El actor dio detalles de la segunda temporada de El jardín de bronce Fuente: LA NACION – Crédito: Fernando Massobrio

Dolores Moreno SEGUIR

Joaquín Furriel está por empezar las grabaciones de la segunda temporada de El jardín de bronce, la serie original de HBO Latinoamérica -coproducida por Pol-ka- en la que se convierte en un investigador amateur que dedicó su vida a dar con el paradero de su hija. Entusiasmado con la continuación de la historia de Fabián Danubio, el actor cuenta cómo fue componer este papel y también la vuelta al trabajo después de haber sufrido un ACV que, según su neurólogo, no tiene explicación médica. A los 44 años, el actor dice que, aunque se supo hace poco de su ruptura con Eva De Dominici, ellos estaban separados desde hace tiempo. Sobre el tema, Furriel elige ser sucinto: "A Eva la quiero muchísimo y creo que fue muy bueno el encuentro". Y suma: "Fue muy buena la manera en que los dos decidimos que cada uno tenía que seguir su camino". También habla de cuáles fueron los grandes desafíos de su carrera, cuál es su relación con las redes sociales y da pistas sobre qué pasará con su personaje en la serie, un arquitecto devenido en Sherlock Holmes.

Si bien se define como una persona mayor fue alguien mayor que él quien lo convenció para que ingresara al mundo virtual. En una conversación con Graciela Borges y Édgar Ramírez, sus colegas le insistieron en que Instagram "estaba bueno". Estaban en pleno rodaje de La quietud, el film de Pablo Trapero que estrenó esta semana y, en un intervalo entre escenas, Graciela insistió y él accedió. "Yo no sabía que Graciela era tan activa. Estaba muy fascinada y me empezaba a contar todos los beneficios y lo bueno de Instagram", cuenta a LA NACION. Furriel era, según explica, un "lobo estepario": no tenía ni Twitter ni Facebook. Y si bien les hizo caso, desde diciembre -cuando se sumó a la red social- a la fecha, solo hizo 68 publicaciones. "Por lo que me dicen creo que voy muy tranquilo porque parece que la gente sube muchas cosas todo el tiempo", bromea. Aunque reconoce que estar activo en las redes sociales le sirve para comunicar y decir lo que piensa de forma directa. "Es como si fueras tu propio agente de prensa", reflexiona. Aunque admite que su uso es más profesional que personal. Pasa, deja alguna publicación, ve la interacción de la gente, contesta algunos mensajes y punto. No scrollea. Eso se lo deja a Eloísa, su hija de 10 años.

Pero al parecer, estar dentro de la red lo ayudó a darse cuenta del alcance que había tenido a nivel internacional El jardín del bronce, que fue la serie de HBO Latinoamérica más vista de 2017 y está inspirada en el best seller de Gustavo Malajovich. De hecho, le sucedió en España que una chica lo paró en el subte para hablarle de su personaje. En la ficción, Furriel encarna a Fabián Danubio, un arquitecto que pasa diez años tras el rastro de su hija Moira. Lo que en un principio parece un caso de trata de blancas termina derivando en un thriller policial mucho más complejo. Para Furriel, Danubio hace un gran viaje hasta desentrañar el misterio: no solo descubre el paradero de la niña sino que se entera que él no es padre biológico de Moira.

-¿Qué nos podés contar de la segunda temporada de El jardín de bronce?

– En realidad no se puede adelantar nada. Lo que te puedo decir es que va a ser muy potente, e interesante lo que va a ocurrir. Por un lado, lo que pase en el vínculo de Fabián con Moira. Como se venía percibiendo en el final de la temporada, ese vínculo va a ser muy particular y especial. Y por otro, lo que me resultó más seductor a la hora de pensar en cómo encarar la segunda temporada, era volver a descubrir la otra arista de Fabián Danubio. Si bien es arquitecto y trabaja de eso, durante 10 años estuvo detrás de pistas para poder encontrar a su hija y aprendió muchísimas cosas y se dio cuenta de que tenía razonamientos que escapaban de la media.

-¿Va a ser como un Sherlock Holmes?

– A raíz de un caso, vamos a ver probablemente el nacimiento de este inspector. De repente se le despierta a él una lucidez, en una zona que jamás pensó que la tenía ni que la iba a utilizar, y, a partir de ahí, empieza tímidamente a coquetear… Vamos a ver todo lo que va a pasar: pasan muchas cosas en esta nueva temporada. Hay muchas cosas que tienen que ver con la primera. La serie crece cronológicamente, tanto los personajes como sus historias. Entonces el espectador también tiene que crecer con su atención: buscar información, retenerla, ir observando, ir atando los cabos.

El actor dio detalles de la segunda temporada de El jardín de bronce
El actor dio detalles de la segunda temporada de El jardín de bronce Fuente: LA NACION – Crédito: Fernando Massobrio

-Sigue la lógica del "elige tu propia aventura…"

-Lo interesante de la segunda temporada es que el espectador que vio la primera, de alguna manera, ejercitó y aceitó la búsqueda junto a Fabián. Para mí, es ese un poco el juego atractivo que tiene. No es el tipo de serie que el espectador tiene más información que el protagonista y padece porque sabe más que él, o menos, al punto de que se sorprende todo el tiempo. Es como si el espectador tuviera que ir latiendo con Danubio el presente.

