumplir 73 años, en cumplimiento ya de una condena de 12 años de prisión por corrupción y procesado en otras cinco causas, el futuro cercano no parece muy optimista para Lula. Sólo un triunfo en una de las apelaciones que su equipo de abogados pretende realizar al Superior Tribunal de Justicia (STJ) y al Supremo Tribunal Federal (STF) podría sacarlo en los próximos meses de su celda de la Superintendencia de la Policía Federal en Curitiba. Más allá de esa remota posibilidad, su suerte dependerá de quién gane las elecciones.

¿Conseguirá Lula transferir la mayor parte de su gran caudal electoral al designado candidato presidencial alternativo, el exalcalde Haddad?
¿Conseguirá Lula transferir la mayor parte de su gran caudal electoral al designado candidato presidencial alternativo, el exalcalde Haddad? Fuente: Reuters

"Si el PT vence con Haddad, Lula permanecerá como máximo líder y aún desde la prisión tendrá gran influencia sobre el nuevo gobierno", apuntó el historiador de la Universidad de San Pablo Lincoln Secco, autor de "Historia del PT", quien recordó que muchas veces antes de dio por muerto políticamente a Lula y sin embargo resistió. "Tanto que incluso preso en los últimos meses, siguió creciendo en las encuestas de opinión de voto", subrayó.

En las filas petistas ya se habla de una suerte de compromiso que Haddad tendría para, si llegara al Palacio del Planalto, indultar a Lula. Una suerte de reedición de la famosa consigna del Frente Justicialista de Liberación en la Argentina de 1973 con "Cámpora al gobierno, Perón al poder". Sin embargo, aún si Haddad renunciara, un Lula libre no podría competir en nuevas elecciones.

"Un indulto, que es una prerrogativa presidencial, suprime la pena criminal, pero no las consecuencias electorales previstas en la Ley de Ficha Limpia. De acuerdo a la legislación, la inelegibilidad para un cargo electivo se mantiene ocho años después del cumplimiento de la condena", indicó el abogado Daniel Falcão, experto en derecho electoral y profesor del Instituto de Derecho Público.

Conscientes de eso, los petistas creen que una alternativa sería nombrar a Lula jefe de Gabinete de Haddad. Antes, deberán derrotar los previsibles intentos por revertir un indulto que se presenten ante el STF; ya el actual presidente Michel Temer tuvo un perdón natalino suspendido por la Corte este año.

Si en cambio Haddad no lograra heredar el enorme caudal electoral de Lula y algún otro candidato ganara las elecciones, el mejor escenario al que puede aspirar el exmandatario es cumplir tres años más de su pena en prisión y pasar a un régimen semiabierto que le permita salir de la cárcel durante el día o estar bajo arresto domiciliario. Esa perspectiva sería muy negativa para él, pero le permitiría al PT encarar la tan demorada renovación de su liderazgo.

"Todavía es muy precipitado saber qué va a suceder. La política brasileña nos tiene acostumbrados a los sobresaltos, y estas elecciones, tan atípicas, seguramente nos deparen más de una sorpresa", observó por su parte Paulo Calmon, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Brasilia.

Por: Alberto Armendáriz ADEMÁS

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