La vida de Furriel cambió repentinamente. Corría el año 2015. Después de estar meses en rehabilitación, por romperse la vértebra dorsal en un accidente doméstico mientras jugaba con su hija, logró recomponerse. Y cuando estaba totalmente recuperado, seis meses después, tuvo un nuevo revés pero, esta vez, no fue algo que él hubiese podido evitar como aquella caída agravada por sus 14 kilos de más -requisito de su personaje en Entre caníbales-. Si bien, cuenta, su vida era ordenada, no era una persona de excesos y sus estudios le daban perfectos, tuvo un ACV. Algo que no se esperaba y que lo hizo replantearse las cosas y su forma de trabajar. En ese momento, hubo muchas teorías sobre los motivos del accidente cerebro vascular, pero, para el médico de Furriel, no hay una explicación. "Si alguien te dice que fue por el estrés, vos decile que sí´, "si otro dice que fue por la presurización del avión, decile que sí´, le dijo. Para concluir en que, tras muchos años de experiencia, lo único que le podía decir sobre su caso era que "no había una explicación médica". "Estás dentro de un porcentaje muy bajo. La buena noticia: estás muy sano. La que no es tan buena es que no te puedo decir esto fue por esto", fue la respuesta de su neurólogo. Y desde entonces, el actor vive con esa incertidumbre. Solo sabe que no le quedaron secuelas y que está bien.

– El jardín de bronce fue tu primer trabajo, después del ACV, ¿cómo fue volver?

-Entiendo que no alcanza con ser saludable o no tener adicciones. Yo nunca las tuve, me gusta vivir saludable. No me interesan las drogas, no me interesa tomar alcohol más que una copita en cuestiones sociales. Lo que me gusta es hacer montañismo, los deportes acuáticos. Me gusta mucho hacer obras de teatro en las que estás dos o tres horas hablando en escena. Tenés que estar muy saludable para hacer a Segismundo -de La vida es sueño- porque tenés que tener muy bien la voz, muy bien tu cuerpo. El teatro, ese tipo de teatro, es una invitación a tener ese tipo de rigurosidad. Si no estás sano, no podés estar arriba del escenario porque no se te escucha, se te nota desvariado, no tenés foco. Tampoco podría hacer una serie como la que estamos haciendo si no estuviese en forma.

-¿Qué cosas te replanteaste?

-Lo único que noto es que, a raíz de ese accidente, algunas relaciones históricas que tenía, que siempre fueron muy importantes pero por trabajo o por la vida se habían alejado, de repente para mí hoy son el núcleo de mi vida. Tengo cuatro amigos de toda mi vida, de diferentes momentos, que de manera medio casual nos hemos acercado y compartido mucho. Para mí el valor de ese tipo de amistad es importante. Estoy más vulnerable, quizá, antes no me daba mucho espacio para la vulnerabilidad. Me parecía que era algo que tenía que estar medio oculto y no mucho más.

El actor dio detalles de la segunda temporada de El jardín de bronce
El actor dio detalles de la segunda temporada de El jardín de bronce Fuente: LA NACION – Crédito: Fernando Massobrio

-¿Y en lo profesional?

-Cambié mucho mis elecciones. Yo ese año estaba haciendo Entre caníbales y ensayando una obra de teatro Red carpet. Ya no hago más tiras diarias y teatro al mismo tiempo. De hecho, empecé, de a poquito, a tomar otras elecciones. No sé si es por el ACV o no pero, en definitiva, estos últimos tres años me dediqué a hacer cine, esta serie y después de Final de partida, que fue la última obra que hice hace cuatro años, que nunca estuve tanto tiempo sin hacer teatro. A pesar de que es un momento muy bueno de proyectos cinematográficos en España, acá, y tal… decidí el año que viene, desde fin de enero que empiezo a ensayar hasta fin de agosto, dedicarme a hacer Hamlet. Dedicarme a hacer teatro que es algo que para mí es muy importante en un desafío que hace tiempo que tengo en mente.

-¿Ves series? ¿Cuáles te influenciaron?

-La primera serie que vi completa y que me impactó, si bien era la época de Los Soprano, fue Six Feet Under. Me parece, al día de hoy, una serie extraordinaria. La idea de la muerte, la vida, la familia… Digo, no son muchas cosas. Estamos intentando complejizar el mundo a más no poder para que uno se vuelva loco y consuma esto y consuma lo otro. Pero, en definitiva, cuando rascás un poco son pocas las cosas que sostienen el por qué estamos acá. De las últimas que vi, me encantó Big Little Lies y I love Dick, que me pareció brutal. Y pensaba la otra vez… paradójicamente son todas historias protagonizadas por mujeres, donde el driver de la historia es femenino. Me gustaron muchísimo, me gustan sus directores, el elenco, la producción. Cuando ves que todas las áreas están jugando en el mejor nivel, es buenísimo. Ahora estoy viendo Sharp objects.

-¿Cómo viviste como actor el paso de la televisión de aire al mundo de las series?

-Cambia mucho. Antes era más difícil. Para que puedan ver tu trabajo, les tenías que pasar el link con el password. Mi familia está en muchos lugares: mis primos viven en Chicago, mi tío vive cerca de San Diego, en USA, la pareja de mamá vive en Roma, mi hermano vive en Palma de Mallorca, otros primos en México. De repente, que todos hayan podido ver El jardín… y, en una reunión familiar, todos puedan estar hablando de eso, te habla de los tiempos que estamos viviendo. Y, en mi caso profesional y personal, representa un placer y una gran oportunidad la que tuvimos las 200 personas que hicimos la serie acá en la Argentina, para mostrar cómo hacemos ficción los argentinos. Lo maravilloso de la serie tiene que ver con la gran historia que escribió Malajovich. Creo que la adaptación que hicieron él y Marcos Osorio Vidal es impecable. Tanto Hernán Goldfrid como Pablo Fendrik son dos directores muy respetados acá en la Argentina y ahora empiezan a conocerlos en todo el mundo. La primera temporada tiene muchísima opinión de director.

-¿Cómo te llevás con el streaming?

-Una película como El patrón, radiografía de un crimen hubiera sido una película valorada como lo fue en su estreno y por la gente que la vio, pero probablemente hubiera quedado como una película de nicho. El hecho de que la película esté en una plataforma de streaming hace que varias personas de diferentes niveles socioculturales me hagan un comentario de esa película. Antes eso pasaba solamente con la televisión abierta. Por eso, siempre me gustó mucho hacer televisión y novelas también. Eso me permitía acercarme a un público que no es el del teatro San Martín o el del teatro Cervantes, donde trabajé mucho, es muchísimo más amplio y a mí eso me parece saludable como actor.

-Sos un actor difícil de encasillar: fuiste galán, villano, padre desesperado… ¿con qué papel te identificás más?

-Me acuerdo el año que hacía Montecristo, era el villano y al año siguiente hice Don Juan y su bella dama, y era un galán blanco de las 2 de la tarde. También, del boxeador ese que hicimos con Luciano Castro en Sos mi hombre, de esa dupla que armamos con Esteban Lamothe o de Entre caníbales, donde hacía un personaje muy ambiguo porque parecía que era uno y después demostraba ser otro. Cuando empecé a hacer tele me acuerdo de que quería obsesivamente "pegarla" en un momento. Después de a poco me empecé a dar cuenta y dije "uy, guarda, porque metés un gol y ese gol te puede acompañar toda la vida".

El jardín de bronce – Trailer

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-Como Rolando Rivas…

-Claro. Si pasan los años y te siguen llamando por un solo personaje, como le pasó a [Claudio García] Satur con Rolando Rivas… Es un gran actor, pero nada pudo superar el fenómeno de Rolando Rivas en la historia de la televisión. Yo en un momento decía "me gustaría pegarla" hasta que dije "no, prefiero que me vaya bien o muy bien". Me había preparado como actor durante cinco años para hacer no solo de una sola cosa. Algo de eso en el tiempo lo empecé a ver como un beneficio y hoy ni hablar. Hay que elegir con la mayor de las libertades posibles a la hora de trabajar, si uno tiene el interés de estar en diferentes lugares.

-¿Un personaje, más allá de lo que haya generado en el público, que haya sido fundacional para vos?

-Tuve varios, soy un hombre grande y empiezo a tener un pensamiento de decir bueno, a ver… Para mí, por ejemplo, en teatro, el Segismundo que hice en la puesta de Calixto Bieito de La vida es sueño, en el San Martín, fue un punto bisagra. Primero, porque Calixto vino a la Argentina y tomó audiciones porque él no conocía a ningún actor. Entonces, quedar para un personaje por lo que un director, que no tiene ninguna información tuya, ve técnicamente, me dio mucha seguridad. Lo que pasó después con la obra y el trabajo que pude hacer con esos textos, que son de una dimensión filosófica tan importante y en verso, fue muy importante. En cine, El patrón… fue algo muy importante para mí. Me gustó mucho el trabajo que hice con el boxeador en Sos mi hombre, me gustó entrenar y el personaje. Me di cuenta que la comedia a mí me gusta, que me gusta trabajar el humor. Danubio, que es la primera serie que protagonicé como actor, la posibilidad de trabajar en un personaje que pasan 10 años, cómo era en el pasado, cómo es en el presente. Todo lo que le toca vivir y la conversión del personaje en un género en donde la actuación tiene que estar en un marco de mucha sutileza…

La semana que viene comienzan las grabaciones de la serie que suma al elenco de la primera temporada, compuesto por Luis Luque (César Doberti), Julieta Zylberberg (Lidia Blanco), Maite Lanata (Moira), Claudio Tolcachir (Iván Rauch), Rodolfo Ranni (Ernesto Danubio), Mario Pasik (Carreras) y Fernanda Callejón (Julia Doberti), las actuaciones especiales de Paola Barrientos, Claudio Rissi y Marcelo Subiotto.

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